La globalización como factor influyente en la votación del Brexit

Artículo publicado el 25 de Julio de 2016
Artículo publicado el 25 de Julio de 2016

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Hasta ahora,  el peso del resultado del referendum en el Reino Unido ha caído sobre la ignorancia e indiferencia de sus votantes. No obstante, es posible que la incapacidad de divulgar los nuevos modelos político-económicos de nuestro mundo global haya sido el principal factor del voto despreocupado de muchos británicos.

Un abismo yace entre la gente y el mundo. La globalización, fenómeno de magnitud colosal, extiende sus brazos inclusivos y unificadores para transformarnos en un mundo sin barreras. Muchos encontramos no pocas dificultades a la hora de reconocer los lazos, lo significativo de la interconexión casi instantanea entre lugares geográficamente incomunicados. Cierto artículo de la BBC que profundizaba en el asunto del euroescepticismo en las islas del oeste Escocés, reunió una serie de pequeñas entrevistas e intervenciones a locales. Cuando se le preguntó a un habitante de la isla de Shetland acerca de sus razones para votar el Brexit, este no dudó en señalar que todas aquellas cosas sucediendo en Bruselas con tanto Alemán y Francés le resultaban demasiado ajenas.

Somos un mundo de conexiones, un todo articulado, y me da la impresión de que la civilización y cultura humanas desbordan a nuestra capacidad para adaptarnos a sus cambios. Seguir el recorrido de las cadenas aparentemente infinitas que nosotros mismos forjamos para garantizar el funcionamiento de nuestro sistema requiere, hoy día, el esfuerzo mental de una investigación forense más que el del ejercicio de nuestro derecho a la información. ¿Cómo podemos esquivar cierto sentimiento de desconexión cuando, a ojos del ciudadano medio, aparentamos estar totalmente desvinculados - tanto como lo estaríamos si no fuese por el puzzle de piezas invisibles en el que nuestros organismos políticos y económicos han acabado por convertirse? Yo también defendería con vehemencia que la Unión Europea es una inútil y extravagante comuna de pintorescos hippies diplomáticos que dedican su tiempo y nuestro dinero en celebrar su existencia si, a falta de comprender los vínculos, contemplase solo los extremos. La Unión Europea es un modelo lógico y moderno de cooperación internacional, pero se enfrenta a las lacras de lo intangible. La despolitización es una de ellas, a la vez que una atractiva opción para aquellos que, incapaces de seguir el rastro de migas entre el Espace Léopold y su lugar de residencia, deciden emitir un voto desinformado. 

Es innegable, existe una falla entre la sofisticación de la capacidad ciudadana para comprender redes globales abstractas y la creciente abstracción de las mismas. Esta situación puede potencialmente - si no hemos sido ya testigos de esto en el pasado referendum Británico - propulsar el nivel de indiferencia política. Pero, en aras de la verdad, no se puede culpar a la ciudadanía de que el entendimiento de estos temas esté codificado y reservado en exclusiva a una élite académica. La incapacidad de teóricos, políticos y economistas de popularizar el carácter del discurso oral y escrito sobre las dinámicas político-económicas - economía à la Marx - para hacerlo accesible al público medio ha sido crucial a la hora de esbozar el  modelo contemporáneo de zoon politikón.