La izquierda búlgara, en busca del nuevo socialismo

Artículo publicado el 5 de Enero de 2010
Artículo publicado el 5 de Enero de 2010
Con tan solo el 18% de los votos en las últimas elecciones legislativas de septiembre de 2009, el Partido Socialista Búlgaro (PSB) resulta una oposición bastante blanda. Estos políticos, antiguos comunistas nostálgicos, se duplican en la izquierda entre jóvenes llenos de proyectos y con mala suerte

En 1989, los países de Europa Central y del Este tuvieron su momento de revolución: democrática, de terciopelo, violenta o de otra forma. En Bulgaria, llenaba palacios. Centro de manifestaciones en las calles o de oposición encarnizada, el país, que vivía en un letargo comunista, se disgregaba poco a poco. Al final, los que sabían de política, los que estaban en el poder, tuvieron una brillante idea: hacer del partido comunista un partido socialista, volviéndose democrático, cambiando simplemente su nombre...

“A partir de ese momento, el partido socialista, heredero directo de la antigua nomenclatura, se convirtió, de hecho, en un partido conservador”, analiza Ivo Petkov, periodista búlgaro dedicado durante cuarenta años a temas de izquierda. “Mientras que la derecha se lanzaba en sus reformas por transformar el país, la izquierda al contrario, y con la mitad de palabras, buscaba atenuarlos, protegiendo los privilegios de la anterior época. Esta postura se explica cuando los hombres que componen el PSB son antiguos comunistas. Aunque sus votantes han perdido mucho con la transición, como los pensionistas, aún creen fervientemente en los socialistas”.

El líder del partido en el poder, que está enterrando al comunismo

Izquierda capitalista

Así, progresivamente, la esclerosis ha ganado a la izquierda búlgara: ausencia de proyectos de futuro e inmovilismo. Con una particularidad local: la creación de una casta. De hecho, en un país plagado por la corrupción, los partidos políticos no son la excepción. "La gente que maneja el PSB recuperó el poder como capitalistas, pero no son de izquierda. Y los hijos toman el relevo de los padres", explica Antoni Galabov, profesor de la Nueva Universidad Búlgara. En 2007, los diputados socialistas, los miembros de la coalición de gobierno, por ejemplo, votaron a favor de una tasa de tipo único del 10%, impuesta a todos los hogares en Bulgaria. Una disposición que refleja poco una visión socialista. En 2005, consiguió todavía un 33,8% de los votos en las elecciones parlamentarias. "El PSB sufre hoy una crisis de confianza. Da la impresión de un partido de poder, pero no puede ganar. Tendrá que normalizarse, 20 años después del cambio de régimen. Este proceso ya lo experimentó la derecha a principios de la primera década del siglo XXI”. En este momento, la derecha se basa principalmente en su discurso contra el comunismo, pero 10 años después de 1989, ya no es válido. Es necesario, por tanto, un proceso de reflexión y que una reforma política sea puesta en marcha este año con la adhesión al puesto de primer ministro de Boiko Borisov, el antiguo alcalde de Sofía, una especie de Sarkozy búlgaro. Ex ministro del Interior y ex entrenador del equipo nacional de kárate, su programa está ante todo basado en las ideas de derecha con acentos populistas, la lucha contra la corrupción y un lenguaje franco.

El actual líder del partido socialista búlgaro y anterior PMAnte esta promesa del centro derecha, la izquierda no es más que la sombra de sí misma. El presidente de la República, Gueorgui Parvanov, es socialista, pero sus poderes están muy limitados y los rumores circulan entonando que desearía crear su propio partido de aquí a dos años para asegurar su supervivencia política. Nada que ver con una reforma de la izquierda.

La reacción

Para intentar crear una oposición real, un partido ‘del pueblo de izquierda’ búlgaro, intenta organizarse y reformarse. “Esto no es algo fácil en un país que tiene una tradición de pasividad y en donde dos millones de ciudadanos (de los 8,5 millones que tenía en 1989) han emigrado al extranjero”, comenta Ivo Petkov, que con otros militantes del Partido Socialista ha creado un grupo de reflexión denominado ‘Bulgaria Solidaria’. “Pensamos que hay que intentar cambiar el partido desde dentro antes de eliminarlo eventualmente para crear otra cosa”.

“Aglutinamos a cerca de 300 personas activas en la red, pero también en la prensa, en las tribunas y en la sociedad civil. Lo que queremos es una izquierda que avance con una sociedad que ha cambiado. Terminada la época industrial, estamos hoy en un mundo de servicios. Para nosotros, no es cuestión de luchar sobre la cuestión de la propiedad pero sí de llegar a superar el egoísmo y la ética del consumidor actual”. La misión que se ha fijado este grupo de voluntarios parece noble.

Sin embargo, cuando se habla de la acogida reservada a los miembros del PSB, la respuesta hace dudar sobre la fiabilidad de una reforma. "Ellos nos ignoran, actúan como si no existiéramos. Además, algunos de los que tuvimos responsabilidades hemos sido descartados paulatinamente”. La víspera de la vieja guardia...

Si el grupo de resistencia ‘Bulgaria Solidaria’ lleva gente con cierta experiencia, la juventud participa también en el esfuerzo colectivo. Ilya Markov, búlgaro de 25 años y ex miembro de las Juventudes Socialistas en la disidencia: "Yo no puedo permanecer en el PSB, al que he contribuido durante seis años. Él también rechaza los valores de la izquierda. Se trata de una oligarquía.

“Lo que queremos hacer no tiene nada que ver con el PSB, que para nosotros se acaba de convertir en una carga heredada de la época comunista"

La juventud ya no cree. “Desde hace meses, trabaja con una quincena de personas en la creación de un think-tank de izquierda llamado ‘Social Alternatives Forum’. “Lo que queremos hacer no tiene nada que ver con el PSB, que para nosotros se acaba de convertir en una carga heredada de la época comunista. Para ellos, el poder está ligado al dinero y al origen familiar. Los dirigentes son responsables de ello, pero también la base que los apoya en todo lo que puedan hacer o decir”. La aspiración de lo que todavía es un think-tank (y que progresivamente será un partido político dependiendo del éxito de la iniciativa), es la instauración de un verdadero partido social-demócrata búlgaro. Ilia hace numerosas referencias a la acción de Tony Blair y de una izquierda pragmática. “Esta nueva izquierda no será una revolución pero mejorará nuestro sistema y su adaptación a los estándares europeos: transparencia financiera, ley electoral justa, medios de comunicación independientes, seguridad social. Así como los debates sobre apuestas sociales como el derecho de los homosexuales. Tratamos de meterlos en la agenda, cuando aún estábamos en el PSB”. Rechazo

“No queremos crear un movimiento generacional pero sí alentar un cierto estado de ánimo, en contra de lo que prevalecía actualmente en el PSB. Mucha gente en Bulgaria es de izquierda, pero no se atreven a decirlo debido a la situación del partido”. En 2007, por primera vez, el número de formaciones de izquierda presentes en las elecciones ha superado a los de derecha. El extremo que esta vertiente podría jugar sobre el aspecto social y conocer cierto éxito entre la población que no ve que sus condiciones de vida mejoren... “Esto sería catastrófico”, concluye Antoni Galabov, “ya que el lanzamiento de un verdadero partido social-demócrata sería más difícil".

Gracias al equipo de  cafebabel.com team en Sofía. Lee su blog aquí

Fotos: Sergei Stanichev por ©LuchezarS/ Flickr; Boyko Borisov por ©Vladimir Petkov/ Wikimedia