La Constitución europea no sustituye las nacionales

Artículo publicado el 8 de Noviembre de 2004
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Artículo publicado el 8 de Noviembre de 2004

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Richard Corbett, euro-parlamentario británico desde 1996, nos ofrece su visión sobre el papel que Gran Bretaña juega en la Unión Europea, sobre el federalismo y los peligros del “no” a la Constitución.

Como euro-parlamentario laborista, Richard Corbett es miembro del Grupo Socialista del Parlamento Europeo. Es el portavoz tanto del Partido Laborista como del Grupo Socialista en el Comité Constitucional del Parlamento Europeo, encargado de la reforma del procedimiento parlamentario y de la Unión Europea, incluyendo la Constitución propuesta.

CB: ¿Es posible distinguir una actitud “británica” concreta en referencia a la crisis que tiene lugar entre la Comisión, el Parlamento Europeo y otros círculos?

R.C.: Las opiniones sobre este tema trascienden de la mera nacionalidad. El Parlamento Europeo esta organizado según líneas políticas y no líneas nacionales: el Grupo Socialista incluye a los partidos socialistas de toda Europa; los Cristiano-Demócratas incluyen a los partidos de centro-derecha de toda Europa, etcétera. Los Socialistas y los Verdes se mostraron unánimes en su postura contra la propuesta del Comité, tal como los Cristiano-Demócratas hicieron unánimemente con la suya. Por tanto, no podemos decir que exista un elemento concreto británico en todo esto. Por lo que se refiere a las opiniones aquí en el Reino Unido, la gran cantidad de cartas y de correos electrónicos que he recibido desde el Condado de York por parte de sus constituyentes me ha llegado al alma. Muchos de ellos me apremiaban a que votara contra una Comisión en la que estuviera Buttiglione, algunos pocos escribieron en su defensa. Es un modo de reafirmar que la gente del Condado de York muestra un interés genuino en los temas europeos, es obvio que son conscientes del efecto que ello tendrá en sus vidas y del poder que poseen para hacer algo al respecto, a través de sus representantes elegidos.

¿Cree que el escepticismo sobre la Constitución de la UE y la idea de una Europa federal aumentarán como consecuencia de la "derrota" de Barroso?

No. La retirada por parte de Barroso de lo que habría sido una Comisión débil es una victoria para la democracia parlamentaria. De hacer algo, despertará el interés en el trabajo del Parlamento europeo aquí en Gran Bretaña, provocará una mayor concienciación sobre los temas europeos y estimulará un muy necesitado debate sobre el tema. Es una muestra de que el sistema de la UE es de naturaleza democrática.

El hecho de que el Parlamento Europeo haya tenido éxito en su intento por deshacerse de los cinco comisarios designados, ¿representa una “victoria del federalismo”?

¿Federalismo? ¡Es una victoria para la democracia representativa parlamentaria! La elección de la Comisión Europea siempre ha sido algo decidido a nivel europeo, como debe ser, por lo que el Parlamento no está ampliando en modo alguno su poder. Posee estas prerrogativas desde hace algún tiempo, aunque esta es la primera vez que las ha utilizado. De todas formas, sería dar palos de ciego sugerir que el Parlamento intenta “deshacerse de cinco comisarios designados problemáticos”. Algunos miembros del Parlamento Europeo expresaron su disconformidad con algunos candidatos por varios motivos, pero la pelota esta en el campo de Barroso. Ha aplazado la decisión para así poder replantearse su propuesta de Comisión y presentar un nuevo borrador que se pueda juzgar como aceptable. No creo que debamos esperar de él que empiece a echar a patadas a los candidatos a diestro y siniestro.

Según la página oficial del Partido Conservador, hay un gran número de personas en Gran Bretaña contrarias a la Constitución. ¿Cree que es ésta una afirmación exacta referida a la opinión pública británica?

No. El debate sobre la Constitución apenas ha empezado, y dudo que la opinión publica británica esté lo bastante asentada en este momento en uno u otro sentido respecto a la Constitución. Muchos británicos sienten una desconfianza automática hacia cualquier cosa acompañada por la palabra “Europa”, aunque esto tiene más que ver con la continua lluvia de publicidad anti-UE con que nos inunda nuestra prensa anti-UE y los euro-escépticos de este país entre los que se incluyen, cada vez más, los Conservadores mismos.

Desde su experiencia, ¿cual es el mejor método para combatir el euro-escepticismo?

El debate que se mantiene en Gran Bretaña sobre la UE tiene mucho y largo que ver con la confrontación entre mito y realidad, por lo que hasta cierto punto se trata tan sólo de poner la verdad al alcance del dominio público. Cuando las personas tengan acceso a la información y sean capaces de distinguir entre mito y realidad, los beneficios del papel de Gran Bretaña en Europa se verán claramente.

De este modo, nuestra campaña resulta de una combinación de dos elementos: uno, proporcionando información fáctica positiva y, dos, rebatiendo los mitos en cuanto aparezcan. Hemos de mostrarnos más firmes a la hora de poner en práctica estos dos aspectos de la campaña, concretamente con unas elecciones generales y un referéndum sobre la Constitución inminentes.

El que Gran Bretaña no posea un texto constitucional escrito, ¿influye en el modo en el que sus ciudadanos ven la Constitución europea?

Puede ser. Pero la Constitución de la UE ni sustituye ni compromete a las constituciones nacionales en modo alguno. De hecho, incluye artículos que aclaran sencillamente este punto en concreto. Y es importante recodar que la palabra “constitución” hace tan sólo referencia a un libro de normas básicas de una organización, ya sea de un club deportivo, de una organización internacional o de un Estado.

En su opinión, ¿constituye la ratificación del Tratado europeo constitucional un paso adelante en el camino hacia el federalismo, o es sólo un ejercicio de limpieza de cara?

La Constitución es en parte un ejercicio de limpieza, aunque también constituye un conjunto de reformas y mejoras del modo en el que la UE funciona. Hará que la UE sea más eficaz y dará cuentas de su carácter democrático. Traerá consigo claridad en cuanto a lo que la UE es y a cómo funciona. No la convertirá en un Estado centralizado puesto que cuenta con un número limitado de competencias: los mismos Estados miembro fijan el alcance de las responsabilidades y todo cambio en la Constitución requiere de la unanimidad.

¿De qué modo se verá afectado el papel de Gran Bretaña en Europa si el Parlamento no aprueba la Constitución europea, o si el electorado británico rechaza la Constitución en el referéndum?

En principio, si uno o mas países no la ratifican, la Constitución no entrará en vigor y el Consejo de la UE deberá reunirse para decidir qué hacer a partir de ese momento. Se seguirá negociando, sin duda, aunque si tan sólo un país -digamos Gran Bretaña- no ratifica el texto, se encontrará sin duda en una posición muy débil. Si el resto de Estados quiere seguir adelante, se verán forzados a plantearse el dejarnos atrás, siendo esto, desde luego, desastroso para Gran Bretaña.