“La lluvia de subvenciones contribuye a olvidar las malas palabras”

Artículo publicado el 5 de Diciembre de 2006
Artículo publicado el 5 de Diciembre de 2006
Tres preguntas a Dominique Prusak, periodista francés afincado en Polonia.

¿Cuáles son las relaciones comerciales entre Francia y Polonia?

Francia es el primer inversor extranjero en Polonia: detiene el monopolio de la gran distribución y se impone en la construcción o en el mercado de la energía. Todas las grandes marcas, como Alcampo, Carrefour o Leclerc se encuentran muy asentadas en dicho país. Es una presencia con consecuencias positivas en la medida en la que desarrolla la actividad económica del país y permite aumentar el nivel de vida y el PIB del mismo. Si por un lado Polonia tiene mucho que ganar en la UE, representa, en contrapartida, un mercado suculento: los Polacos viven en la actualidad una fiebre consumista. Sin embargo, la frase que pronunció Jacques Chirac a propósito del apoyo de los diez nuevos Estados miembro europeos a la guerra en Irak en 2004 [“¡Han perdido una ocasión de callarse!”] ha dejado un mal recuerdo. Sobre todo en la esfera de negocios y en la diplomática. Ahora bien, la llegada de las subvenciones europeas provoca el olvido de las malas palabras.

¿Qué imagen tiene Francia en Polonia?

Muy buena. Existe una francofilia ligada al mismo tiempo a estereotipos y a realidades. Cuando hablo de estereotipos, pienso en París, considerada como la ciudad “más hermosa del mundo” o al supuesto romanticismo de barrios como Saint-Germain-des-Prés. La realidad tiene que ver con la riqueza cultural gala, exportada a través de su cine, su teatro o su nueva escena musical, más bien mestiza. Los polacos conocen bien las películas de Luc Besson u otras como Amélie, por ejemplo, que ofrecen una imagen de Francia llena de sentido del humor. Otro vector de esta influencia francesa son las exposiciones de pintores franceses –los impresionistas, por ejemplo-, que funcionan muy bien en este país.

¿Podrían enfriarse las relaciones con la UE con motivo de las medidas diplomáticas unilaterales adoptadas por el gobierno conservador de Jaroslaw Kaczyski?

El gobierno polaco puede llegar a desestabilizar a sus socios a veces debido a su actitud ambigua: aunque sus dirigentes estén contentos de recibir subvenciones comunitarias, tienen tendencia a ir de independientes en las decisiones tomadas entre los 25. Se niegan a jugar el juego de la solidaridad europea. Esta ambivalencia se debe quizás a que Polonia, que ha vivido muchas invasiones de su territorio, muestra por lo general una gran desconfianza en relación a sus vecinos. Pienso que es más una reacción epidérmica que una oposición premeditada. En una sociedad, todo se explica mediante los comportamientos. La Historia ha hecho de Polonia un país receloso y le será difícil conservar un espíritu sistemáticamente abierto sobre sus socios europeos.