La escalera desconchada

Artículo publicado el 5 de Abril de 2008
Artículo publicado el 5 de Abril de 2008
Un hermoso edificio situado en una esquina se levanta en el corazón del barrio de Gracia. Para poder entrar en él, es necesario bajar la cabeza y tomar una entrada curiosamente pequeña situada en una puerta cochera de madera maciza. Los pasos resuenan en ese gran vestíbulo desnudo donde los ruidos, al igual que en una iglesia, son de otra naturaleza.
El aspecto imponente del espacio contrasta con su estado ruinoso. Los escalones de piedra están cubiertos de cartones y la luz pálida no se atreve a subir.

En este piso, los muros leprosos se desconchan en trozos enteros, esparciendo su corteza enferma por el suelo. Estos fragmentos de color que llevan la huella del tiempo, llenos de fisuras trazadas con delicadeza, crean unos cuadros abstractos de matices sutiles. En el suelo estrellado, una baldosa picada se balancea y se sume en un crujido. La madera gastada a causa de los pasos deja al descubierto sus venas profundas.

Por las ventanas decoradas de vidrieras, los cristales rotos dejan entrar la humedad y la luz que vienen del exterior.

Texto de Géraldine Garçon, artista francesa residente en Barcelona que hace creaciones artísticas de la vida cotidiana de las ciudades donde vive.

Este texto es el tercero de a una serie de retratos de la ciudad de Barcelona creados por europeos. ¿Te enamora Barcelona? Participa en la redacción del blog de Barcelona de cafebabel.com.

Traducción de Alèxia Vidal