La eurogeneración se enfrenta a las urnas

Artículo publicado el 3 de Junio de 2009
Artículo publicado el 3 de Junio de 2009
"Europa es algo gigantesco..." Pero la UE es a menudo aburrida. Ante una votación fundamental para la democracia europea, los jóvenes que participan en programas como el Servicio de Voluntariado Europeo (SVE) o Erasmus, ¿se sienten concernidos? Testimonios desde Alemania...

"Del vodka polaco a la fondue francesa, me siento conectado a toda esa riqueza cultura"

El entusiasmo es unánime: el proyecto europeo es muy positivo. Sean originarios de un país miembro o no, los jóvenes que participan en programas de intercambio de la UE se interesan todos por el viejo continente, incluso si algunos reconocen no darle demasiada importancia... Aunque este entusiasmo es desigual cuando se refiere a la política. Para ellos, con seguridad, Europa ofrece grandes posibilidades para viajar, concocer nuevas culturas y crear una red de amigos en el extranjero. Chris McNulty, voluntario inglés en Múnich, nos cuenta: "Me siento orgulloso de ser Europeo, del vodka polaco, pasando por los viejos templos griegos hasta la fondue de Saboya, me siento conectado con toda esa riqueza cultural". ¿Pero cuántos van a participar realmente en las elecciones del mes de junio?

Todos ciudadanos... O casi

(S.D)La gran mayoría de jóvenes con los que me relaciono dicen que van a votar. Algunos afirman incluso que no se perderían las elecciones bajo ningún pretexto. "Mi país se ha beneficiado muchísimo del apoyo de la UE, soy una ciudadana europea", explica por ejemplo Fabiana, residente española en Giessen. Karsten Gödderz, estudiante alemán en Bonn, anuncia que irá a votar ya que los partidarios de la derecha soberanista (heredera extraoficial del nazismo) no van a olvidar hacerlo. "Es importante participar en la vida política de la UE para alcanzar los objetivos que se marcaron sus creadores: pacificar Europa tras la II Guerra Mundial. Hemos dejado de pelearnos y trabajamos, ahora juntos, en proyectos comunes", continúa Kei, estudiante alemana en Friburgo.

También los hay que no irán a votar, o porque no les interesa la política o porque están decepcionados con la burocracia. El sentimiento nacional también es muy fuerte entre nosotros, y es, de hecho, eso lo que constituye la riqueza de Europa: ninguna cultura corre peligro de desaparecer a causa de la UE. También hay que decir que la información no circula demasiado bien, algunos ni siquiera habían oído hablar de las elecciones de junio. "He descubierto algunas cosas muy bien organizadas por la UE, como la SVE, o seminarios de intercambio, pero no se habla lo bastante en Francia. Me parece una pena", comenta Blandine Jung, volutaria francesa en Görlitz.

(S.D)

¿Dónde están las fronteras de Europa?

"Confundimos a menudo Europa con Unión Europea"

"Una mañana, vi a una familia gitana comiendo en un parque. Estaban rodeados por agentes del orden que vigilaban cada uno de sus gestos. Estos prejuicios todavía me sorprenden, como si la UE terminara allí donde comienza el este", recuerda Rūta Vimba, voluntaria letona en Berlín. Fronteras políticas o geográficas, algunos hablan de fronteras culturales... "Europa sigue siendo poco accesible a los no europeos. Es todavía más difícil cuando su país de origen es pobre, estatus social que conservan. Espero que Europa crecerá teniendo en cuenta a la gente, sin convertirse en un centro de poder que podría ser, creo, enorme y peligroso", comenta Alfonso Gallo Bueno, estudiante Erasmus español en Tromsø, Noruega. En cualquier caso, ya pensemos que Europa se encuentra "entre Rusia y América", "del Ural al Mediterráneo", o "alrededor de Suiza, de Noruega hasta turquía", el centro de Europa no deja de moverse. La cuestión despierta el debate.

Erasmus y SVE:  ¡Oportunidad!

Paul Mede, antiguo volutario europeo, imparte ahora seminarios en Alemania, su país natal: "Me parece que es muy importante saber diferencia Europa y UE. Demasiado a menudo tendemos a confundirlas. Europa es algo gigantesco para mí, mientras que puedo permitirme criticar la UE, incluso si tiene muchas cosas positivas".

Hugo Bouquin, voluntario francés en Nuremberg, descubre su identidad europea en Alemania. Muchos piensan como él: "Creo que los programas de intercambio como la SVE o la Erasmus existen para que los jóvenes de diferentes países se descubran, se comprendan y formen una fuerza común en Europa. También existen para acabar con los clichés, reírse de las diferencias y hacer más fuertes su cultura con el saber de otros países. Estos programas confieren a Europa una verdadera dinámica de construcción, cada uno de nosotros pone su piedra al edificio".