La Ola: la escuela de la dictadura

Artículo publicado el 26 de Enero de 2009
Artículo publicado el 26 de Enero de 2009
La producción cinematográfica alemana Die Welle (La Ola) describe el vacío interno de la generación de la globalización

Rainer Wenger (Jürgen Vogel) está de pie delante de sus alumnos. La cámara le filma de espaldas. Delante de él, un grupo de jóvenes vestidos de blanco, que saludan a su profesor todos a la vez con un movimiento de brazo que simula una ola. Ya no se perciben diferencias individuales. La similitud con una organización de jóvenes de una dictadura (cualquiera) es obvia.

La película de Dennis Gansel La Ola está basada en el libro homónimo del escritor estadounidense Morton Rhue, en la que un profesor de instituto se atreve a realizar un experimento social con sus alumnos: ¿sigue siendo posible hoy en día establecer una dictadura? 

Cada uno su personalidad

Unas pocas escenas, antes vemos el mismo enfoque de cámara, pero en ese momento, Rainer Wenger está ante un grupo de alumnos totalmente distinto: empollones, punkis, chicos de familia modesta, hippies y hiphoperos sentados de cualquier manera por toda el aula. No todos son inteligentes, no todos tienen éxito, no todos tienen a alguien que les quiera, pero todos tienen personalidades diferentes con sus propios deseos, problemas y opiniones. Todos se han inscrito para la semana de proyectos en el curso sobre Autocracia de su profesor preferido, que representa la anti-autoridad personificada. Vivió durante cinco años en casas ocupadas en el barrio de Kreuzberg en Berlín, aprobó el examen de ingreso en la universidad a través de la formación para adultos y tiene una pegatina que dice ‘Fuck Bush’ en el buzón que hay delante de su casa barco: es evidente que ha luchado por las prestaciones sociales que sus alumnos dan por sentadas.

Los problemas de sus alumnos son muy diferentes. Viven en una sociedad en la que la palabra más buscada en Internet es “Paris Hilton de las narices” y en la que cada uno piensa fundamentalmente “en su propio disfrute”. Se preguntan contra qué se puede uno rebelar hoy en día y se alegran cuando alguien toma por ellos alguna de las incontables decisiones con las que se enfrentan ya en el instituto.

El sentimiento de unión es frágil: en los ensayos teatrales, no consiguen ponerse de acuerdo sobre el texto, los partidos de waterpolo son un desastre. A pesar de esa soledad, todos coinciden en que hoy en día ya no sería posible que se produjera una dictadura en Alemania, estamos por encima de eso, piensan. Rainer Wenger retoma esa opinión y decide realizar un experimento de grupo que indague precisamente en esa pregunta. Cada día de la semana del proyecto, introduce un elemento de los que conforman una dictadura: ropa uniformada, un saludo homogéneo, un nombre para el movimiento, un dirigente, cargo para el cual él mismo es elegido por los alumnos.

El grupo da confianza

Comienza la dinámica de grupo: los demás alumnos quedan excluidos, los alumnos con poca autoestima ganan confianza bajo la protección del grupo, “la fuerza a través de la disciplina”, “la fuerza a través de la unión” y “la fuerza a través de la acción” son las tres frases alrededor de las cuales todos se reúnen. La energía que surge a partir de esa unión se contagia a todos los alumnos del aula, antes decaídos. Los alumnos se alegran del nuevo sentido que han adquirido sus vidas, que cubre como una manta cálida sus problemas individuales. Solo Caro se rebela.

La película se acerca a los jóvenes y a su subcultura: el símbolo de ‘la Ola’ se extiende a modo de grafiti por toda la ciudad, se celebra una fiesta de ‘la Ola’ en la que se escucha música hip hop en las radios de los coches abollados y se fuman porros, se trafica y se bebe. A través de cortes rápidos y algunas escenas rodadas con cámara de mano, casi se tiene la impresión de haber aterrizado en un vídeo musical de MTV. Lo que muestran esas escenas es que todos están emocionados con ‘la Ola’, pero todo ello con un carácter anárquico, no autoritario. Por eso resulta un poco forzado cuando, al final, Rainer Wenger jalea a ‘la Ola’ como movimiento contrario a la globalización y a la omnipresente exigencia de productividad, que hace a “los ricos más ricos y a los pobres más pobres”. En medio de la aclamación entusiasta de todos los miembros de ‘la Ola’, arrastran a Marco hasta la tarima, que bajo la influencia de Caro se ha convertido en un “traidor”. En este punto, el experimento llega a su fin.

Porque la autoridad de ‘la Ola’ ha pasado a ser un elemento integrante de la identidad de algunos de los alumnos. Así de sencillo.