La nueva puerta de entrada

Artículo publicado el 13 de Febrero de 2004
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 13 de Febrero de 2004

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Cuando se discute acerca de la ampliación, nadie habla sobre Malta. Pero este pequeño estado es políticamente importante: es la nueva puerta que tendrán los inmigrantes para ingresar a la Unión Europea.

Con la ampliación, las fronteras externas de la UE se correrán más hacia el este y hacia el sur, y Malta pasará a ser el límite más austral de la Unión. En la práctica, esto significa que después de mayo de este año, quienes buscan asilo e intentan entrar a la UE ya no tendrán que desplazarse a zonas lejanas, como por ejemplo Italia, para alcanzar territorio común europeo.

Informes y prácticas

Un informe publicado en 2002 por la Comisión elogiaba a Malta por su protección de los derechos humanos y de las minorías, y expresaba su satisfacción por el progreso realizado por este país en el reino de la Justicia y los Asuntos Domésticos: alineamiento del régimen de visados con la UE, los requisitos Schengen/UE y el control de fronteras, la ley de asilo, los centros de recepción, y la oficina del Comisionado para Refugiados. El único comentario negativo en el informe se refería al escaso número de empleados que trabajan en la oficina para Refugiados, ya que se consideraba demasiado bajo para poder procesar los pedidos de asilo que se recibían día a día.

Los que buscan asilo dentro de Malta deben ajustarse al Acta para los Refugiados del 2000, una legislación en base a la cual se creó el Comisionado para los Refugiados a los efectos de regular y evaluar las peticiones de asilo, y el Consejo de Peticiones de Refugiados para recepcionar los pedidos concernientes a las decisiones del Comisionado. El Acta también delinea el procedimiento para decidir sobre los pedidos de asilo y enumera la lista de derechos otorgados a quienes buscan asilo o refugio. Esto suena muy bonito, pero hay un problema: el Acta no ha sido elaborada para asegurar que estos refugiados o asilados tengan acceso en la práctica a estos derechos conferidos legalmente.

Crisis en Recursos Humanos

En principio, el Acta establece que una persona que está buscando asilo en Malta debe solicitar este derecho al Comisionado que, a su vez, debe concertar con el solicitante una entrevista en no más de una semana. Sin embargo, quienes solicitan asilo deben esperar meses antes de poder acceder a esta entrevista. La mayoría de quienes solicitan este derecho llegan en botes repletos de gente en su misma situación y presentan su pedido el mismo día de su arribo. Esto significa que, de repente, el Comisionado se ve inundado de solicitudes y realmente no tiene la plantilla ideal de trabajadores para poder hacer frente a esta repentina afluencia. Quienes pagan el precio por este problema administrativo son, por supuesto, los que piden asilo.

Quienes buscan asilo y refugio, supuestamente, tienen garantizada la educación gratuita y los servicios sociales en Malta pero, en realidad, sólo los refugiados tienen derecho a trabajar. Aquellos que solicitan asilo no tienen acceso a este derecho, así como tampoco pueden recurrir a la asistencia social. En la práctica, por lo tanto, quienes buscan asilo tienen que vivir de la caridad de la gente de Malta y, la mayoría, de las organizaciones eclesiásticas. La posición del gobierno hacia los asilados podría entenderse porque su estatus no está aún determinado, aunque denegarle a la gente el derecho a ganarse la vida no tiene lógica ni sentido común.

Finalmente, aunque el Acta creó el Tablón de Peticiones, en los últimos años ninguna solicitud ha sido cursada con éxito. El Comisionado para los Refugiados hace su trabajo meticulosamente y es respetado por todos los que trabajan allí, pero este sistema ¿es realmente infalible?

¿Hacia dónde vamos?

Malta, y la Unión Europea, no deberían estar satisfechas con lo que se ha conseguido pese a que las medidas de Schengen y Dublín digan lo contrario. Sí, es verdad que estas medidas facilitan un termómetro de la seguridad interna en los intereses de la Unión, y que limitan la proliferación de la “compra de asilo” (alojamiento múltiple solicitado en diferentes estados) y de los “refugiados-en-órbita” (donde ningún Estado asume su responsabilidad para examinar las solicitudes de asilo), pero no hacen nada para armonizar los criterios y reglas sobre asilo y refugio y sobre los plazos de tiempo para determinar el estatus de los refugiados entre los Estados Miembros.

El hecho de que cada Estado Miembro tenga autoridad para establecer el criterio y determinar el estatus de los refugiados refleja la confianza en las leyes del otro estado pero tal sistema solo puede alentar a los que buscan asilo a intentar interponer su pedido dentro del territorio que tenga las leyes más generosas. Es cierto que todos los Estados Miembros están sujetos a las obligaciones dispuestas por la Convención de Génova (1951) y su Protocolo (1967), sin exclusiones para ningún ámbito geográfico, no obstante lo cual se requiere una mayor hegemonía.

No se necesita demasiada imaginación para adivinar cómo los gobiernos nacionales podrían reaccionar si quienes requieren asilo optan por presentarse en conjunto al país que tenga las leyes más generosas –ellos, naturalmente, intentarían restringir el acceso de ellos a su sistema, aún yendo en contra de las propias leyes que los protegen.

No será fácil alcanzar un consenso y un criterio común en las normativas de asilo dentro de la Unión, especialmente después de la ampliación. Pero, hasta que esto ocurra, la UE podría establecer una serie de normas para determinar el estatus de los refugiados y crear un cuerpo supervisor a nivel europeo que pueda monitorizar la conducta de los estados miembros.

Los estados que no cumplan con estas normas, entonces, podrían ser multados o castigados. Este método no sería nada nuevo en la Unión teniendo en cuenta que las regulaciones medioambientales vigentes también implican multas.

Personalmente, le daría más poder a un Comité especial para que un mecanismo como éste se ponga en marcha. Después de todo, las leyes de asilo son las que determinan el futuro de estas personas que se encuentran en una situación de tal vulnerabilidad que requieren una respuesta hoy, no mañana.