La “Nueva Europa” llega al Parlamento

Artículo publicado el 25 de Julio de 2004
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 25 de Julio de 2004

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Europa está reunificada y algunos políticos y tertulianos cortos de miras hablan de la “Nueva Europa” que llega para ser escuchada.

¿Acatarán sus eurodiputados las disciplinas de partido, o por el contrario los nuevos miembros se alinearán en un solo bloque?

Una Historia Simbólica

El pasado 20 de Julio se abrió la sexta sesión del recién renovado

Parlamento Europeo con la elección de un nuevo presidente. El socialista Josep Borrell Fontelles fue elegido por 388 votos. Son menos que los de sus partidarios -socialistas y Grupo popular europeo- democristianos-. El histórico disidente polaco, Bronislaw Geremek, le siguió muy de cerca con 208 votos: más de lo que los liberales, sus partidarios, habían previsto. Es evidente que existía un acuerdo político entre los dos grandes grupos en el parlamento europeo, el socialista y el popular. Pero como la votación fue secreta, se piensa que muchos parlamentarios del Este han votado por Geremek. Su nominación para presidente era un símbolo, y la votación ha puesto de relieve que los ocho países ex comunistas mantienen fuertes lazos históricos que van más allá de las disciplinas de partido. Al final parece que han prevalecido los sólidos intereses políticos.

Las diferencias generadas por la guerra de Iraq también han jugado su

papel para algunos. Así, el comunista francés Wurtz, recurrió al apoyo polaco a la guerra como argumento en su campaña contra Geremek. De todas formas, no hay duda de que las relaciones UE-EEUU no constituirán la única columna que se tambalee con la Unión ampliada.

Nuevos compañeros en el grupo

Ya han transcurrido 14 años desde el derrumbe de la URSS, y aún

nos referimos a los países del este como “nuevas democracias”. Nuevas para la cultura política europea. La mayoría de sus representantes en el Parlamento Europeo ya tenían experiencia política a nivel nacional, pero ahora se deben ceñir a unos métodos europeos ya establecidos y deben alcanzar acuerdos no ya sólo con los miembros de los partidos nacionales, sino también con los colegas en el parlamento al que pertenecen en diferentes grupos políticos. ¿Se acostumbrarán los nuevos miembros a la cultura política europea, o querrán hacer las cosas “a su manera”? Con todo lo que la baja participación en las elecciones implica para su apoyo y credibilidad, conseguir 3 vicepresidencias de l4 le ha dado a la “nueva Europa” la oportunidad de probarse a si misma. Y a pesar de que 162 delegados de los 732 asientos en el Parlamento no aparezcan demasiado, basta con unos pocos muy activos e inteligentes para hacer grandes cosas a través de las Comisiones del Parlamento.

Hagamos un análisis más exhaustivo de los representantes de la nueva Europa en esta institución que cada vez mayor influencia toma, centrándonos en los ejemplos de Eslovaquia, Estonia y Polonia.

Eslovaquia

Este país centroeuropeo ha votado a un amplio espectro de profesionales para el Parlamento Europeo ( Eurodiputados, alcaldes, un directivo, un médico...), incardinados en los diferentes partidos tal como sigue: 8 delegados en el PPE-DE, 3 para los socialistas y 3 independientes.

Peter Stastny, importante jugador profesional de Hockey en los 80’, y ahora eurodiputado, ha hecho hincapié en que el PPE representa unos valores que llegan al corazón de los eslovacos. Su experiencias de cuando vivió en los EEUU y Canadá le han proporcionado un buen conocimiento de lo que es la democracia, y espera usarlo para ayudar a construir una Europa más fuerte, más democrática y más rica. En el bando socialista Benova Monika, del partido en la oposición (SMER), prefiere mantener la presidencia por turnos en la UE, seguir con el principio “un pais, un comisario”, y aludir a la herencia cristiana en la Constitución; propone alcanzar ciertas metas en materia de desarrollo regional y asuntos exteriores.

Pocos pero activos

El resultado del voto en Estonia es un reflejo de la difundida tendencia europea por castigar a los partidos nacionales en el poder en las elecciones Europeas, lo que ha supuesto una victoria para un partido de los pequeños en la oposición, el Social Demócrata del que fuera Ministro de Asuntos Exteriores, Toomas Hendrik Ilves, un experto en asuntos europeos que aboga por el Federalismo. Como respuesta al descontento estonio con la trayectoria seguida por la derecha, Tarand Andres, se ha aliado con Ilves y Marianne Mikko, pertenecientes al partido socialista Europeo, y espera recabar más apoyo para políticas sociales.

A Estonia le corresponden 6 escaños en el Parlamento Europeo, los liberales de centro derecha Savi y Oviir Siiri se unirán al Grupo Europeo Liberal Demócrata y del Partido de la Reforma. Tunni Kelam (miembro de la Unión Pro Patria), se posiciona como nacionalista democristiano, y es el único estonio en las filas del PPE. Kelam sostiene que una reducción del número de comisarios no implica necesariamente una mayor efectividad, y además también está a favor de una presidencia de la Unión por turnos para asegurar así que la voz del millón y medio de estonios se oiga en Bruselas.

Y Seguimos con Polonia…

Entre los 54 diputados polacos encontramos personalidades y notables políticos. A algunos merece la pena seguirles las pista, no todos tienen a sus espaldas brillantes historias. El ex primer ministro Jerzy Buzek llevó a cabo las negociaciones de adhesión a la Unión, pero se retiró de la política hace tres años debido a las criticas sufridas por la actuación de su gobierno. Además, Polonia es el hogar de muchos de los votantes Anti UE. La Liga católica de familias polacas Anti EU, con 10 escaños, esta totalmente en contra de una Europa Federal. Otra fuerza política bastante popular es “Autodefensa”, que cuestiona las condiciones mismas del acceso de Polonia a la UE y el “sistema de Bruselas”. ¿Tendrán en cuenta los partidos Euroescepticos a su electorado? Un país del tamaño de Polonia tiene una amplia representación en casi todos los partidos presentes en el Parlamento Europeo, pero lo cierto es que la cantidad

no siempre es lo más importante. Es necesario tanto una capacidad de

negociación como una sutil diplomacia para alcanzar objetivos en este

organismo multidimensional que es Europa.

Sin duda, habrá cuestiones de importancia nacional que se resuelvan a

nivel europeo conjuntamente con los países, sin seguir directrices de partido. Pero la nueva sesión plenaria del recién elegido Parlamento Europeo no ha hecho más que consolidar las prácticas ya existentes. Va a ser una larga legislatura en esta torre de Babel de los políticos europeos.