La clonación en nuestros platos: ¿la Unión Europea tras los pasos de Estados Unidos?

Artículo publicado el 20 de Abril de 2008
Artículo publicado el 20 de Abril de 2008
Por Oriane Heckmann y Vincent Lebrou Traduccion: Rebeca Santamarta Tras haber autorizado la puesta en el mercado de organismos genéticamente modificados (OGM), la Comisión Europea deja entrever una apertura a la comercialización, en unos años, de productos alimenticios derivados de animales clonados.
El pasado 14 de enero, adoptaba una proposición de revisión del reglamento relativo a los nuevos alimentos con el objetivo de facilitar la colocación en el mercado de alimentos “nuevos e innovadores en la Unión Europea”. La proposición busca elaborar disposiciones destinadas a apoyar la industria e invertir en el desarrollo “de nuevos tipos de alimentos y nuevas técnicas de producción de alimentos”. Bajo esta terminología ambigua, se incluyen los alimentos procedentes de animales clonados.

Como un símbolo, el futuro de esta decisión, la Food and Drugs Administration (FDA), la Administración Americana de Alimentos y de Medicamentos de los Estados Unidos, autorizaba la comercialización de productos provenientes de animales clonados: “la carne y los productos lácteos de los animales bovinos, cerdos y de cabras clonados son tan seguros como los alimentos que consumimos todos los días” declaraba en esa ocasión Stephen Sundlof, responsable de la seguridad de los alimentos en la FDA.

¿Existe una necesidad real de autorizar la comercialización de alimentos de animales clonados? Las opiniones están divididas.

La clonación en nuestros platos: ¿un proceso ineludible?

Como reacción a la proposición de la Comisión Europea, el Grupo de Ética de las Ciencias y Nuevas Tecnologías pone sobre la mesa sus dudas relacionadas con los problemas éticos ante tal (r ) evolución, especialmente “teniendo en cuenta la amplitud actual del sufrimiento y los problemas de salud de los animales portadores y de los animales clonados”, por ora parte, afirma “no tener argumentos convincentes que justifiquen la producción de alimentos a partir de clonados y de sus padres” (comunicado de prensa del pasado 16 de enero). El GEE llama a tomar ciertas precauciones antes de ir más lejos en este enfoque: recomienda, por ejemplo, la elaboración de informes y análisis complementarios sobre el bienestar del animal a largo plazo y las repercusiones sobre la salud de los animales clonados y sus descendientes. Insiste igualmente para que sean tomadas medidas concretas destinadas a perseverar el patrimonio genético de las especies. Finalmente, recomienda promover la organización de debates públicos: el impacto de la clonación de animales de cría sobre la agricultura y el entorno, los efectos del aumento del consumo de carne y la cría de vacunos en la sociedad, o también la cuestión de la distribución equitativa de los recursos alimentarios, temas todos que el GEE desea que sean debatidos públicamente. La Autoridad Europea de Seguridad de los Alimentos, siguiendo la opinión emitida por la GEE, ha admitido que la clonación animal plantea numerosas cuestiones éticas y sociales y ha declarado que esta opinión completa sus trabajos científicos actuales sobre el tema. El EFSA, encargado de dar a la Comisión Europea consejos independientes sobre todas las cuestiones que tienen un impacto directo o indirecto en la seguridad alimentaria, debe dar una opinión definitiva sobre la cuestión en este mes de mayo. El pasado 11 de enero, en un informe preliminar, estimaba muy improbable “que haya una diferencia en relación a la seguridad alimentaria entre los productos alimentarios que provienen de animales clonados y los de su progenitor y aquellos que provienen de animales criados de manera tradicional”. Desde 2005, la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de los Alimentos (AFSSA) hizo público un informe sobre los “beneficios y riesgos relacionados a las aplicaciones de la clonación de animales de cría|fr]” En ese momento la AFSSA estimó que los datos obtenidos, sobre todo sobre la leche y la carne, sugerían que los animales descendientes de los clones, que son los únicos susceptibles de ser propuestos a los consumidores, pueden ser tratados como sus equivalentes resultantes de métodos de reproducción clásicos”. Vigilante, sin embargo, recordaba entonces que “el carácter novedoso de los clones y las anomalías que algunos de ellos padecen, por lo menos durante un período inicial de su vida, invitan a proceder a exámenes más profundos que los que se aplican en los animales nacidos por fecundación”. Esta agencia había invitado a una “supervisión a largo plazo” de dicha práctica. ¿Va la Unión Europea tras los pasos de los Estados Unidos? Siempre, es lo que Connie Tipton, presidente de la Asociación Internacional de Productos Lácteos (IDFA), constató a propósito de la proposición de la Comisión, que la Unión Europea estaba en un momento equivalente al de los Estados Unidos un año antes en lo relativo a la evaluación de los riesgos sanitarios y económicos unidos a la comercialización de alimentos obtenidos de animales clonados.

“El hombre ha debido siempre transformar la naturaleza para adaptarla a su uso”

Las apuestas propuestas por tal evolución son, evidentemente, múltiples. Las organizaciones ecologistas apuntan claramente a los riesgos relacionados con la protección de la biodiversidad; la clonación animal invita, en efecto, a no preservar más que las especies o los animales más competitivos y entonces por rebote, los más rentables. ¿Cómo no temer entonces una uniformidad cada vez más importante de nuestro consumo alimentario? En el momento en que se crea en Francia la Fundación Científica para la Biodiversidad, ¿no habría aquí un problema de coherencia? Surge enseguida la cuestión de la marca de estos “nuevos alimentos”. Por el momento, ninguna mención se ha hecho de una eventual obligación de etiquetar los alimentos de animales clonados. A partir de la decisión de la FDA sobre este punto, no se ha previsto ninguna medida específica, particularmente referida al etiquetaje, para acompañar la comercialización de estos alimentos. Peor todavía, los que desearon desmarcarse de esta evolución y hacer mención, vía la etiqueta, que sus productos no eran de animales clonados, debieron pedir una autorización. Esperemos, al menos, que la Unión Europea no tome este mismo camino de la opacidad para asegurar una transición tranquila hacia la instauración de alimentos de animales clonados. Pilles-Eric Séralini, profesor e investigador en la Universidad de Caen y miembro de la Comisión de Ingeniería Biomolecular, teme las derivaciones potenciales de tal evolución: “la posición de las autoridades americanas, que consiste en considerar los productos de animales clonados como equivalentes a los de los animales “naturales”, permitirá a los industriales librarse de estudios toxicológicos y medioambientales, como ya ocurre en gran parte de casos con los OGM (Organismos Genéticamente Modificados)”. Para él, “la autorización de la FDA va también a abrir la puerta a los OGM animales, que es mucho más interesante de reproducir por clonación”. Una vaca cuyo genoma también se habría hecho en el laboratorio para hacerle fabricar leche ligera en materias grasas podría así ser duplicada hasta el infinito (ver el artículo de L´Express aparecido el 23.11.2006). Por último, cómo no evocar a la dimensión moral de tal evolución. Louis-Marie Houdebine, investigador en Inra (Instituto nacional de investigación agronómica) y miembro de Afssa (Agencia francesa de seguridad sanitaria de los alimentos), tras la decisión de la FDA del pasado 15 de enero, creyó bueno recordar que “el hombre siempre ha debido transformar la naturaleza para adaptarla a su uso”. Sin caer en una ingenuidad fingida, hay algo inquietante en esta declaración: el hombre intenta adaptar la naturaleza a sus usos, a sus hábitos. Esta filosofía ¿no va en contra del giro que se debe tomar de un mayor respeto hacia nuestro entorno, si no quiere buscarse la ruina? Hemos visto numerosas y apasionadas reacciones. Podemos imaginar que la Unión Europea, si va en el sentido de la opinión de EFSA, tomaría por lo menos una decisión impopular para sus ciudadanos. Esta proposición de la Comisión Europea pone un cierto número de problemas éticos más que técnicos y no va a evitar que suscite numerosos debates durante los próximos meses. La Unión Europea debe estar atenta antes de tomar medidas que podrían considerarse demasiado precipitadas. La carrera hacia el progreso no se debe hacer en detrimento de la salud animal y humana. Entonces, ¿en su punto o poco hecho su filete clonado?