La crisis impulsa el Foro Social Mundial

Artículo publicado el 23 de Febrero de 2009
Artículo publicado el 23 de Febrero de 2009
Entusiasmados aunque cansados, los 100 mil participantes del Foro Social de Belem intercambiaron entre el 27 de enero y el 1 de febrero de 2009, informaciones y puntos de vista. Una sociedad civil que aprovecha el vacío que ha dejado la crisis financiera para valorizar sus ideas alternativas

“Este Foro Social Mundial ha sido histórico porque por primera vez reunió a más jefes de Estado que el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza”, dice Cándido Grzybowski uno de los fundadores del Foro Social Mundial. En la víspera de nuestra entrevista, coordinó un debate de más tres horas entre los presidentes de Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Paraguay. Los presidentes se presentaron como los “hijos del Foro social Mundial, de la sociedad civil y de los movimientos sociales” de una América Latina que, según ellos, “ha generado nuevas alternativas políticas en el continente”. Una reunión de esta naturaleza en un acontecimiento no oficial organizado por la sociedad civil habría sorprendido en Europa donde tan solo el G8 o los consejos europeos reúnen a políticos de altos vuelos.

De los informativos de Belem a los diarios franceses

Pero esta reunión anual, lanzada por primera vez en el año 2001 en Porto Alegre como respuesta al Foro Económico Mundial de Davos, constituye especialmente una oportunidad para programar acciones comunes en varios continentes: “Este Foro es para nosotros el punto de partida de una marcha mundial de campesinos sin tierra de América Latina, Asia y África que esperamos organizar en 2012 con el objeto de demostrar como la redistribución de la tierra es una de las armas más poderosas de la lucha contra el hambre” explica, por ejemplo, Ramesh Sharma que deja este Foro lleno de ideas y absolutamente consciente de que organizar luchas que involucren a continentes diferentes es algo muy complicado.

Alexandre Polack / FlickrEkta Parishad, la mayor organización de campesinos sin tierra en la India, encabezó en 2006, durante varios meses, una marcha de 350 km. de largo de la que participaron 25.000 campesinos indios sin tierra. De ese modo lograron que las autoridades indias iniciaran posteriormente una reforma agraria. “Este Foro representa para nosotros la posibilidad de preparar nuestras próximas acciones y de estrechar vínculos con el movimiento brasileño sin tierra de reconocida experiencia en sus luchas por lograr la reforma agraria en Brasil”, continúa Armes.

Benjamin Pierrot des Gachons es el joven encargado de la organización francesa Pueblos solidarios cuyo cometido es encarar proyectos de desarrollo en los países del hemisferio sur y en Belem se halla dedicado a los problemas relacionados con la seguridad alimentaria. Sale del debate entusiasmado pero también agotado: tuvo que esforzarse para conseguir la sala y los traductores en español, portugués, francés e inglés para que los participantes pudieran debatir: “Sobre la base de estos intercambios, vamos a encarar una campaña de sensibilización en Francia, en vísperas de las próximas elecciones europeas”, explica. “Intentaremos alertar a los medios y al gran público sobre el papel que juegan las empresas europeas en la producción de agrocombustibles expulsando de sus tierras a las comunidades campesinas y condenándolas al hambre tanto en Brasil como en el África subsahariana”.

Las elecciones europeas: impulsar el debate nacional

Los intercambios son, por lo tanto, fructíferos pero según los concurrentes habituales del Foro, la sociedad civil debe renovarse: “La crisis financiera obliga a la sociedad civil a proponer alternativas. Pero también deben renovarse los movimientos sociales y ser más creativos”, explica Otive Igbuzor, procedente de Nigeria y miembro del Comité organizador del Foro. “Los africanos deben desempeñar un papel más importante en la dirección del Foro, dominado por los brasileños. Tienen mucho que aportar”, insiste. “El próximo Foro debería tener lugar en Dakar y lucharé tanto como me sea posible para que la voz de las organizaciones africanas sea más escuchada”.

¿Necesidad de renovación de los niveles de decisión y de las prácticas políticas? Los debates de Belem no parecen demasiado alejados de los que agitan a los europeos. “Siento que la crisis actual motiva bastante a los jóvenes, que quieren involucrarse en los problemas de solidaridad internacional. La necesidad de respuestas a nivel nacional se ha vuelto evidente”, agrega finalmente Benjamin. “¡Las elecciones europeas nos vienen de perlas! Tenemos la oportunidad de impulsar prácticas y debates hasta más allá de nuestras fronteras como durante las elecciones estadounidenses”.