La cíngara de los sentidos

Artículo publicado el 27 de Agosto de 2012
Artículo publicado el 27 de Agosto de 2012
Aunque ya es madre y ha descubierto una relación especial con Dios, Rona Hartner, la gitana rebelde del largometraje Gdajo Dilo (Tony Gatlif, 1997), ha sabido conservar la pasión gitana de su alma rumana. Música, actriz, modelo, francesa y alemana. Entrevista con una mujer polifacética.

Con 38 años, Rona Hartner, es una mujer realizada: da espectáculos por toda Francia con DJ Tagada, participa en el reparto de Pollo con ciruelas (2011), la nueva película de Vincent Paronnaud y Marjane Satrapi, y prepara el estreno de su primer largometraje Danse avec Dieu. Rumana de origen alemán y recientemente naturalizada francesa, Rona Hartner es una artista compleja, apasionada de la cultura calé. Tras ser víctima de un escándalo político-mediático en Rumanía (se la relacionó con el presidente del país por aquel entonces), en 1997 Rona se instala en París. El increíble éxito de la película de Tony Gatlif (Gadjo Dilo, con Romain Duris) le otorgó una imagen de cíngara rebelde.

cafebabel.com: Eres actriz, cantante, pintora y hablas cinco idiomas. ¿Por qué decidiste abrazar la cultura cíngara si no tienes orígenes gitanos?

Rona Hartner: Tengo una visión bastante amplia del arte, he estudiado diversas formas de expresión artística como la danza senegalesa, la zumba y los bailes latinos, incluso di conciertos de hip-hop en el teatro Mogador en los años 2000, pero la única cultura que de verdad he conseguido asimilar es la gitana.

cafebabel.com: ¿Cómo descubriste esa cultura en concreto?

Rona Hartner: La historia se remonta a los años ochenta, cuando Ceausescu decidió destruir nuestro hogar burgués. Como consecuencia, nos mudamos a un barrio popular, en las afueras de Bucarest. Nuestros vecinos eran vendedores de flores gitanos y nos invitaban a cenar en su casa. Nosotros éramos los alemanes y ellos, los cíngaros. Todo era genial. Fue así como desarrollé una fascinación hacia su cultura: de hecho, mi sueño era interpretar el papel de reina de los gitanos. Sin embargo, cuando realmente conocí la cultura cíngara fue con la película de Tony Gatlif. Pasé varios meses en una şatră (comunidad de esta etnia) antes de empezar el rodaje. Al principio no se fiaban de mí, pero supe ganar su respeto y ellos sentían que tenía alma de artista.

cafebabel.com: Recibiste la nacionalidad francesa en 2010, pero sigues siendo embajadora de la cultura cíngara. Haciendo referencia a tu canción Nationalité vagabonde, ¿cuál es tu verdadera nacionalidad?

Rona Hartner: Pedí la nacionalidad francesa porque sueño en francés, pero me doy cuenta de que soy rumana porque me duele ver lo que pasa en Rumanía. Tras la revolución que acaeció allí, me sentí exiliada, pero hice bien en alejarme del país.

cafebabel.com: ¿Qué relación tienes con la comunidad gitana residente en Francia y Rumanía?

Rona Hartner: Los gitanos están mal vistos en todas partes. Al divulgar su cultura, también ayudo a los rumanos, ya que a la prensa extranjera le gusta tacharlos de racistas. Los gitanos me dan lástima: la gente que no trabaja no tiene dignidad. A mi parecer, la prensa comete un crimen premeditado al centrarse solo en los aspectos negativos de los cíngaros y los rumanos, puesto que de esa forma no consiguen que nadie les contrate. No obstante, desde mi punto de vista, en Rumanía no pasa lo mismo: un gitano tiene posibilidades de encontrar trabajo.

cafebabel.com: Eres una persona muy creyente y religiosa, ¿cómo has descubierto esta senda?

Rona Hartner: Para mí, la religión es una vía de escape. Nací en una familia atea y conocí esta forma de vivir bastante tarde. Pero la religión es muy importante cuando vives en el extranjero: te ayuda a adaptarte mejor.

cafebabel.com: ¿Qué piensas del mundo artístico francés?

Rona Hartner: Llegué a este mundo artístico como una cíngara rebelde y, a día de hoy, sigo dando esta imagen. Me he dado cuenta de que el mundo cinematográfico francés es bastante hermético, como una especie de aristocracia. Pero los artistas son muy importantes en la sociedad actual, casi tanto como los iconos religiosos. De hecho, en su carta dirigida a los artistas, Juan Pablo II afirmó: "La belleza salvará el mundo".

Fotos: portada, © Carole Bellaïche; texto, cortesía de la página oficial de © Rona Hartner (sesión fotográfica realizada por Christian Lacroix). Vídeos: Gadjo Dilo (cc) indiankoko/YouTube, "Nationalité vagabonde” (cc) goodmusicisgodmusic/YouTube.