La PAC, una política bajo tensión

Artículo publicado el 19 de Noviembre de 2007
Artículo publicado el 19 de Noviembre de 2007

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La actual subida de los precios agrícolas ha vuelto a poner en cuestión la PAC. Su origen se remonta a la segunda guerra mundial, pero ¿será capaz de adaptarse a las nuevas reglas del mercado?

La PAC es sobre todo una historia de superlativos. Primera política europea, primer presupuesto de la Unión, primera potencia agrícola mundial, pero también primer donante de fondos, ¿y de lecciones?, y uno de los aspectos de la UE más sensible y que suscita debates más apasionados. Todo lo que se ha realizado tras el Tratado de Roma de 1957 corre el riesgo de desmoronarse con las profundas alteraciones producidas en el paisaje agrícola mundial. ¿Es la PAC a sus 50 años demasiado vieja?

Vender a todo el mundo sin comprar a nadie

La PAC, en su inicio, era una coordinación común de las agriculturas nacionales para hacer de la recién creada UE el primer exportador mundial. Entendible, en una Europa cuyas economías habían resultado devastadas por la Segunda Guerra Mundial y en la que todo estaba por reconstruir. La falta de medios, la desigualdades, la disparidad de salarios… la PAC vuelve, poco a poco, a poner las cosas en su sitio.

Para impulsar el mercado interior fue necesario en primer lugar aislarlo del interior. Tasas en las fronteras limitaron las importaciones y subvenciones a los agricultores ayudaron a las exportaciones. Se importaba poco, se exportaba mucho: ¡el non plus ultra! Se ponía así fin a la volatilidad del mercado mundial, pero se podía -sin embargo- vender en él nuestros productos. Las ventajas sin los inconvenientes, ciertamente todo eran beneficios, pero esto no gustaba a todo el mundo.

Los países pobres acusaron por ello a la Unión de competencia desleal. La ronda de Doha, iniciada en 2001 por la OMC con el objetivo de liberalizar los intercambios y ayudar a los países más pobres se paralizó en 2006. La Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) opina que este fracaso fue provocado por la negativa de los grandes países productores a perder sus ventajas competitivas.

Producción tasada

En el interior de la Unión, la PAC distribuye subvenciones a los agricultores para fomentar el desarrollo de sus producciones. Pero como los subsidios son proporcionales a la cantidad producida, los agricultores son animados a producir cada vez más, a pesar de que no resulte ya rentable. Cuanto más se produce, más dinero se consigue, aunque no se venda.

A comienzo de los años ochenta, las producciones agrícolas pasan a ser excedentarias. La búsqueda del beneficio a cualquier precio destruye las economías locales rurales, absorbidas por las grandes explotaciones. Se prima la cantidad sobre la calidad. Todo ello termina por costar muy caro a una Unión debilitada frente a los agricultores que se enganchan a sus subvenciones y los Estados que se benefician de la PAC.

Por ello, el objetivo fue limitar la producción mediante cuotas, barbecho y desacoplamiento entre las ayudas y las cantidades producidas. Esta segunda PAC se propuso reconstruir el mundo rural que había destruido antes. Siguiendo los consejos de la OCDE, comenzó a medir mejor sus acciones prefiriendo la promoción del mundo rural al éxito económico, aunque ello supusiese tener que subvencionar a las explotaciones deficitarias.

Y a pesar de todo, hace ya 25 años que la PAC va a contracorriente.

¡Menudos son los franceses!

Tempestades, inundaciones, catástrofes naturales…, las cosechas mundiales son cada vez peores. Si a ello se añade un aumento de la demanda debido a la utilización masiva de biocarburantes, cambios en los comportamientos alimentarios y una oferta en descenso, el resultado es claro: los precios por las nubes. Sólo por poner un ejemplo los cereales han subido un 95,8% en el último año. Los consumidores están cogidos por el cuello, pero los agricultores se lamentan de no poder beneficiarse de estas subidas debido a las cuotas de producción que se les han impuesto con la PAC.

Antes, los precios eran tan bajos que se necesitaban las subvenciones para poder sobrevivir. Ahora, son lo suficientemente altos como para forrarse. Por ello, los que defendían ayer sus ventajas financieras no quieren hoy oír hablar de ellas.

Como consecuencia, Francia, primer productor de cereal y principal beneficiario de la PAC, solicita une remise à plat, un cambio en la PAC . Sin embargo, todos somos conscientes de que la gestión administrativa de la agricultura es con demasiada frecuencia ineficaz, bien sea por la fluctuación de los precios agrícolas mundiales o las dificultades para intermediar entre el mercado interior y el mercado mundial.

Tras mucho tiempo, la Unión intenta igualar sus precios a los del mercado mundial. Para ello, ha disminuido las subvenciones del 38% al 27% en veinte años, según datos de la OCDE. El objetivo es adaptar la producción a las necesidades de los consumidores. Ahora bien, la subida de precios acelera la necesidad de maniobra. La Comisaria de Agricultura, Mariann Fisher Boel, ha propuesto suspender desde 2008 los derechos de aduana, pero algunos temen que, en caso de recuperación de los mercados, la Unión se encuentre indefensa.