La españa actual recuerda a la dictaura de franco

Artículo publicado el 6 de Marzo de 2014
Artículo publicado el 6 de Marzo de 2014

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|Opi­nión| La ley conservadora contra el aborto fue aprobada a pesar de la oposición del 81%. Los escándalos de corrupción se reproducen como los conejos; el suicidio es la causa de muerte más común después de las causas naturales; el desempleo juvenil alcanza el 56,1%; tres millones de personas viven en estricta pobreza... España se asemeja cada vez más a cierta dictadura fascista...  

Acu­rru­ca­da en el sofá de casa de mi padre en No­che­bue­na, hice algo que no suelo hacer: en­cen­dí la te­le­vi­sión. Pues­to que me niego a tener te­le­vi­sión en mi pro­pia casa, estos bre­ves pe­río­dos de des­can­so fa­mi­liar son el único mo­men­to del año en el que me ex­pon­go a los me­dios ma­si­vos. Ade­más, como da la ca­sua­li­dad de que mi padre vive en Ma­drid, Es­pa­ña, es a ésta a la que me re­fie­ro.

La te­le­vi­sión es­pa­ño­la nunca ha sido fa­mo­sa por la ca­li­dad de sus in­for­ma­ti­vos, pero con­for­me cam­bia­ba de canal en busca de algo un poco en­tre­te­ni­do o ins­truc­ti­vo, no fue­ron las mi­ni­fal­das de las pre­sen­ta­do­ras ni las ho­rren­das luces fluo­res­cen­tes del es­tu­dio lo que captó mi aten­ción. Todos los ca­na­les, tanto las no­ti­cias de tve1 como uno de los mu­chos pro­gra­mas de en­tre­vis­tas, mos­tra­ban his­to­rias sobre las di­fi­cul­ta­des a las que se en­fren­ta la media de los ciu­da­da­nos es­pa­ño­les, los cua­les lu­chan por lle­gar a fin de mes. Desde la joven de 18 años que no puede per­mi­tir­se pagar la fac­tu­ra de la luz hasta los cien­tos de per­so­nas que hacen cola en un co­me­dor so­cial con la es­pe­ran­za de con­se­guir un plato ca­lien­te el día de Na­vi­dad, la si­tua­ción pa­re­cía cada vez más de­pri­men­te. Sin em­bar­go, mien­tras todo el mundo, desde el pobre ira­quí con el que una vez com­par­tí taxi en Tbi­li­si, Geor­gia, hasta el primo ado­les­cen­te de mi amigo en Tampa, Flo­ri­da, es cons­cien­te de que la eco­no­mía es­pa­ño­la está su­frien­do. Al ser tes­ti­go de pri­me­ra mano de estas pe­nu­rias, me pre­gun­to qué de­mo­nios está pa­san­do en Es­pa­ña.          

Si me hu­bie­sen dicho en 2006 que una cri­sis de esta na­tu­ra­le­za iba a cam­biar Es­pa­ña tan drás­ti­ca­men­te, no me lo ha­bría creí­do. Por aquel en­ton­ces, las pla­yas es­ta­ban inun­da­das de tu­ris­tas in­gle­ses, fran­ce­ses y ale­ma­nes que se mez­cla­ban con las fa­mi­lias es­pa­ño­las du­ran­te sus va­ca­cio­nes. Mien­tras mu­chos es­pe­cu­la­ban que la bur­bu­ja in­mo­bi­lia­ria que sus­ten­ta­ba la eco­no­mía es­pa­ño­la aca­ba­ría ex­plo­tan­do, nadie pre­di­jo que el fin del boom de la cons­truc­ción trae­ría consigo este nivel de su­fri­mien­to. De­bi­do a que la cri­sis de la Eu­ro­zo­na dejó a nu­me­ro­sos ciu­da­da­nos sin poder pagar la hi­po­te­ca o la fac­tu­ra de la luz, el sui­ci­dio se con­vir­tió en la causa de muer­te más común des­pués de las cau­sas na­tu­ra­les

2013 fue un año es­pe­cial­men­te do­lo­ro­so para los ciu­da­da­nos es­pa­ño­les nor­ma­les. El país per­dió 10 pun­tos en el ín­di­ce de per­cep­ción de la co­rrup­ción de Trans­pa­ren­cia In­ter­na­cio­nal. Al­gu­nos miem­bros del par­ti­do go­ber­nan­te y de la fa­mi­lia real se han visto en­vuel­tos en nu­me­ro­sos es­cán­da­los de co­rrup­ción, como la impu­tación de la in­fan­ta Cris­ti­na. Ade­más, el go­bierno apro­bó al­gu­nas de las leyes an­ti­pro­tes­ta más re­pre­si­vas desde la muer­te de Fran­co en 1975. Mien­tras tres mi­llo­nes de per­so­nas su­fren po­bre­za se­ve­ra, el go­bierno dilapida el di­ne­ro en co­ches nue­vos para los miem­bros del Par­la­men­to, cuyo único ob­je­ti­vo apa­ren­te es lle­gar a la playa tan rá­pi­do como sea po­si­ble para pasar allí el an­sia­do puen­te. Ade­más, el país em­pie­za a tener un asom­bro­so pa­re­ci­do con la Es­pa­ña go­ber­na­da por el di­fun­to dic­ta­dor Fran­cis­co Fran­co; y ya hay quien afir­ma que está vol­vien­do el fas­cis­mo en el siglo XXI.        

El Par­ti­do Po­pu­lar, fun­da­do por los an­ti­guos miem­bros del go­bierno de Fran­co, llegó al poder en 2011 en medio de un cre­cien­te des­con­ten­to que mu­chos atri­bu­ye­ron a la mala ges­tión de la cri­sis eco­nó­mi­ca por parte del Par­ti­do So­cia­lis­ta. Sin em­bar­go, desde su aplas­tan­te vic­to­ria, el Par­ti­do Po­pu­lar poco ha hecho por mi­ti­gar las di­fi­cul­ta­des eco­nó­mi­cas que aso­lan el ahora em­po­bre­ci­do país me­di­te­rrá­neo. Gra­cias a haber ga­na­do la ma­yo­ría ab­so­lu­ta en la Cá­ma­ra Baja del Par­la­men­to y, con ello, dis­po­ner de carta blan­ca para apro­bar cual­quier ley que le venga en gana, el PP ha in­ver­ti­do su tiem­po en el poder res­ca­tan­do a los ban­cos que es­ta­fa­ron a miles de ciu­da­da­nos, la ma­yo­ría an­cia­nos, a costa de los aho­rros que tanto sudor les costó; y des­tro­zan­do cual­quier si­mi­li­tud con los de­re­chos la­bo­ra­les. Desde marzo de 2011, las pro­tes­tas han sido el pan de cada día en Es­pa­ña, pero las pe­ti­cio­nes de di­mi­sión del go­bierno han sido ig­no­ra­das de forma per­ma­nen­te y los gri­tos de los pa­ra­dos cró­ni­cos han caído en saco roto.             

Este ve­rano, el go­bierno apro­bó me­di­das de aus­te­ri­dad aún más de­bi­li­tan­tes y el des­em­pleo ju­ve­nil al­can­zó un ré­cord de 56,1%. No es de ex­tra­ñar que gente de todo el país esté sa­lien­do a la calle para pro­tes­tar. No obs­tan­te, ahora es­ta­rán ve­da­das in­clu­so las pro­tes­tas más pa­cí­fi­cas. Una nueva ley, co­no­ci­da como Ley de Se­gu­ri­dad Ciu­da­da­na, pone en en­tre­di­cho los pro­pios ci­mien­tos de la de­mo­cra­cia es­pa­ño­la, ya que per­mi­te mul­tar a los par­ti­ci­pan­tes de las pro­tes­tas con can­ti­da­des exor­bi­tan­tes. Esto hace más com­pli­ca­da la ob­ten­ción de un per­mi­so para or­ga­ni­zar una ma­ni­fes­ta­ción.  

Pero si creíais que el Partido Popular había olvidado por completo sus promesas electorales, os equivocabais. El mes pasado, el PP cumplió satisfactoriamente parte de su programa electoral por primera vez desde que llegó al poder hace casi tres años: aprobó una ley conservadora contra el aborto que prohibirá a las mujeres el acceso a un aborto seguro y legal. Esta ley, que acabará con el derecho a elegir de las mujeres, fue aprobada a pesar de la oposición del 81% de la población española. La nueva ley vuelve al período legislativo de 1985, cuando la práctica del aborto era una ofensa. En la actualidad, aquellos médicos que realicen abortos podrían enfrentarse hasta a tres años de prisión.          

Todo esto dista mucho del país que legalizó el matrimonio del mismo sexo en 2005 y que aprobó la Ley de Memoria Histórica en 2007, la cual permite la identificación de los cuerpos encontrados en fosas comunes de todo el país, víctimas de la opresión franquista. España, castigada por la crisis, está volviendo rápidamente al período de la línea dura del conservadurismo y la represión. Los jóvenes con estudios están huyendo y los que se quedan están furiosos y privados de sus derechos. Mientras tanto, el cambio parece ser un sueño lejano y poco realista.