La democracia olvidada

Artículo publicado el 20 de Junio de 2003
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 20 de Junio de 2003

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¿2/3 o 3/5 para Giscard & Co.? This is the question. Pero ¿no sería acaso más interesante saber qué peso politico tendrán los ciudadanos en la futura Europa?

Las instituciones europeas han nacido y se han impuesto para garantizar mejor el derecho a la libertad que instancias nacionales obsoletas habían demostrado ser incapaces de defender de las amenazas internas o externas. Pero la Convención no ha encarado el problema de construir una Europa democrática (o al menos más democrática). Su trabajo ha sido conceder y redistribuir poder. Por eso es cada ves más evidente que la lucha que tiene hoy lugar en los pasillos vacíos de las instituciones europeas es un ajuste de cuentas entre grupos de poder, entre lobbies cargados de historia nacional, de sabiduria tecnocrática y de ilegitimidad democrática.

¿Tiene usted institucionitis? Vea a un psicoterapeuta.

Prodi y Giscard, intergubernamentalistas o comunitarios, están divididos bore todo aquello que es irrelevante para nosotros ciudadanos. En cambio, están de acuerdo en el objetivo de seguir excluyendo, mientras sea posible, de la que es su Europa, a los ciudadanos y a su libertad y su derecho de elegir y criticar a los que les gobiernan.

¿Es realmente importante, para nosotros, ciudadanos europeos, si se fija la mayoría en el Consejo a 2/3 o a 3/5? ¿A quién le importa el número de europdiputadfos mientras la institución siga siendo reducida al papel de comparsa en los procesos de toma de decisiones mas importantes? ¿Tiene realmente importancia el número de comisarios y las prerrogativas de cada uno? ¿Qué cambiará en nuestra vida la institución del Congreso Europeo?

Si alguien se interesa todavía por este tipo de debates, se trata principalmente del que trabaja 30 años en la Comisión (y tiene que llevar a casa pan y beneficios). O si no, del que está enfermo interés por las alquimias institucionales, personas a las que podría sugerir un magnífico psicoterapeuta, que ha intentado caurarme a mí también (con poco éxito) de la misma enfermedad.

¿Giscard y Prodi no os gustan? Se siente, pero os los teneis que quedar.

¿Y no es más interesante saber qué papel y qué peso político tendrán los ciudadanos en el futuro de Europa? ¿No sería más oportuno preguntarse cómo construir la primera democracia supranacional, en lugar de un conjunto de poderes fuera de todo control institucional y mediático de los ciudadanos?

Desde luego, es más fácil crear el Congreso Europeo que responder a preguntas de este tipo, pero en vista del cuidado y del método con los que se ha seleccionado a los miembros de la Convecnión, no se podía esperar mucho mejor. En una democracia, cuando los políticas demuestran tal grado de incapacidad y de moipía, se le spuede sustituir con elecciones libres. Pero eso es algo que no ocurre ni puede ocurrir en la Europa que quiere en Convención.