La escritora Olja Savičević y la 'generación perdida' croata

Artículo publicado el 7 de Junio de 2011
Artículo publicado el 7 de Junio de 2011
Olja Savičević, escritora de 36 años originaria de Split, ha publicado recientemente su primera novela Adio kauboju (Adiós vaquero) en alemán. Sus historias cortas y su poesía han recibido numerosos premios y ya se han traducido a más de diez idiomas. Hablamos con ella sobre la guerra, los jóvenes y por qué un día espera poder hablar “más abiertamente sobre su tragedia familiar".

Cafebabel.com:Has dicho que tu novela Adio kauboju (Adiós vaquero) no es el tipo de libro que recomendaría una oficina de turismo enCroacia. ¿Por qué?

Olja Savičević: El trabajo de una oficina de turismo es mucho más duro: consiste en mostrar las cosas de la forma más atractiva posible. El trabajo del escritor consiste en mostrar las cosas tal como él o ella las percibe. Si alguien está interesado de verdad en Croacia o en el sureste de Europa, no va a encontrar la verdad en las guías turísticas o en los medios de comunicación dominantes, sino en los libros. La buena literatura aún está fuera del alcance de esos que manipulan la información. Mi historia es una historia vista desde dentro. Habla del sur de Croacia, como una Dalmacia percibida por extranjeros como meca turística y elogiada en canciones por sus habitantes sólo por su belleza. La novela enfatiza la desproporción entre esta 'vida paradisíaca' y esa otra que, para sus habitantes, en ocasiones se asemeja más a la vida en el infierno. En un momento determinado, mi heroína intenta también observar la ciudad a través de los ojos de un turista y dice: “Cuanto más ajena siento esta ciudad, más me gusta. Cuanto más me gusta, menos me importa. Y viceversa”. Elegí a propósito el género del spaghetti western y el lejano Oeste como el eje de esta novela contemporánea ambientada en un barrio mediterráneo. En esta historia, como en la realidad, se pueden encontrar atributos propios de un buen western, pero no de una vida tan buena: una comunidad claustrofóbica, un terrateniente local, corrupción, anarquía, violencia y, por último, pero sin restarle importancia, Rusty, una especie de llanera solitaria que se toma la justicia por su mano.

Cafebabel.com: ¿En tu opinión, qué es lo que mantiene la atención de los lectores jóvenes en tus historias?

Olja Savičević: Entre mis lectores hay tanto hombres como mujeres, especialmente las más jóvenes. He tenido la oportunidad de contactar con lectoras que se identifican fácilmente con mis heroínas modernas o, para ser más precisa, antiheroínas. La resistencia al patriarcado es aún un tema universal todavía muy latente y gracias a la nueva generación de escritoras, han aparecido en la literatura heroínas con espíritus libres, independientes, autónomas y sin inhibiciones sexuales. También se han librado de la necesidad de convertir el sexo en una ideología. No quiero escribir literatura que toque temas del pasado si no que refleje el presente. Adio kauboju trata sobre la violencia entre los jóvenes, sobre el suicidio de un adolescente excepcional, sobre la posibilidad o imposibilidad de ser libre y diferente en un ambiente que detesta la otredad. Los jóvenes no tienen ningún problema para identificarse con todo esto. Además, no olvidemos que la gente mayor fue joven también.

Cafebabel.com: A menudo se dice que tu literatura describe lo cotidiano y que se inspira en su mayoría en la generación más joven. ¿Qué significa ser joven en Croacia hoy en día?

Olja Savičević:Después de acabar mis estudios universitarios, trabajé como profesora en colegios de secundaria durante un par de años. Los jóvenes son muy parecidos en todas las partes. Tienes los mismos intereses, amores y problemas, con pequeñas variaciones. Sin embargo, la generación nacida durante la guerra ha encontrado su propio camino. Todavía no se les ha ofrecido un tipo de perspectiva o contenido. A diferencia de nuestra generación, que tuvo educación gratuita, los destinos de estos jóvenes dependen mucho del tamaño de la cuenta bancaria de sus padres. Pienso que no es sencillo crecer en tiempos faltos de espiritualidad y recursos económicos, privados de ilusiones e incluso de héroes.

'Our whole adult life, when we are not struggling for a better life for ourselves or for our children, is spent trying to make the dreams of the our former little boy or girl selves come true, or in regret for letting down the child we once were; either way, it is complicated'

Cafebabel.com: ¿La guerra puede ser fuente de inspiración?

Olja Savičević: Sí, principalmente como forma de resistencia. La guerra es nociva. No tiene nada de heroismo o gloria. Es necesario demistificar la guerra en su totalidad. Pero los políticos no lo pueden hacer, ni mucho menos lo podrá hacer el cine de Hollywood. Sólo pueden hacerlo los escritores, artistas y filósofos. La generación anterior de escritores y periodistas de Croacia fue la primera generación en hablar abierta y críticamente sobre los crímenes de la guerra que ocurrieron aquí, incluso mientras todavía estaban teniendo lugar. En Serbia, ahora está ocurriendo lo mismo a mayor escala. Algunos escritores de mi generación están intentando enfrentar al público con la verdad, para que denuncien los crímenes y el nacionalismo. Por desgracia, están solos en su lucha. La denuncia de aquellos que asesinaron, violaron y saquearon en nuestro nombre es mayor acto de patriotismo y dignidad humana que se puede llevar a cabo. Para mí, como persona con identidad étnica múltiple, estas cosas tienen una importancia inmensa. En mi caso particular, solo cuando haya menos tristeza, amargura y vergüenza seré capaz de hablar abiertamente sobre la guerra e incluso sobre la tragedia de mi propia familia.

Cafebabel.com: A menudo se oye el término generación perdida. ¿Te identificas con esta calificación?

Olja Savičević: Desde luego que sí. Desde que somos seres conscientes, hemos estado esperando un tipo de vida normal, pero todavía no ha llegado. Mientras tanto, hemos pasado buenos ratos y nos hemos divertido y, por supuesto, hemos celebrado, nos hemos enamorado, hemos viajado, leído y escuchado buena música, pero nunca hemos vivido en una sociedad normal más o menos ordenada.

Traducción del croata de Antonija Primorac

Foto portada: cortesía de OS; Foto texto: © Andrija Zelmanović, 2010