La gasolina dispara la inflación en Europa

Artículo publicado el 28 de Febrero de 2008
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Artículo publicado el 28 de Febrero de 2008
El precio de la gasolina ya ha alcanzado la barrera de los 100 dólares (70 euros) el barril brent. Al mismo tiempo, la inflación en Europa comienza a estar fuera de control. Comparemos la situación en cada país de la UE.

Los precios de la gasolina Super 95 disponible en Europa en algunos casos varían mucho en función del nivel de la región de la que hablemos. Los precios de este combustible se han disparado debido al incremento de la demanda mundial con respecto a la escasez de recursos y suministro de tal fuente de energía. Además, la situación geopolítica de algunas zonas ricas en petróleo -como Irak- complica aún más el panorama. Hay que añadir que los impuestos de gasolina en la mayoría de los países europeos son muy altos. Eso sí, hay diferencias en los índices de tasación de la gasolina: Italia, por ejemplo, ha decidido el pasado 20 de febrero, reducir los impuestos sobre la gasolina para que los consumidores puedan soportar la situación: ¿un regalo envenenado para quien gane las próximas elecciones del 14 de abril y se vea obligado a volver a amentar el impuesto?

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La presión sobre la demanda de petróleo, sin embargo, no es la causa principal que explique que la gasolina sea tan cara en todo el mundo. La mayoría de los países exportadores de petróleo todavía gozan de unos precios bajos asombrosos, custodiados y garantizados por el gobierno correspondiente. Un ejemplo de ello es el litro de gasolina en Arabia Saudí: cuesta 0,12 Euros.

Inflación desbocada

Mañana, 29 de febrero, Eurostat publica las cifras de inflación en la UE correspondientes al mes de enero de 2008. El Comisario de economía, el español Almunia, ya ha anunciado que serán mayores de lo previsto. Según datos preliminares manejados por los bancos centrales de cada país, Eurostat prevé un aumento de la inflación en la zona euro de una décima, hasta alcanzar el 3.2%. El caso francés es el más alarmante, alcanzando un 3,6%, cifra desconocida desde 1992. Ello ha empujado a su gobierno a lanzar una investigación sobre quién se beneficia del alza de precios frente a los consumidores en un país en el que el crecimiento sigue siendo tímido (1,8% del PIB).