La gente se siente amenazada por la globalización no por la ampliación

Artículo publicado el 7 de Mayo de 2005
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 7 de Mayo de 2005

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El vicepresidente de la comisión, Günter Verheugen, cree que la ampliación ha sido un éxito. Aun así, un No francés al tratado constitucional podría causar graves estragos.

El alemán Günter Verheugen estaba al frente de la ampliación de la UE bajo la Comisión Prodi, por lo que es uno de los artífices del mayor cambio en la historia de la Unión. A día de hoy, es Comisario de Industria y Empresa.

¿Cómo tranquilizaría a los veteranos miembros de la Unión que perciben a los nuevos como una amenaza económica y en especial en lo que concierne al mercado laboral?

Con frecuencia, lo que se percibe difiere de la realidad. No cabe duda alguna de que, económicamente, la ampliación del año pasado ha sido la historia de un éxito tanto para los Estados veteranos como para los nuevos. Con la ampliación se ha abierto un nuevo gran mercado de 70 millones de consumidores cada vez más ricos. Las estadísticas comerciales nos muestran que las exportaciones de Polonia y la República Checa hacia Francia y Alemania se han disparado y que los bancos austriacos están haciendo negocios muy rentables en los nuevos Estados miembro. El hecho de que la gente se sienta amenazada no tiene nada que ver con la ampliación, sino más bien con la globalización, con la mayor apertura de los mercados y el declive del proteccionismo. Estoy al corriente de que algunos temían que la "vieja Europa" se viera inundada de inmigrantes, legales o ilegales, arrebatándoles los empleos a los oriundos. (También se temía) que los sistemas de seguridad social de los 15 se vieran desbordados con "turistas" de los nuevos miembros. Nada de eso ha sucedido. De todos modos, todos los antiguos miembros de la Unión menos Irlanda, Suecia y el Reino Unido han establecido restricciones a la libertad de movimiento de los trabajadores. Además, los que han inmigrado han estado ocupando puestos en los mercados laborales que los trabajadores autóctonos no querían, como recoger espárragos en Alemania o tomates en España, y en Suecia no se ha dado el temido turismo de seguridad social: su sistema de salud pública se ha gastado menos de 20.000 euros en atender a familias de los nuevos Estados miembro.

Hablando en términos económicos ¿diría Usted que se han visto totalmente cubiertas las expectativas de los 10 nuevos miembros?

En lo que respecta a la economía los beneficios están claros. Los nuevos miembros han visto cómo su producto interior bruto ha pasado de crecer un 3,5% en 2003 a un 5,5% el año pasado, y los economistas pronostican otro aumento superior al 4% para este año, más del doble de la media de los 15. Se calcula que Letonia ha crecido un 8,5% en 2004 (el mayor incremento en la UE), mientras que la UE creció una media de 2,4%. Lituania, Estonia, Eslovaquia y Polonia también muestran unas buenas cifras: 6,7%, 6,2%, 5,5% y 5,3% respectivamente. Pero lo más importante es que las previsiones muestran un fuerte crecimiento sostenido y por encima de la media de la UE para 2005 y 2006 con la sola excepción de Malta.

Las exportaciones también han aumentado: un 20%. Los productores del Este que temían verse inundados por las importaciones de Europa occidental se han visto desbordados por los clientes alemanes gracias al levantamiento de los controles sobre el comercio agrícola existentes con anterioridad a su acceso.

¿Qué les diría Usted a los nuevos miembros cuando a veces sienten que no se les trata como miembros "de pleno derecho"?

Los nuevos miembros están en pie de igualdad con los antiguos, tienen la misma voz que los antiguos en la Comisión, el Consejo y el Parlamento, y sus voces están siendo escuchadas. Por poner un ejemplo, Polonia y Lituania han desempeñado un papel muy importante en la crisis de Ucrania y han demostrado que la Unión ampliada tiene algo que decir en lo que está ocurriendo en esa parte del planeta. Esto es la prueba de lo que ya predije con anterioridad a la ampliación, que los nuevos Estados miembro enriquecerían a la Unión en todos y cada uno de los sentidos.

¿Si no se ratifica el Tratado Constitucional Europeo podrán las instituciones europeas gobernar esta Unión ampliada?

No olvide que la UE-25 ya está funcionado ahora en base al Tratado de Niza y no a la constitución, y lo está haciendo bien. Sigo siendo optimista en lo que concierne al resultado del referéndum francés porque confío en el espíritu europeísta del pueblo de Francia. No puede ser de otra manera puesto que soy alemán y nunca olvidaré que fueron franceses los que lanzaron la idea de la integración europea, y al hacerlo le dieron a Alemania una nueva oportunidad tras la segunda guerra mundial. Aun así, también estoy bien al tanto de los actuales sondeos. Estoy convencido de que, con toda claridad, un No francés conllevaría un contratiempo político, no sólo para la integración europea, sino también para las relaciones y cooperación franco-germanas. De todas formas nuestros vínculos son demasiado fuertes como para que ese contratiempo destruya nuestra integración, pero nadie puede descartar serios menoscabos.