La extrema derecha en Austria, ¿una respuesta a la falta de alternativas?

Artículo publicado el 24 de Mayo de 2010
Artículo publicado el 24 de Mayo de 2010
En las elecciones de finales de abril, los partidos de extrema derecha en Austria disminuyeron su porcentaje de votos del 30% obtenido en las legislativas de 2008, hasta 15%. Sin embargo, para muchos  este porcentaje sigue siendo elevado

La extrema derecha está más que normalizada en Austria. Formaron parte del Gobierno en el pasado y aún se mantienen entre los más votados. En las elecciones anticipadas de 2008, los dos partidos de extrema derecha, FPÖ y BZÖ (Partido Liberal Austríaco y Alianza para el Futuro de Austria, respectivamente) consiguieron un 30% de los votos y esperan repetir hazaña en las próximas. En las presidenciales que tuvieron lugar el pasado 25 de abril, sin embargo, la extrema derecha, representada en esta ocasión por el FPÖ y Barbara Rosenkranz como candidata, se tuvo que conformar con un 15%. 

En el arranque de la campaña de Barbara Rosenkranz, el 9 de abril de 2010No fueron unas elecciones al uso, pues sólo se presentaron tres candidatos y se saldaron con el récord de baja participación electoral. Únicamente el 53,6% de los votantes austríacos acudió a las urnas y el 79,3% de éstos le otorgó su confianza a su presidente, Heinz Fischer, del SPÖ (Partido Socialista Austríaco). El tercer grupo participante fue el conservador Die Christen (Partido Cristiano), representado por Rudolph Gehring, el cual raspó un 5,4% de los votos. El otro gran partido austríaco, el ÖVP (Partido Popular Austríaco) no se presentó.

Ya sea porque el presidente en Austria, no supone un cargo especialmente influyente, sino más bien representativo, o porque el resultado ya se preveía, el hecho de que uno de los grandes partidos ni siquiera presentara un candidato pudo influir en la actitud pasiva de los votantes. El analista político Thomas Hofer entiende esta postura desde el punto de vista de que una gran mayoría de los austríacos, refiriéndose a los votantes habituales del ÖVP, no encontraron representación entre el “socialista” Fischer, la “extremista” Rosenkranz o el “fundamentalista” Gehring.

Rosenkranz: demasiado extrema hasta para los extremistas

Hofer no duda de que el FPÖ “se equivocó” al nombrar a Rosenkranz, pues desvió totalmente la postura populista de Heinz Christian Strache, presidente del FPÖ, hacia una vertiente extremista. Demasiado extremista si se observan ciertas cuestiones en su discurso. Barbara Rosenkranz defendía en su programa la abolición de la ley de prohibición nazi, que impide, entre otras cosas, negar el Holocausto, y ponía en duda la existencia de las cámaras de gas. Esta postura, demasiado extrema incluso para los extremistas, conllevó que su apoyo más valioso, el del diario más leído en Austria, Die Kronen Zeitung, le diera la espalda. 

Presidente del FPÖEl FPÖ apuesta por los jóvenes, un colectivo importante dentro de sus seguidores, más concretamente por los primeros votantes; es decir de entre 16 y 25 años, pues en Austria y desde 2008 es posible votar a partir de los 16 años. Strache tiene la capacidad de identificarse con ellos. Se relaciona con los jóvenes, habla su idioma y se parece a ellos. Características de las que carece Rosenkranz. 

Llama la atención que en 2008, cuando la extrema derecha alcanzó el 30% de los votos, fuera la primera vez que se permitía votar a jóvenes a partir de 16 años. Reinhold Gärtner, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Innsbruck, considera, sin embargo, demasiado superficial responsabilizar a los jóvenes del auge, ya que “en 1999 aún no se les permitía votar y el FPÖ consiguió un 26,9% de los votos igualmente”.

Los jóvenes, precisamente, salieron a la calle el 30 de abril para protestar contra Strache, el FPÖ y toda la extrema derecha en general. Se concentraron para hacer llegar sus demandas, para demostrar que no es verdad que la juventud esté a favor de estos partidos. Al menos, no toda la juventud. Cientos de jóvenes recorrieron las calles de Viena para gritar: “Nunca con el FPÖ”. Muchos de ellos coincidían en que el 15% de los votos conseguidos ya era un 15% más de los que debieran ser. Se reafirmaban en su búsqueda por el equilibrio entre los extremos y en su recelo ante otro posible impulso. Por esto, coincidían entre ellos en que “es un deber luchar contra la extrema derecha”.

Jóvenes frustrados

Frente a la universidad, en VienaOtro joven, Tobias Boos, estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad de Viena, tiene clara la estrategia del FPÖ. Según él, el partido aprovecha “la falta de perspectiva” de unos jóvenes frustrados que, pese a contar con unos estudios, se ven ante la imposibilidad de encontrar trabajo. “Aprovechan, además, el hecho de que ni el SPÖ ni el ÖVP dan una respuesta clara a estos problemas”. Algunos sociólogos encuadran esta postura con la idea de que muchos jóvenes no sienten Austria como su propia patria y encuentran la forma de llenar ese hueco con los grupos extremistas. “Los jóvenes se sienten aceptados, integrados y que forman parte de un mismo movimiento”, señala por su parte Reinhold Gärtner.

A esto hay que añadir también la teoría de los que opinan que Austria no fue “la primera víctima de Hitler”, sino que formaron parte del genocidio. “Durante mucho tiempo, en Austria sólo se tuvo en cuenta la primera parte de la Declaración de Moscú de 1943, en la que se la trata de víctima. La segunda parte, en la que se narra la participación del país en los crímenes, se obvió durante mucho tiempo”, apunta el profesor Gärtner. El sentimiento de culpabilidad que se tiene tan asumido en Alemania carece de fuerza, por tanto, en Austria. Desde la frontera se ve todo diferente y no se encuentran las respuestas. Esto mismo se pregunta el doctor Georg Spitaler, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Viena: “¿Cómo puede una candidata de extrema derecha como Barbara Rosenkranz competir con el actual presidente? En Alemania su candidatura, o al menos el 15% de votos conseguidos, hubiera sido del todo impensable”.

Una tercera teoría la ofrece Tobias Boos al señalar que el principal problema en Austria es que no existe una alternativa de izquierdas a ese extremismo de derechas. “En Austria no hay alternativa de izquierdas al SPÖ. En Alemania está Die Linke (La Izquierda) que, aunque son muy criticados por su pasado comunista, al menos ofrece una alternativa más a la izquierda que el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD)”.

Gracias al equipo local de cafebabel en Viena. Lee su blog aquí.

Fotos: principal ©Lucian Stanescu; pegatina contra Rosenkranz: ©sugarmelon.com / Flickr; Strache: ©gerhard.loub /Flickr; manifestación de jóvenes: ©daniel-weber /Flick