La irresponsable miopía de la venta de armas

Artículo publicado el 25 de Agosto de 2005
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Artículo publicado el 25 de Agosto de 2005

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Desde su aprobación en 1998, el Código de Conducta sobre Venta de Armas, cuyo próximo informe será sometido al Parlamento europeo el 29 de Agosto, ha sido violado en numerosas ocasiones. ¿Qué debe priorizar la UE: la ética, la política o la economía?

La UE aprobó en 1998 un código de conducta sobre la exportación de armas que ha sido vulnerado periódicamente por sus Estados miembro. ¿Qué debe priorizarse: la ética, la política o la economía?

Dicen que el comercio de armas es uno de los negocios más importantes, que se trata de un sector muy estratégico, la punta de lanza de la innovación tecnológica, que genera mucho trabajo y que está controlado por importantes grupos económicos.

Desmitificación del complejo armamentístico

Pero si prestamos atención a los análisis, por fortuna, nos damos cuenta de que esto es parcialmente incorrecto. El comercio de armas mueve cada año unos 28.700 millones de dólares: lejos, aun así, de las cifras de sectores como el agroalimentario o el sanitario. Las dos empresas militares líderes -Boeing y Lockheed Martin- no se encuentran ni entre las 200 empresas del mundo en volumen de negocio.

En todo caso, cuando hablamos del comercio de armas tenemos que valorar los beneficios y los costes. Un país como España exportó el año pasado unas 45.000 balas (por unos 8.000 Euros) a Sudán, sometido a un embargo de armas por parte de la UE y donde se da la peor crisis humanitaria del momento: la de Darfur. Seguramente, ni el bienestar del gobierno español, ni el del fabricante de esta munición, dependen de esta venta, pero cuánto pueden suponer 45.000 balas en Darfur?

Más política que economía

¿Qué demuestra todo esto? Que lo que mueve el mercado de armas no son motivos exclusivamente económicos, sino que debemos tener en cuenta también una dimensión política. En la Unión Europea se esta llevando a cabo un debate muy intenso porque varios Estados miembro están presionando para levantar el embargo de armas a China (que data de 1989, tras la revuelta de la Plaza de Tiananmén). China ya ha comunicado que de no darse este levantamiento las relaciones comerciales con la UE se verían gravemente perjudicadas. He aquí donde encontramos vinculaciones con más importancia. De todas maneras, también hay que recalcar lo simbólicas que son estas medidas.

Hacen falta medidas políticas. En la UE, existe desde 1998 un código de Conducta que establece una serie de criterios que deberían designar a qué países no se debería exportar armamento en función de su situación política y democrática. De manera más o menos generalizada, ningún país europeo está respetando al 100% este código. En estos momentos, el Código de Conducta se está revisando. Es el momento de apelar a los gobiernos europeos a que sean verdaderamente responsables de sus actos. La venta descontrolada de armas no es rentable porque hipoteca la paz, la estabilidad y el desarrollo de los pueblos. Para evitarlo, hace falta reforzar los mecanismos de control y que éstos sean respetados y tengan carácter vinculante.

Tratar de poner un poco de orden al descontrol de las ventas de armas requiere una aproximación realista y menos miope. Hay que darse cuenta de las verdaderas razones y consecuencias de este tipo de actividades, dándole hilo a la aguja al reclamar responsabilidades y desenmascarar mitos y creencias con análisis y argumentos de rigor que, al mismo tiempo, ofrezcan soluciones. En este sentido, debemos mencionar los importantes progresos que se están consiguiendo para la aprobación de un Tratado Internacional sobre el Control del comercio de armas con carácter vinculante. Una iniciativa de la sociedad civil, liderada por Amnistía Internacional, la Red Internacional de Acción contra las armas ligeras (IANSA) y Oxfam a la que, de momento, ya se han mostrado favorables 40 Estados.