La FINUL en el Líbano: el vecino europeo bienvenido

Artículo publicado el 24 de Octubre de 2006
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Artículo publicado el 24 de Octubre de 2006
El general francés al frente de la FINUL excluyó ayer atacar aviones israelíes que violen el espacio libanés. Ilusiones y escepticismos de la población.

“Saber si los europeos van a venir o no es saber si la guerra estallará otra vez o no”. Esta opinión es compartida por muchos libaneses. Después de 34 días de conflicto armado entre Israel y las milicias de Hezbolá, la fuerza transitoria de las Naciones Unidas en el Líbano (FINUL) ha llegado al sur del Líbano, sus efectivos reforzados con 5.827 soldados están compuestos por entre otros por contingentes de soldados turcos, franceses, italianos y españoles. Su objetivo; recurrir a la fuerza en caso de “actividad hostil” y controlar la zona e interceptar el tráfico de armas en caso de que el ejército regular libanés no pueda hacerlo. Los blindados occidentales y las grúas con las inscripciones de Naciones Unidas ya están presentes en los legendarios atascos de Beirut. ¿Qué es lo que piensan al respecto los habitantes de la capital? ¿Tienen confianza en los europeos para reestablecer e imponer la paz en la región?

Hussein, un libanés de treinta años que trabaja para una ONG extranjera piensa que la presencia de la FINUL será positiva y tendrá un impacto económico beneficioso. Hussein asegura que no habrá problemas con Hezbolá mientras la FINUL esté ahí para ayudar al ejército libanés y no para ayudar a Israel.

Abou Nour, comerciante de especias nacido en Beirut hace 70 años y que vivió muchos años en Grecia y Alemania, insiste en la proximidad entre libaneses y europeos en comparación a los americanos. Dice que un proverbio local asevera que “estoy con mi hermano contra mi primo, pero con mi primo contra el extranjero”. De este modo los europeos son un primo bienvenido que aporta paz y seguridad a la zona.

Rima, una cuadragenaria suní, empleada administrativa de una empresa extranjera con filial en Beirut, se siente con ciertas obligaciones hacia esas tropas que mucha gente esperaba con impaciencia. “Sus poderes reforzados son la única garantía para la seguridad aquí”. Sufrió la guerra civil entre 1975 y 1990 en Beirut y rechaza la similitud o concomitancia con la intervención de la fuerza internacional de aquella época: “durante los años ochenta, el conflicto fue interno”. Esta no es la situación actual. Ahora la FINUL debe permanecer neutral. Yo tengo fe, tengo confianza en los europeos que en general son favorables a oriente medio y sobre todo en Francia, la única y verdadera amiga del Líbano.

Rabin es un ingeniero de 27 años que participó activamente en las manifestaciones que acabaron con la retirada de los sirios. Para él, no había otra solución que acudir a la FINUL para acabar con la justificación de Hezbolá y con la posibilidad de otra ocupación siria. Las tropas europeas son las más creíbles. Los EE UU son favorables a Israel y los militares árabes aprovecharían para crear una excusa para que Damasco vuelva a intervenir.

Rami, de 24 años, sostiene abiertamente su apoyo a Hezbolá a pesar de ser cristiano y no esconde su hostilidad hacia la FINUL. “Yo hubiese preferido que el ejército regular libanés integrado por Hezbolá tomase el control, ya que la ONU está controlada por los EE UU. Aun siendo los europeos mejor aceptados que los americanos nunca es bueno tener tropas extranjeras en tu territorio, pues al final estas sólo buscan el propio interés”.

Fouad, un ingeniero cristiano de 25 años y antiguo líder estudiantil encarcelado por los sirios, considera a la FINUL como “un elemento positivo necesario desde hacia bastante tiempo. De todos modos, temo que las tropas se vayan cuando haya problemas como ya ha ocurrido con cada intervención occidental desde la independencia.”