La historia de Cafébabel y sus equipos locales 

Artículo publicado el 6 de Abril de 2018
Artículo publicado el 6 de Abril de 2018

Os presentamos una serie de artículos con un tono más informal que de costumbre para explicaros que estamos en pleno proceso de cambio y que Cafébabel tiene nuevas sedes editoriales, nuevas secciones y nuevos planes. Así es cómo Isaure ve el mundo desde Bruselas, sede de uno de nuestros equipos locales. 

¿No lo sabías? Cafébabel es como un pequeño país. A principios de año empezamos una política de "descentralización", haciendo que a la sede central de París también se le sumen otras en Madrid, Roma y Berlín. Pero a su vez, también apostamos por la "concentración". Cada uno estará en su país, sí, pero en ellos solo habrá una sede central desde donde se coordinará todo, a diferencia de como venimos trabajando todos estos años en los que han existido varias sedes locales en ciudades como Nápoles, Budapest o Sevilla. A partir de ahora ya no serán entes independientes sino que trabajarán junto al equipo central.  

En Bruselas somos un equipo local muy dinámico y autónomo: tenemos oficina fija, becas service civique (programa del Gobierno francés por el que se remuneran 11 meses de servicio voluntario), voluntarios con ganas de hacer muchas cosas, reuniones editoriales cada dos semanas, varios eventos al año... Nos gusta tomar la iniciativa. Nuestro blog "Cafébabel Bruselas" ha reflejado más de diez años de trabajo en los que ha habido desde plenos en el Consejo Europeo a festivales de verano. Todo, quizá, con un tono un poco más "institucional" de lo habitual, porque claro, vivimos en la famosa "burbuja" europea. Y a eso no se puede escapar. 

Sin embargo, a medida que la línea editorial de Cafébabel se hizo más clara, la diferencia entre los artículos de Bruselas y los artículos de la revista cada vez eran mayores. En septiembre comencé a hacerme cargo de la sede local gracias a una beca service civique y entonces empecé a ver cómo eran las cosas. Cada uno tiraba para un lado por lo que hubo que sincronizar partituras. Necesitábamos una línea editorial común. 

Me imagino que no es fácil llevarlo a cabo. El equipo editorial de Bruselas trabaja para adaptarse de la mejor forma posible. Cambiamos nuestros formatos editoriales, explicamos a nuestros colaboradores que algunos temas ya no son posibles, finalizamos algunos acuerdos demasiado "institucionales". Al mismo tiempo, nos acercamos lo más posible al equipo editorial de París, desde donde se gestionan los contenidos en francés. Sabemos que si queremos continuar publicando en Cafébabel, tenemos que adaptarnos. 

Afortunadamente nuestros voluntarios irradian entusiasmo, están de acuerdo en dejar de lado algunos temas y quieren -y pueden- invertir su tiempo para escribir historias con formatos más largos. En otras palabras, les gusta que Cafébabel esté convirtiéndose, poco a poco, en una revista plenamente profesional. Al final de mi experiencia en Bruselas, siento que hemos logrado adecuarnos a este cambio con cierta habilidad, gracias a la buena voluntad a ambos lados de la frontera. En Bruselas, todos están listos para abordar la transición de Cafébabel como medio europeo, cada vez más participativo y exigente.