La invasión de los tomates

Artículo publicado el 4 de Julio de 2005
Artículo publicado el 4 de Julio de 2005

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¿Podéis imaginar a 30.000 personas tirándose toneladas de tomates? ¿Difícil? Id a la Tomatina de Bunyol.

Bunyol, un pueblo cercano a Valencia que no llega a los 10.000 habitantes, celebra una de las fiestas más locas que se conocen. Es difícil de imaginar, pero cada último miércoles de agosto más de 30.000 personas se reúnen en la plaza del pueblo para... ¡lanzarse tomates los unos a los otros!

Este acontecimiento se repite desde 1945, año en que un grupo de jóvenes que se peleaba cogió los tomates de una tienda cercana para atacar a los supuestos adversarios. Al año siguiente repitieron, esta vez con tomates traídos de casa, y a pesar de la reiterada prohibición por parte del ayuntamiento, la batalla se convirtió en un acto popular que finalmente fue aceptado por las autoridades.

Con 37.000 participantes en 2004, está claro que la Tomatina recibe cada año más visitantes, en especial extranjeros que llegan atraídos por la singularidad de la fiesta, explicada en más de 100 páginas web de todo el mundo. Un éxito que casi desborda a los locales. Pilar Garrigues, concejala de Deportes, Feria y Fiestas de Bunyol, explica que los buñoleros “pasan de reconocer a todo el mundo en las calles el martes por la mañana a no encontrarse” entre la multitud de japoneses, ingleses, escandinavos, canadienses, etc. que ocupan la localidad el martes por la noche. Es entonces cuando empieza la pre Tomatina, con una fiesta que dura toda la noche y que muchos empalmarán directamente con la batalla; eso sí, sin perdonar un buen desayuno.

El plato fuerte llega el miércoles a las 11 en punto de la mañana. Los camiones cargados de tomates empiezan a llegar a la plaza y la gente toma posiciones. La batalla empieza con una señal acústica y los tomates, cultivados adrede en la localidad cercana de Xilxes y hechos madurar hasta el punto exacto, empiezan a teñir camisetas, caras y calles. De hecho, los buñoleros explican que el ácido de los tomates es perfecto para el cutis, el cabello... y hasta para limpiar las calles! La batalla dura justamente una hora, durante la cual, el año pasado, se llegaron a lanzar 132 toneladas de tomates.

Pero la fiesta continua

Después de la batalla, Bunyol recupera la tranquilidad... pero la calma es relativa. La semana larga de Feria y Fiestas va mucho más allá de la Tomatina y todavía no ha terminado. Así que después de recuperar fuerzas con una “siesta popular”, acto oficial anunciado incluso en el programa de fiestas, los buñoleros continuarán las celebraciones en honor de los santos patrones de la localidad. Pero esta vez sin invasiones. Porque por desgracia, la gran mayoría de los turistas que visitan Bunyol para la Tomatina se van al día siguiente, perdiéndose así el verdadero sentido de las Fiestas: las procesiones, los concursos gastronómicos a las 5 de la mañana, los conciertos de las dos bandas de música de la localidad... En fin, éste es el reto, “intentar que se queden”, como dice Pilar Garrigues, y descubrir la cultura de Bunyol cuando las calles dejan de ser rojas.

La Tomatina

Cada último miércoles de agosto

11h, Bunyol / Buñol (Valencia)

target=_blank> http://www.bunyol.es/html/main3.php?pagina=tomatina.php