La crisis griega a través del filtro albanés

Artículo publicado el 2 de Agosto de 2010
Artículo publicado el 2 de Agosto de 2010
La minoría más numerosa y mejor integrada de Atenas sabe bien lo que son los problemas económicos. Los vivieron en 2004, cuando los Juegos Olímpicos terminaron y con ellos una época dorada para el sector de la construcción. Sin embargo, abandonar su nuevo país no es una opción para muchos, que además ven cómo se empieza a simplificar el proceso para conseguir la nacionalidad

Durante los años noventa, Grecia experimentó una emigración masiva. Los albaneses cruzaban cada día la frontera tras la caída del telón de acero en 1991. Oficialmente, el país heleno acoge a alrededor de un millón de ellos, que constituyen un activo económico positivo. Es difícil calcular el número exacto de refugiados económicos; las peticiones de residencia deben renovarse cada uno o dos años. “Los permisos del estado muestran que hay alrededor de 400.000 albaneses”, afirma Thanos Maroukis, un investigador de la ONG Fundación Helénica para la Política Europea y Exterior (ELIAMEP), desde su oficina en el centro del distrito financiero. “Un número desconocido son inmigrantes ilegales que viven en Albania pero vienen aquí a trabajar con sus permisos de dos años”.

Ser griego y albanés

Muchos albaneses vienen a Grecia para trabajar en la construcción. “Nosotros no notamos tanto la crisis como los griegos ya que estamos muy familiarizados con muchos problemas”, explica Suzana en un café en el popular distrito alternativo de Exharchia. “El momento decisivo para la comunidad albanesa fue en 2004, cuando los principales trabajos en ese área se acabaron y no hubo más trabajo. Para nosotros es una lucha continua”. Ahora las familias dependen de las mujeres, que trabajan en su gran mayoría en el sector doméstico, como limpiadoras o cuidando a gente mayor.

Suzana ha residido en Grecia durante los últimos 14 años y es una activista por los derechos humanos en Streha e Emigrantëve Shqiptarëm (‘Emigrantes Albaneses’). Perdió su trabajo hace seis meses debido a la situación económica aunque no especifica a qué se dedicaba. El estudiante Marjonel Micka afirma que, durante la crisis, los albaneses fueron los primeros en ser despedidos. En la plaza Syntagma, la principal de Atenas, recuerda cómo se trasladó a Grecia con su familia 11 años atrás. Ahora dirige la plataforma social albanians.gr, que desde 2008 se publica parcialmente también en griego. “Es más fácil despedir a un inmigrante que a un nacional porque los griegos conocen mejor la ley y pueden protegerse”. Los griegos no están de acuerdo. En general, los albaneses están bien integrados y hablan el idioma sin problemas.

Promoción de la obra de teatro sobre la emigración en Grecia

Los inmigrantes de segunda generación, como Enke Fezollari, viven como griegos, incluso aunque sigan teniendo pasaportes albaneses con permisos de residencia helenos. El jóven de 28 años asegura que su educación albanesa es una ventaja para él. Y es que es prácticamente imposible para los inmigrantes solicitar la naturalización. El gobierno del presidente Papandréou quiere cambiar la situación y a partir de ahora los hijos de inmigrantes pueden tener la nacionalidad griega, eso sí, tras cumplir una serie de condiciones bastante estrictas. Actor de cine y teatro, Fezollari describe cómo se mudó de Tirana con su madre y su hermana en 1993 cuando era un niño. Una de sus actuaciones más importantes fue One In Ten en el Teatro Neos Kosmos, donde fue uno de los tres jóvenes actores que improvisaron una actuación sobre las experiencias inmigrantes al llegar a Grecia. “En el teatro intentan trabajar contigo como tú eres, con tu biografía y la tierra de donde vienes. Puedo actuar como inmigrante y como griego, puesto que domino a la perfección el idioma”.

Quedarse en Grecia

No se trata sólo de los albaneses. En Grecia, emigrantes africanos, asiáticos y de Europa del Este forman un 10% de la población. ¿Ha vuelvo a traer la crisis el miedo hacia el extranjero? “Era el miedo de los noventa. Los medios de comunicación promovieron la imagen de que los albaneses venían a robarnos los empleos”, afirma la integrante de la ONG Ance-HellasKleopatra Yousef, en un café con vistas a la Acrópolis. En 1998, la embajada albanesa en Atenas incluso acusó a los medios griegos de promover la idea de que todos los albaneses eran unos criminales. “Si ahora empieza algo así de nuevo, es por culpa de la crisis. La gente está diciendo de nuevo que los emigrantes están robando nuestros trabajos”.

advierte en Flickr el fotógrafo Robert WallaceMiramos a la Acrópolis mientras reflexionamos. No hay estadísticas que muestren cuantos albaneses han abandonado Grecia en busca de una vida mejor. La hermana de Enke Fezollari ya se ha mudado a Canadá, mientras que se madre planea volver a Albania, al igual que muchos de sus compatriotas. “No es fácil intregarse de nuevo en el país de tus padres si no hablas su lengua y si no es tan desarrollado económicamente como el país en el que estás viviendo. Conozco a gente que han vuelto y sus hijos han tenido crisis nerviosas”, dice Thanos, que trabaja con inmigrantes a diario y tiene muchos amigos albaneses. “No es fácil para los emigrantes conseguir un trabajo en su país de origen. Los albaneses han hecho de Grecia su segundo hogar. Del mismo modo, Albania no está preparada para una 'ola de regreso', al menos en términos de infraestructura”. Las inversiones helenas suponen un 70% de la economía del país vecino. Thanos confirma que mientras muchos están pensando en marcharse, otros deciden quedarse, esperando que la crisis se termine pronto y la situación mejore. Para gente como Enke, Grecia es su hogar. “Muchos albaneses tienen casas y tiendas aquí, tienen sus vidas y sus hijos, que no hablan albanés. Aman este país, así que será muy difícil que se vayan”. 

Muchas gracias al equipo de cafebabel.com en Atenas

Fotos: principal y teléfonos públicos por ©RobW_/ Robert Wallace/ Flickr photostream; publicidad de la obra de teatro 'One in Ten'  ©myspace.com/enkefezollari