La gestión del agua: un reto para los iraquíes

Artículo publicado el 6 de Diciembre de 2013
Artículo publicado el 6 de Diciembre de 2013

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La escasez de agua en Iraq obliga al gobierno a diversificar las fuentes de abastecimiento del país.

En Iraq el agua es el origen de muchas preocupaciones y disputas. En un país desgarrado por conflictos sectarios, que está cimentando su estabilidad política, el acceso al agua es la prioridad nacional número uno. El Gobierno planea invertir una gran suma de dinero para hacer frente al problema. La ciudad de Basora es una de las primeras en beneficiarse de esta medida.

Un problema arraigado

Iraq ha salido de un largo periodo de conflicto. Desde la década de los 80, la guerra entre Iraq e Irán, la guerra de Kuwait y la guerra de Iraq han perturbado el desarrollo del país. Estos treinta años de historia caótica han dejado a Iraq con un complejo problema de gestión de agua. Sobra decir que la gestión eficiente de un recurso tan preciado con infraestructuras dañadas supone un verdadero reto. Es frecuente que la capacidad de gestión de agua en Iraq rinda por debajo de lo esperado. Además, la ONU ha calculado que solo “el 50 % del total del agua usada en Iraq se desperdicia”, principalmente debido a infraestructuras dañadas o poco eficientes.

Por otra parte, solo “el 73 % de la población urbana y el 43 % de la rural tenían acceso a agua limpia” en 2004. Diez años y una guerra después, la situación no es que haya cambiado a mejor. De ahí el deseo actual del Gobierno iraquí de mejorar drásticamente la situación con un presupuesto de 1500 millones de dólares. El dinero se repartirá entre varios proyectos de gestión de agua y alcantarillado en varios países. “Pediremos a las empresas que pujen por ellos en 2014”, dijo Adil Mhoder, Ministro de Asuntos Municipales. “A finales de 2013, estos proyectos habrán completado la fase de planificación y se empezarán a llevar a cabo”.

En Iraq hay una acuciante necesidad de inversión pública en las infraestructuras de gestión del agua, ya que en muchos lugares la carencia de esta ha provocado conflictos y enfrentamientos. Por ejemplo, la falta de acceso al agua desencadenó una serie de manifestaciones en Basora en el verano de 2013. Según el Centro Británico Internacional de Estudios del Desarrollo, “la disminución del flujo de agua ha ocasionado la destrucción del 10 % de la tierra fértil” en el sur de Iraq. Por consiguiente, esta región del país se ha convertido en la punta de lanza de los nuevos esfuerzos en la gestión del agua iraquí.

La producción y el acceso al agua son dos caras de la misma moneda

Los gobiernos nacionales y locales tienen por objeto diversificar las fuentes de abastecimiento de agua de Basora con varios proyectos. Por ejemplo, la ciudad contará con una nueva planta de desalinización que transformará diariamente 200 millones de litros de agua salada en agua potable, 73 Mm3 (millones de metros cúbicos) al año. Este proyecto de 270 millones de dólares se ha adjudicado a Veolia Water, el líder en tratamiento de aguas en Francia, junto con la compañía industrial japonesa Hitachi y la empresa de ingeniería civil egipcia ArabCo. “Los innovadores procesos de filtración de agua cambiarán las vidas de los habitantes de Basora”, explicó Patrick Couzinet, director de ventas de Veolia Water Solutions and Technologies. "La planta de desalinización facilitará enormemente el reparto del agua entre la población, las granjas y la industria."

En unos pocos meses estará disponible un nuevo proceso de producción de agua potable en Iraq, que se sumará a las infraestructuras recientemente renovadas. Por ejemplo, hace poco se ha excavado un nuevo canal en Shat Al Aarab para llevar agua procedente de diversos acuíferos a los alrededores de Basora. “Este proyecto tiene por objeto llevar agua potable a las regiones de Faw, Abu Al Khasib, Al Sibah y Al Tanuma”, dijo Ali Abdul Jabar, subgerente del proyecto. Pronto, estos distritos que rodean Basora también recibirán suministros de agua.

Tanto la producción como el acceso al agua son insuficientes en Iraq y suponen un reto para el país. Para los iraquíes, la gestión de agua es, naturalmente, un importante asunto de salud pública. Además, la determinación del Gobierno de resolverlo es de suma importancia, pues Iraq lleva décadas importando enormes cantidades de agua, y tales importaciones tienen un coste al que el país no puede hacer frente eternamente.