La fiebre del oro verde en Senegal

Artículo publicado el 25 de Febrero de 2009
Artículo publicado el 25 de Febrero de 2009
La semana de las energías renovables en Europa se llevó a cabo en Bruselas del 9 al 13 de Febrero. En el corazón de los debates: los biocarburantes. ¿Le permitirán a Europa ponerse en el semáforo verde sin hundir a los habitantes de África occidental en la hambruna?

En sus orígenes, el Jatropha crece en América Central. Hoy, ha sido cultivado en numerosos países africanos y asiáticos, por su aceite útil para la producción de carburante. Es sobre ese “oro verde” que los promotores privados europeos están enfocando. Y por una causa: Europa no dispone de suficiente tierra para satisfacer sus necesidades en cuanto a biocarburantes (y alcanzar un nuevo objetivo: 20% de energías renovables en el consumo total de los 27, de aquí a 2020).

De esta manera, África se está convirtiendo en el terreno de una avalancha de inversores europeos en busca de miles de hectáreas, y algunos dirigentes locales están convencidos por los países no productores de petróleo (cuya asociación fue creada en 2006) de que ahí hay una oportunidad histórica de asegurar la entrada masiva de divisas. Es el caso del presidente de la República de Senegal, Abdoulaye Wade, fascinado por la experiencia de Brasil convertido en el principal productor y exportador mundial de biocarburante.

El Jatropha no se come, el arroz sí

Diery Cissé ha decidido emprender los primeros pasos ante a las autoridades locales por cuenta de la sociedad noruega Agro-África, que desea desarrollar la producción de agrocarburantes en la zona de Vélingara, al Sur de Senegal, a 700 kilómetros de Dakar: “Hemos solicitado a las comunidades rurales poder producir sobre más de 200.000 hectáreas (alrededor de 10% de las tierras arables del país) y esperamos comenzar la producción para entregar a nuestros primeros clientes a comienzos de 2010”, explica este joven senegalés.

Esta región muy fértil es la que el gobierno senegalés había escogido para relanzar el sector del arroz y luchar contra la grave crisis alimentaria que golpea a Senegal, donde más de la mitad de la población vive bajo el umbral de la pobreza. “Los agrocarburantes van a mejorar nuestra vida y aliviar nuestros esfuerzos”, explica Demba Balde. Este pequeño productor aceptó plantar Jetropha en su pueblo de Goundaga. “Tengo siete hijos y produzco por el momento cacahuetes, soja y maíz. Pero tengo la esperanza de que la venta de mis granos de Jetropha nos facilite la vida.”

Agricultores divididos

 Su optimismo está lejos de ser compartido: “Tengo mucho temor de lo que está aconteciendo. Las comunidades aquí están tan desesperadas que se muestran dispuestas a aceptarlo cualquier cosa sin conocer las condiciones y los resultados del desarrollo de biocarburantes en la zona”, explica por ejemplo Moussa Mballo, periodista corresponsal de la radio senegalesa Walf Grand Palace. “Rechacé claramente las primeras proposiciones que se me hicieron, de lanzarme en el cultivo de Jatropha, ya que no deseo que nos convirtamos en obreros agrícolas a la merced de algunas empresas”, explica por su parte Abdoy Tall, miembro de la federación de productores de Anambé, el río que irriga el valle y fertiliza las tierras. “Prefiero continuar; aumentar mi producción de arroz y maíz. Imaginen que la demanda mundial baje y que el precio de agrocarburantes se hunda una vez hayamos concentrado nuestros esfuerzos en ellos: nuestras situaciones serían aún peores que hoy en día y seríamos condenados al hambre. El Jatropha no se come, el arroz si.”

Discurso oficial tranquilizador

Frente a estos temores, las autoridades senegalesas quieren tranquilizar. “Nosotros ponemos todo en obra para que los proyectos desarrollados no afecten la seguridad alimentaria de los senegaleses”, asegura Sana Faty, responsable de los biocarburantes en el ministerio de Medio Ambiente en Senegal. “El presidente Abdulaye Wade ha sido claro en este punto y desea que la producción esté orientada hacia las necesidades locales.”

En Velingara, el mensaje oficial no pasa con tanta facilidad: “Está claro que dada la talla de las superficies solicitadas por los promotores privados venidos de Europa y otros lugares, el objetivo es una producción extensiva para exportar”, explica Konate que encuadra las cooperativas de productores de bananas en la región de Tamcacuda y efectúa un estudio con la ONG Action Aid para evaluar el impacto de la producción de agrocarburantes sobre la seguridad alimentaria en Senegal. “Estuve muy sorprendida por esta avalancha, por la talla de las superficies solicitadas y la falta de información de que disponen los pequeños productores”, continúa. El joven productor concluye: “Es crucial desarrollar un trabajo rápido de sensibilización de las comunidades, ya que la elección que hagamos hoy tendrá un enorme impacto sobre las futuras generaciones.”