La Europa de la defensa: ¿plomo en las alas?

Artículo publicado el 22 de Julio de 2008
Artículo publicado el 22 de Julio de 2008
Con la Unión para el Mediterráneo, Europa ha mostrado una vez más su apego a la vía diplomática. ¿Puede la política exterior de una potencia como la UE limitarse al ‘poder blando’?

En su libro Poder y debilidad, Robert Kagan remarcaba las diferencias entre Europa y Estados Unidos en el marco de la política exterior. Los americanos vendrían de Marte, el dios de la guerra en la mitología romana, y, de este modo, recurrirían más a la fuerza militar para solucionar los asuntos externos, mientras que Europa, proveniente de Venus, tendría más bien una tendencia a solucionar los conflictos mediante la negociación.

Militarismo frente a ‘poder blando’

Soldado español frente al parlamento europeo de Estrasburgo | Foto: MoeHaf / FlickrEn efecto, la política exterior europea está intensamente impregnada de valores que considera universales, como los derechos humanos o la democracia. Sin embargo, la Unión Europea no puede limitarse a utilizar la mano izquierda, como hace notar, con razón, Jesper Haglund, consejero político en la comisión de desarrollo del Parlamento Europeo, y de origen sueco. Su fuerza debe consistir en su capacidad de no utilizar la fuerza militar salvo cuando sea necesaria, "tras haber evaluado las posibles consecuencias de tal acción con respecto a la falta de acción", precisa Haglund. Es decir, Europa puede hacer la diferencia haciendo ver que tiene la posibilidad de elegir entre varias opciones.

"Instrumentos potentes"

Europa ya ha enviado soldados a los conflictos de África | Foto: hdptcar / FlickrPara conseguirlo, Europa debe poner en marcha "instrumentos potentes (…) para apoyar su política exterior", según Diego López Garrido. Esto pasa, por supuesto, por "una cooperación cada vez más estrecha entre las políticas de seguridad y de defensa nacionales, al nivel político, militar (y civil)”, resume Jesper Haglund. Pero, al fin y al cabo, "cada Estado miembro tiene derecho a decidir el papel de su ejército nacional", añade, y la perspectiva de un ejército europeo y de una única y misma política de defensa en Europa parece aún bastante lejana.

Combatir el terrorismo internacional

Si Europa no tiene "enemigo" en el sentido militar del término, continúa Haglund, "el terrorismo es un problema real". En una sesión de los cursos de verano de la Universidad del País Vasco, el secretario de Estado español de Asuntos Europeos, Diego López Garrido, llegó a identificar el terrorismo internacional como una de las prioridades de la UE, al mismo nivel que la lucha contra las armas nucleares y los Estados fallidos.

Soldado de la Eufor | Foto: hdptcar / FlickrPero "es difícil, incluso imposible, combatirlo directamente", añade Haglund, y "es más eficaz luchar contra el terrorismo mediante acciones dirigidas a acercar los países, regiones, culturas, religiones, y a reducir las diferencias entre los países y poblaciones pobres. El diálogo, más que la acción militar ciega. Una vez más, resulta que "la Europa de la defensa no es un problema económico, sino político", sostiene Vicente Palacio, subdirector del Observatorio de política exterior española (OPEX) en Madrid.

Se trata de definir objetivos prioritarios, pero también de volver a situarse en la escena internacional, sobre todo redefiniendo la relación de la UE con Estados Unidos dentro de la OTAN, con el fin de no seguir dedicándose a "pagar los platos rotos" de los americanos, se lamenta Palacio.