La constitución de listas PS y UMP: ¿y si Europa se normalizase?

Artículo publicado el 15 de Mayo de 2009
Artículo publicado el 15 de Mayo de 2009

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¿Cómo explicar que el Partido Socialista (PS, principal partido de la oposición en Francia) y la Unión por una Mayoría Presidencial (UMP, partido del presidente Sarkozy), que habían empezado a reflexionar sobre sus programas electorales para las europeas durante la presidencia francesa de la Unión, demuestren grandes dificultades para entrar plenamente en la competición electoral?

La atención del UMP y el PS se ha podido ver desviada de las elecciones europeas por una actualidad rica en acontecimientos internacionales (crisis económica y financiera, G20, Cumbre de la OTAN, epidemia de la gripe porcina) teniendo importantes repercusiones en la escena interna del país (aumento del paro, multiplicación de movimientos sociales). No obstante, siendo idéntica la actualidad para todos los partidos, este argumento no explica el retraso del PS y del UMP, dado que los otros partidos de talla más modesta ya han lanzado sus campañas electorales. 

Lo que, entre tanto, ha llevado a cabo un peligroso ejercicio de equilibrismo político, que plantea dificultades particulares a las dos grandes formaciones de la vida política francesa: la constitución de las listas electorales. Esta ha adquirido rápidamente los aires de un auténtico rompecabezas político para el PS y el UMP, por la obligación jurídica de respetar la paridad entre hombres y mujeres, así como la necesidad política de encontrar buena repartición entre los departamentos en las ocho grandes circunscripciones electorales, y todo ello con la reducción del número de escaños (de 78 a 72) por el Tratado de Niza.

Cabezas de listas

(Michel Barnier/flickr)La cobertura mediática de la campaña electoral se ha centrado en las querellas personales. La lista UMP en la región parisina ocupa en este terreno una plaza importante por las luchas de influencias entre figuras mayores de la vida política nacional, entre las que se encuentran tres miembros del gobierno de Fillon: Rama Yade (secretaria de Estado para los Derechos del Hombre), Michel Barnier (antiguo comisario europeo y actual Ministro de Agricultura y Pesca) y Rachida Dati (Ministra de Justicia). Del lado socialista, varios presidentes de región han llevado un frente sin precedentes después del anuncio de la constitución de listas por Martine Aubry, la secretaria general del partido socialista francés.

No es seguro que se lleguen a arrepentir de esta personalización del debate político europeo. Estas querellas personales son moneda corriente en elecciones nacionales o locales. Y su extensión podría ser percibida como un signo de atractivo a escala europea (el Parlamento Europeo ya no es considerado como un lugar secundario de la vida política). El hecho de que importantes figuras de la vida política francesa hayan hecho la elección de presentarse a las europeas es otro signo de normalización en desarrollo del espacio político europeo. El caso más interesante (aunque paradoxal) es sin duda el del Frente Nacional (principal partido de extrema derecha), en el que todos los dirigentes históricos, incluso Jean Marie Le Pen y su hija, Marina, a pesar de sus voceríos en el encuentro en Bruselas, son candidatos a las elecciones del 7 de junio: el Parlamento Europeo les ofrece, además de una fuente de ingresos, una plataforma a partir de la cual puedan dar a conocer y propagar sus ideas, a diferencia de lo que ocurre a nivel nacional dado el modelo de elección de los diputados franceses (escrutinio uninominal mayoritario a dos vueltas) que favorece los partidos grandes en detrimento de los pequeños.

Europe en DébatLa publicación de este artículo es fruto de la colaboración entre Eurodebate2009.eu y el blogARTE - L'Europe en débat- editado por los alumnos delCollège d'Europe à Bruges.