La cocina eslovaca, tan europea...

Artículo publicado el 3 de Mayo de 2004
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Artículo publicado el 3 de Mayo de 2004

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La Unión Europea recibe a un país gourmet, los amantes de la buena mesa están de enhorabuena ya que la ampliación es una forma de difundir las tradiciones culinarias europeas y de saborear sus manjares.

Han sido tantas las influencias de sus vecinos europeos a lo largo de los siglos, que la cocina eslovaca es, sin duda, una cocina europea. Este "sabor" europeo podemos encontrarlo acudiendo simplemente a la etimología del vocabulario cotidiano: el término fristyk, haciendo referencia al desayuno, viene del alemán; obed, para designar la comida, es de origen eslavo y vecera, de origen latino, indica la cena.

Esta apertura, con tantas influencias, sólo puede hacernos pensar en una gran hospitalidad, una vez disipada la ligera desconfianza hacia los extranjeros. Según la antigua costumbre, a los extranjeros, así como a los amigos, se les acogía con pan, sal y leche. Hoy en día, esa bienvenida se realiza con una introducción a las especialidades culinarias eslovacas, es especial con el bryndzové halusky (compuesto por una especie de croqueta de patata cocida, queso de oveja y trozos de tocino), especialidad que es el orgullo patrio. Las especialidades regionales reflejan las influencias eslavas, alemanas y latinas que acabamos de mencionar y hacen de la cocina eslovaca una cocina a la vez colorista, apasionada de los contrastes agridulces y sencilla en los ingredientes (patatas, col y cerdo) que forman la base de los principales platos.

Se consumen a diario sopas y tortas que pueden cocinarse de mil y una maneras, como por ejemplo, las zemiakove placky (tortas de patata) y la kapustnica (sopa de col con salchichas ahumadas), acompañada de ciruelas y de champiñones y que se sirve a media noche en las bodas para dar energía, si les falta, a los asistentes.

Verdaderos amantes del vino, sobre todo del tinto, y producido en las doce regiones vinícolas que tiene el país, los eslovacos, entendidos en la materia, llenan las tabernas a lo largo del Danubio para regalarse con un buen vino acompañado por pescado fresco. La vendimia sigue siendo una ocasión para grandes fiestas populares, muy apreciadas en este país cuyas tradiciones son eminentemente rurales. Se celebra así la unión con la tierra, los frutos del difícil trabajo, los sentimientos de solidaridad y de justicia social y por supuesto, la cocina tradicional. De esta manera, alrededor de grandes mesas, se reúnen familia y amigos, especialmente en Slovensky Grob, para compartir uno de los 400 gansos asados que se cocinan diariamente en el horno comunal. A ver si llega ya el otoño, ¿no?