La dura vida del intérprete: un "animal" de competición

Artículo publicado el 1 de Junio de 2016
Artículo publicado el 1 de Junio de 2016

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

«Algunos ponentes no se expresan en su lengua materna y hablan demasiado rápido.» Éstas fueron las quejas más frecuentes de los intérpretes del Parlamento Europeo, publicadas en EUObserver. Cafébabel le da la palabra a Victoria Hecq, joven intérprete belga para las instituciones europeas.

Estrasburgo, 21 de mayo. El sol calienta el Yo’Village organizado en el marco del Evento Europeo de la Juventud. Deslumbrados por la luz, encontramos a Victoria, intérprete en las siguientes combinaciones lingüísticas: alemán, inglés, holandés, francés. Desde hace 2 años trabaja como freelance para las instituciones europeas. Nos cuenta su experiencia como intérprete de conferencia.

   «Nada de tener resaca»

Clase número uno: no todos están hechos para ser intérpretes. «Tienes que ser capaz de soportar el estrés. Cuando llegas a la cabina, todo lo demás ya no existe. Si no estás al 100% a nivel mental, no puedes con esto. Tener resaca está fuera de discusión», cuenta Victoria.

Durante sus estudios los aspirantes intérpretes hablan en público todos los días y puntualmente reciben críticas. El truco está en no tomarlas como algo personal, siempre hay que replantearse. Victoria cuenta: «El número de los exámenes es infinito, tienes que ser una máquina de guerra para pasar los concursos.»

Después de terminar sus estudios, los recién licenciados pueden dirigirse al sector privado o a las instituciones. Por lo que concierne el sector privado, por lo regular se trabaja para las agencias externas. Los intérpretes tienen que traducir de y a su lengua materna y los días de trabajo también pueden ser muy largos. Para trabajar con las instituciones, en cambio, es necesario enviar su propia postulación, pasando los exámenes. Las condiciones laborales están más favorables en el sector público, en especial gracias a los esfuerzos de la Asociación Internacional Intérpretes de Conferencia (AIIC), una especie de sindicato internacional de los intérpretes.

Y si tienes suficiente suerte como para pasar los exámenes, te agregarán a la lista de los traductores freelance que podrían ser llamados por las instituciones. Cada oficina cuenta con funcionarios, pero también colaboran con trabajadores independientes. En 2014 los intérpretes permanentes eran 551 contra un poco menos de 3000 independientes reunidos en la Dirección General  de Interpretación de la Comisión Europea.

   Diferentes tácticas

Victoria comprende bien los problemas de los intérpretes por lo que concierne el uso de su propia lengua materna. Algunos eurodiputados hablan en inglés en lugar de su lengua nativa para evitar el derroche de recursos. Un ejemplo: si la delegación polaca decide contar con tres intérpretes para una reunión, pero el representante polaco no se presenta o habla en inglés, los tres intérpretes serán convocados en balde. Por lo tanto el servicio de interpretación polaco ya no será requerido en la siguiente reunión del grupo en cuestión. Para evitar este tipo de problemas algunos intérpretes encuentran a la delegación antes de la reunión. Un solo mensaje: «Habléis tranquilamente en vuestro idioma, ¡por eso estamos aquí!».

Victoria no se espanta por la velocidad a la que hablan los ponentes, porque desarrolló diferentes tácticas para enfrentar a los ponentes muy rápidos: «Resumir. Cuando hablan espontáneamente la gente se repite.» Al revés, cuando un eurodiputado lee un discurso escrito y por lo tanto sin repeticiones, ¡todo es más complicado!

Victoria cree que tanto los ponentes como los intérpretes deberían de calmarse: «Si te diriges a un público internacional tienes que adaptar tu discurso, no puedes hablar como si estuvieras en frente de personas que entienden tu propia lengua y comparten tus mismos puntos de referencia. De la misma forma son los intérpretes quienes tienen que traducir y la cultura es algo que está muy conectado con una lengua.»

   «Pero, ¿qué estás diciendo?»

Aunque queda mucho camino por llegar a la cabina del Parlamento Europeo, vale la pena el riesgo. Lo que Victoria aprecia más es la forma en que el público reacciona a sus palabras. Durante una de sus primeras interpretaciones en el Consejo Europeo, la reunión estaba casi totalmente en alemán y ella era la única intérprete para ese idioma. «Todos los francófonos me miraban y dependían totalmente de mí ya que no entendían el alemán. En algún momento, una abogada alemana sacó un tema totalmente distinto y todos los francófonos me miraron con una expresión en la cara que sólo podía significar una cosa: "Pero, ¿qué estás diciendo?". Yo los miré y dije: "¡Es lo que ella acaba de decir!" ¡Todos se echaron a reír! Finalmente, llegó la conexión lógica con la siguiente frase. Había entendido bien, ¡así que seguimos!»

¿La peor experiencia de Victoria como intérprete? ¡El haberse olvidado de poner la alarma! Tenía que irse en coche para las Flandes junto con unos colegas que la estaban esperando al otro lado de Bruselas. Se despertó dos horas tarde. «¡Estaba en pánico total! Por suerte, mis colegas me ayudaron y fueron a buscarme. No mencionaron lo sucedido y le echaron la culpa al tráfico, yo estaba muy avergonzada. Ahora, cada vez que voy a interpretar, ¡pongo diez alarmas!»

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Este artículo fue publicado por el equipo local de cafébabel Bruxelles. Denominación de origen controlada.