La clonación: ¿El fin justifica los medios?

Artículo publicado el 22 de Noviembre de 2004
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Artículo publicado el 22 de Noviembre de 2004

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Análisis de una nueva frontera en la técnica de los transplantes: pros y contras de una innovación que está produciendo perplejidad.

Entre los últimos progresos en el campo científico, sin duda el más discutido es la clonación con fines terapéuticos. Se trata de una técnica revolucionaria que se puede aplicar a la cura de enfermedades degenerativas tales como el mal de Parkinson, la miastenia o la diabetes. Esta técnica científica ha generado numerosos enfrentamientos políticos; el penúltimo de estos ha sido protagonizado por Bush y Kerry en la campaña presidencial de los Estados Unidos. Pero la clonación terapéutica es también uno de los métodos más discutidos dentro de la propia comunidad científica.

Instrucciones de uso

La clonación terapéutica se basa en la producción de clones de embriones en fase de pre-implantación (blastocitos) de los cuáles se extraen después células no especializadas llamadas "totipotentes", con capacidad de desarrollarse en cualquier tejido u órgano si son sometidas a los estímulos apropiados. Esta técnica implica que el núcleo proveniente de una célula somática del paciente, normalmente de tipo cutáneo, es introducido, in vitro, en un ovocito o "donante", es decir, en un gameto femenino privado de su núcleo originario. Se obtiene así una célula que contiene una copia exacta del ADN del paciente, es decir, genéticamente idénticas.

El citoplasma del ovocito proporciona entonces el ambiente y los estímulos apropiados para una "reprogramación" del núcleo del clon: los genes que determinan los carácteres somáticos del tejido original son "bloqueados" en favor de aquellos embriónicos que coadyuvan al desarrollo del feto, del cuál se extraerán a continuación las células estaminales necesarias para el tratamiento.

Las células estaminales o "madre" son después artificialmente inducidas a desarrollarse en el material orgánico que se requiera.

Una inagotable fuente de material orgánico listo para su uso

La aplicación de tal procedimiento ofrece la enorme ventaja de poder efectuar transplantes sin incurrir en inevitables rechazos: el tejido transplantado, al originarse de un clon del propio paciente, no es considerado extraño por parte del sistema inmunológico, y por tanto no recibe ataques por parte del mismo. Es esta la verdadera revolución de la clonación terapéutica.

De este modo se pueden obviar los efectos colaterales debidos al tratamiento post-transplante, como por ejemplo el recurso a la quimioterapia, basada en el empleo de inmuno-supresores (fundamentales para evitar un inmediato rechazo) y que son altamente tóxicos para el ser humano. La necesaria rebaja de las defensas inmunitarias facilita la aparición de enfermedades infecciosas o parasitarias.

No sólo eso. En práctica, cada paciente se convierte en donante de sí mismo, de modo que cada uno de nosotros tendríamos a nuestra disposición una inagotable fuente de material orgánico "listo para su uso", evitando así largas listas de espera que a menudo colocan en situación precaria al enfermo.

Riesgos para la mujer

La clonación terapéutica tiene también numerosos límites y riesgos. El hecho de que el núcleo sea extraído de una célula de un organismo adulto puede generar anomalías, tales como el envejecimiento precoz o la aparición de tumores, que se manifiestan, además, solamente una vez hecho el transplante. Las células adultas, de hecho, han sufrido numerosas divisiones por lo que el número de posibles anomalías es netamente superior respecto del de una célula "neonata".

Lo mismo puede suceder como consecuencia del cultivo in vitro de las células estaminales: la manipulación efectuada en el laboratorio puede constituir una fuente de stress para la célula y dañar por tanto el ADN, lo que comporta una vez más el riesgo de mutaciones genéticas y de tumores.

Por lo demás, en la actualidad, la clonación encuentra aplicación solamente en lo que respecta la creación de tejidos o de poblaciones de células. El desarrollo de órganos supone procedimientos mucho más complejos que todavía hoy son de difícil aplicación, además de muy costosos.

El rendimiento de un procedimiento de este tipo es muy bajo, y requeriría un elevado número de donaciones ovocitarias, sometiendo a las mujeres voluntarias a intensas y dañinas terapias hormonales, y que conllevan un importante consumo de embriones que podrían ser destinados a otros fines terapéuticos.

La comunidad científica dividida por la mitad

El mundo científico se encuentra dividido en dos, a favor y en contra de la clonación terapéutica. Algunos consideran que la clonación es la única fuente de células estaminales capaces de producir líneas germinales utilizables, una de las más prometedoras técnicas para curar enfermedades degenerativas. Establecer un veto a su empleo privaría a muchos enfermos de la única esperanza de curación.

Los demás no están completamente en contra: simplemente consideran necesario un control más estricto para evitar el uso inapropiado de una técnica todavía en fase de experimentación, que ningún laboratorio es en este momento capaz de dominar. Se sabe muy poco sobre los mecanismos que guían el desarrollo de particulares líneas celulares, y esta carencia podría llevar a un enorme e inútil desperdicio de recursos humanos.

En realidad, la clonación terapéutica no es la única vía abierta para mejorar la técnica del transplante. Actualmente se están desarrollando experimentos con fuentes alternativas de células totipotentes provenientes de tejidos adultos, tales como la médula ósea. Otra alternativa consistiría en el desarrollo de líneas germinales directamente desde el ovocito, evitando la formación de un embrión: una técnica a prueba de cualquier estándar ético requerido en la investigación médica.

También el desarrollo de la tolerancia a tejidos extraños por parte del sistema inmunológico es objeto de estudio: hacerle reconocer como propio el tejido transplantado evitaría reacciones de rechazo y el donante resultaría, gracias a apropiados tratamientos, compatible con el paciente.

Como se puede observar a partir de estos breves ejemplos, la clonación presenta un cuadro muy complejo, rodeado de numerosas cuestiones. Por una parte, la promesa de curación que podría remediar numerosas enfermedades que afligen a la sociedad moderna, y por otro, el sacrificio de potenciales vidas humanas. La apuesta en juego es muy alta: el deber de las diferentes comisiones bioéticas consiste en valorar si en este caso, el fin justifica los medios, teniendo en cuenta que la clonación terapéutica no es el único medio.