La masturbación: el otro placer del día de San Valentín

Artículo publicado el 14 de Febrero de 2017
Artículo publicado el 14 de Febrero de 2017

Mientras la mitad del planeta se regala besos y abrazos en este día de San Valentín tan festivo, y tan comercial, la otra mitad se autocomplace de una forma fiel, fácil y feliz: masturbándose. Porque el amor hacia uno mismo es también muy importante. 

Seamos francos: todo el mundo se toca de vez en cuando. La masturbación es algo muy saludable, pero aun así sigue creando miraditas y sonrisitas cuando alguien lo elige como tema de conversación. Cada lengua tiene su propio código, con frases y expresiones a cada cual más artística. 

Hablar de masturbación es un mundo. La masculina, por ejemplo, suele relacionarse con algún tipo de violencia. Los ingleses dicen "choking the bishop" (asfixiar al obispo), mientras que los alemanes expresan "Jürgen würgen" (asifixiar a un tal Jürgen). En polaco, siempre hay algo de castigo. Ya sea "walić konia" (darle al caballo), "walić szkopa po kasku" (golpear a un alemán en el casco, probablemente relacionado con los uniformes de los soldados en la II Guerra Mundial) y más extraño aún "trzepać kapucyna" (golpear a un monje). Por otro lado, un "kapucynka" (un capuchino), es un tipo de mono, así que puede que esté relacionado con la frase inglesa "azotar al mono". 

Los franceses, como no podía ser de otra manera, piensan en la comida. Ahí tienes "toucher la nouille" (tocar el fídeo) o "chatouiller le poireau" (hacerle cosquillas al puerro). Los italianos, por su parte, emplean muchas más herramientas: "farsi una sega" (usar una sierra), lo cual suena bastante doloroso, la verdad. También está el "ludicere il manico" (sacarle brillo al mango). A los españoles, parece gustarles más aquello de "tú siéntate y haz como si la cosa no fuera contigo". Así es como aparece Manuela en toda esta historia, protagonista de la expresión "hacerse una Manuela". 

Lamentablemente, hay muchos mitos y tabúes sobre la masturbación femenina. Pero sí que hay algunas opciones por ahí. Los suecos, por ejemplo, han acuñado el bonito término "klittra", una mezcla de las palabras "clítoris" y "brillo". En Italia lo llaman "ditalino", que suena casi onomatopéyico, a fin de cuentas lo que usas son los dedos. Las mujeres inglesas se refieren a él como "flicking the bean" (golpear la judía) mientras que los alemanes dicen "sich die Perle putzen" (pulir la perla). Ahora todo lo que queda es tumbarse y pensar en Inglaterra. En Polonia. O incluso en Manuela.