LA NUEVA OTAN: DE LA UNIÓN SUVIÉTICA A IRAK

Artículo publicado el 3 de Diciembre de 2002
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Artículo publicado el 3 de Diciembre de 2002
Aunque fue, de manera extraoficial, el principal tema de la Cumbre de Praga, existe la pequeña duda de que la persistente guerra contra Irak será discutida por los miembros de la Alianza Atlántica. Mientras el papel de la OTAN en esta guerra no queda claro, las intenciones de Bush son evidentes.

La ampliación y la reestructuración de instituciones internacionales es la nueva moda este año. Durante el pasado mes fue la UE la que dio importantes pasos hacia la integración de distintos países del Centro y el Este de Europa. Ahora es el turno de la OTAN. Parece como si todo el mundo se hubiese dado cuenta, repentinamente, de que el mundo ha cambiado, y por tanto también deberían cambiar las instituciones internacionales. La OTAN fue creada hace más de medio siglo para contrarrestar la agresión de la Unión Soviética, y si no se extendiese hacia los países del Este de Europa se convertiría en algo completamente obsoleto.

Junto con la ampliación, la reestructuración de la OTAN era algo inevitable. Como se demostró en el conflicto de Kosovo, Europa va por detrás en asuntos militares. Y si Europa está seriamente afectada por el unilateralismo de EEUU, y necesita ponerse en forma y comenzar a movilizar las tropas suficientes así como dotarse de un equipamiento técnico de más avanzada tecnología. De lo contrario, la OTAN será siempre superada. La OTAN necesita menos tanques y equipamientos técnicos más avanzados y poderosos. Este despliegue de una fuerza multinacional que se movilice rápidamente haría de la OTAN una organización más efectiva desde el punto de vista militar, mejor situada en el mundo de los actuales conflictos, que no están necesariamente circunscritos en el área europea.

Además, aparte de la conciencia de que la OTAN necesita convertirse en una institución pos- Guerra Fría, parece que la iniciativa de reinventar la OTAN tiene otras motivaciones. En efecto, Bus pretende usar la Cumbre de Praga para empujar a los europeos a ayudar militarmente las acciones contra Irak. De hecho, antes de que la ONU votase el 8 de noviembre, parte del discurso del presidente Bush estuvo dedicado a la necesidad de endurecer la presión contra Saddam Husein. Aunque esta parte del discurso fue desechado, las intenciones de Bush de reestructurar la OTAN resultaban inequívocas. En primer lugar, la ampliación hacia el Este de Europa significa la inclusión en la alianza de países que son mucho más pro-americanos que los del Oeste de Europa. Esto actuará como contrapeso de países menos entusiastas como Alemania o Francia. Mientras que en la Europa del Este Bush es visto a menudo como un absurdo y descontrolado cowboy, en el Este es respetado, y representa la ideología de paz y libertad que estos países ansían. La ayuda a un eventual ataque a Irak estaría resultaría así facilitada.

En segundo lugar, la administración de Bush está supervisando aquellos países del Este en los que se localizaría una posición estratégica cercana al Oriente Medio. Rumanía y Bulgaria podrían ser usados como bases para las tropas de EEUU. Aunque los nuevos miembros no aportarían significativos activos militares a la Alianza, su mayor contribución residiría en su lealtad a los Estados Unidos y su estratégica situación cerca de Irak.

En cualquier caso, existe una pequeña posibilidad de que la OTAN lidere un potencial ataque contra Irak. Si esto debería o no ser así, es otra cuestión. Muchos analistas lamentan el reducido papel de la OTAN en la guerra contra el terrorismo, y argumentan que la OTAN es el mejor mecanismo para que los Estados Unidos lideren la guerra contra Irak. Por tanto, debería tomarse en serio si la OTAN ahora o nunca se recuperará de su falta de credibilidad. En cualquier caso, parece que el papel de la OTAN en una potencial guerra contra Irak estaría restringido a la puesta en orden posterior. Estro incluiría unas fuerzas para el mantenimiento de la paz y el orden internacional y contribuir a estabilizar y democratizar Irak. Aunque el mantenimiento de la paz es una parte crucial de la guerra pero uno de los puntos frecuentemente rehuidos por los EEUU- este no es el tipo de operaciones para el que la OTAN parece diseñada. En la Cumbre de Praga se trató de convertir a la OTAN en una fuerza militar preventiva, con capacidad para desplegar tropas en cualquier lugar a la menor posibilidad de conflicto, por lo que su confinamiento al mantenimiento de la paz puede resultar frustrante. Por lo tanto, la carrera de Bush para hincar la guerra contra el terror en la cumbre de la OTAN no será para conseguir que la Alianza se levante en armas colectivamente contra Irak, sino, como ya le señaló Collin Powel al ministro de asuntos exteriores de Canadá, los EEUU están considerando prudentemente las contingencias en el caso de que el empleo de la fuerza militar fuese necesario y la ONU denegase la acción.

Haciendo de la OTAN una organización preparada contra el terrorismo y no contra la invasión soviética, la Cumbre de Praga salvó a la OTAN de ser algo completamente irrelevante. En su nuevo papel en la guerra de Bush contra el terrorismo habrá un plan de contingencia en el caso de la ONU decline satisfacer las ambiciones del presidente. La OTAN tiene ahora la doble ventaja de tener a su favor una formación de miembros pro-americanos, así como los situados estratégicamente, de tal manera que Bush puede confiar en sus planes alternativos a la ONU. Al mismo tiempo, aceptará el reto de la responsabilidad del mantenimiento de la paz.