La crisis belga explicada por una flamenca y un francófono

Artículo publicado el 8 de Mayo de 2010
Artículo publicado el 8 de Mayo de 2010
Bélgica está a punto de hundirse. Desde el jueves 22 de abril, algunos expertos no dudan en denominar a la crisis política como crisis del régimen. El país tiene aún una oportunidad, ¿o un sentido? Cafebabel Bruselas ha salido al encuentro de dos jóvenes belgas, una flamenca y un francófono, para escuchar su percepción de esta crisis

Marian Cramers estudia Ciencias Políticas en la Universidad Católica de Lovaina, la capital de la provincia del Brabante flamenco. Para ella, sin duda, la crisis belga se basa en un problema insignificante: "Es un problema constitucional y, por lo tanto, sí que debe ser resuelto. Pero en absoluto vale las proporciones que está alcanzando. Nadie se hace matar por Bruselas-Halle-Vilvoorde, ni pierde su empleo por ello, pero la situación ha tomado al gobierno como rehén”. 

"La crisis ha tomado estas proporciones porque el gobierno lo ha permitido"Soltani Jamil es de Bruselas. Estudia Ciencias Políticas en la Universidad Libre de Bruselas y comparte su punto de vista: "Es un problema muy alejado de la vida cotidiana de la gente y de sus preocupaciones. Se trata de algo puramente político”. El joven francófono acusa al mundo de la política: “Esto no es nuevo. Todo conflicto tiene una solución y solo hace falta tener la voluntad de encontrarla, pero no es el caso”. Marian da otra explicación: “La crisis ha tomado estas proporciones porque el gobierno lo ha permitido, dado que la mayoría de sus competencias han sido redistribuidas a nivel regional y europeo”. Ella cree que el problema BHV debería de confiarse a una comisión, un grupo de trabajo que no tuviera ninguna incidencia sobre el gobierno federal. Jamil añade: “En el fondo se ocultan motivos electorales. Si se arregla el problema, su principal razón de ser se eleva al FDF (Democracia Federal Francófona)”. Y lo mismo respecto al lado flamenco: la maniobra política del líder de los liberales demócratas flamencos, Alexandre De Croo, para convertirse en “el mejor flamenco”, no deja ninguna duda, según el estudiante. 

El legado que los jóvenes no quieren

Aunque ambos jóvenes comprenden bien el problema que supone el término de Bruselas-Halle-Vilvoorde, saben que no todo el mundo lo hace. “Muchas personas no entienden lo que ocurre”, explica Marian, “y no les interesa lo suficiente para intentar comprenderlo. Y a los que lo entienden, no les importa.” Existe una brecha generacional en Flandes: “Nuestros padres, nuestros abuelos, aquellos que tienen un trauma del período pre-federal, cuando las escuelas eran francófonas, y han conocido la transición, desean que tenga éxito. Pero los más jóvenes, que no lo han experimentado, no ven dónde está el problema”. En cambio, en Bruselas, Jamil cree que esta brecha generacional no existe entre los francófonos. Se trata de un problema menor para la población en general.

Las dos comunidades no se conocen

El BHV, un verdadero bazarSin embargo, los dos estudiantes están de acuerdo en un punto: la importancia del bilingüismo. Con esta nueva crisis, el mundo ha descubierto una Bélgica más dividida que nunca a través de los medios. Para su gran sorpresa, el país no es bilingüe. Las dos regiones principales tienen cada una su propia lengua. Solo Bruselas tiene el status de capital bilingüe. Jamil se dice convencido de que si “de Ostende a Arlon todo el mundo hablara ambas lenguas, unos y otros se conocerían mejor”. Marian añade: “Si el país fuera bilingüe ayudaría, aunque no es una solución milagrosa porque la gente no está dispuesta a aceptarlo. Para mí, el mejor sistema en Bélgica es un sistema unitario”. Los dos estudiantes admiten que raramente visitan la otra comunidad. “Aunque tengo muchos amigos flamencos”, explica Jamil. Por otra parte, Marian, de la región flamenca, a veces se siente un poco extranjera en su propia capital: “Un vendedor de la calle trató de venderme una chuchería y como no le respondía me preguntó si yo era una turista. Por un instante, realmente quise responderle que sí”. “La generación Erasmus belga es más abierta que la anterior, aunque no dispone de una plataforma para reencontrarse”, añade la joven. 

¿La presidencia belga contaminada?

Marian Crames, especialista en estudios europeos, expresa su decepción por la llegada de esta crisis a dos meses de la presidencia belga del Consejo Europeo: “Hace algún tiempo estaba en una conferencia con jóvenes con motivo de la presidencia belga. Había un ambiente general de euforia: no solo el presidente europeo Herman Van Rompuy y la presidencia nacional son del mismo país, ¡también son del mismo partido! Parecía que al fin, durante estos seis meses, tendríamos una política europea verdadera y coherente. ¡Realmente podríamos hacer cosas! Ahora este sentimiento está completamente roto. Las elecciones se organizarán, pero ya no será lo mismo.”

BHV, las letras que hacen temblar Bélgica

BHV es en realidad el término electoral y judicial Bruselas-Halle-Vilvoorde. Es tan antiguo como Bélgica, pero desde los años sesenta se convirtió en una excepción. Las circunscripciones electorales fueron remodeladas entonces sobre la base territorial de las provincias. BHV está a caballo entre dos provincias (Bruselas y el Brabante flamenco) y dos regiones (la región de Bruselas capital y la región Flamenca). Para proteger a la minoría francófona de la periferia de Bruselas, aún a falta de acuerdo, se mantuvo intacta durante su remodelación. En 2003, la Corte Constitucional declaró el término no conforme. En Flandes, la interpretación de esta decisión es simple: hace falta escindir Bruselas y Halle-Vilvoorde. Según los francófonos, existen otras soluciones: hablamos de la ampliación de Bruselas. Es contra esta pared que el gobierno belga se estampó. Esto nos conduce a las presentes elecciones, a riesgo de ser tachadas de inconstitucionales, ya que BHV no ha cambiado desde entonces. 

Fotos: ©Zoé de York; manifestación: ©_Sender_/Flickr