La odisea (burocrática) de los chechenos en París

Artículo publicado el 12 de Enero de 2007
Artículo publicado el 12 de Enero de 2007
Mientras continúan las luchas en el Cáucaso, nos reunimos con los militantes del Comité Checheno en París.

Es un frío jueves noche de diciembre en París. En los locales de un centro social no muy lejano de la Place de la Nation, el Comité Checheno está en plena actividad. En la pequeña oficina de la asociación, frente a una fila de viejas sillas que hacen las veces de sala de espera, campea un poster que dice “Terror allí, silencio aquí”. “Terror” por la violencia que continúa, incluso contra los civiles, por parte de las fuerzas rusas en la república rebelde del Cáucaso. “Silencio” por la casi inexistente cobertura de esta guerra por parte de la prensa europea. Sólo se puede acceder a esta región mediante permisos especiales o por las visitas del “lastrjembski tour”, organizadas por el homónimo responsable de la comunicación del Gobierno chechenio pro-ruso.

Miedo a permanecer en Polonia

Activo por toda Francia desde 1994, el Comité Checheno quiere “sensibilizar a la opinión pública y a las autoridades sobre la guerra en Chechenia, en especial sobre la cruel asimetría entre el poder del ejercito ruso y la indefensa población civil”, como nos cuenta uno de los militantes del Comité, Martin Rosselot. Sin embargo, la asociación –cuyos miembros son en su mayoría franceses, pues los chechenos temen las represalias sobre los familiares que aún permanecen en la zona- actúa también para apoyar a los chechenos que viven en Francia. Sobre todo porque los solicitantes de asilo chechenos viven una extenuante maratón burocrática en el país de los Droits de l’Homme (Derechos Humanos). Las autoridades francesas, examinan si Francia ha sido el primer país de la Unión Europea que estos demandantes de asilo chechenos han pisado. En caso contrario, la legislación comunitaria permite que el solicitante sea reenviado al primer país europeo en el que puso los pies apenas huyó de Chechenia. A menudo se trata de Eslovaquia, Republica Checa y, sobre todo, Polonia.

Aquí está lo difícil. Para Rosselot, de hecho, “los chechenos no quieren permanecer en Polonia porque se sienten demasiado cerca de Rusia, y por lo tanto no lo bastante seguros. Hay miedo de caer en manos de espías rusos. No sólo eso, en Polonia la esperanza de obtener el estatuto de refugiado es exigua, sólo el 8% de solicitudes acaban bien, mientras que en Francia es el 20%, según Rosselot. Mientras se espera a conocer si deben ser reenviados a los países del Este de la UE o podrán pedir asilo en Francia, los chechenos no reciben ayudas. Tampoco pueden obtener trabajo de forma regular.

El ejemplo de Politkovskaia

Aquellos que han obtenido el estatuto de refugiado deben comenzar de cero sin hablar francés, sin alojamiento, ni trabajo. Aun así, son muchos los que aquí, en Place de la Nation, piensan que el camino de regreso a su país de origen no es posible, al menos por el momento.

¿Cómo ven la situación en Chechenia? El Comité, en los últimos tiempos, ha notado cada vez más pesimismo entre los chechenos. La independencia de Moscú se mantiene como el objetivo a conseguir, pero la negociación es por el momento imposible con Putin en el poder y una oposición rusa cada vez más débil, a la que hay que sumar el homicidio de la periodista Anna Politkovskaia. Rosselot no es menos crítico con Europa, culpable de “haber mantenido una actitud un tanto hipócrita, reconociendo a los chechenos el estatuto de refugiado y sin embargo sin tratar de encontrar una solución política al conflicto a través de presiones diplomáticas sobre Rusia más eficaces. La única excepción, después del sanguinario asedio de Grozny en el año 2000, fue una tímida suspensión del derecho de voto de los delegados rusos en el Consejo de Europa." Mientras, se estima entre 50.000 y 100.000 las víctimas civiles desde 1991.

Lea nuestra entrevista a Imran Ahhayev, representante de la República Ichkeria de Chechenia en Estonia.