La periferia de Europa nota "los primeros estragos" de la crisis económica

Artículo publicado el 24 de Marzo de 2009
Artículo publicado el 24 de Marzo de 2009
Malik Duranty es un joven licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad de las Antillas y la Guyana. Para él, los primeros efectos de la crisis se empiezan a notar en las regiones ultraperiféricas de la UE, territorios insulares y poco autónomos. Reflexión

En vista de la situación actual de crisis podemos permitirnos la siguiente conclusión: es en la ultraperiferia donde se reflejan las primeras protestas y por lo tanto las primeras movilizaciones sociales, directamente derivadas de los efectos de la crisis a nivel local, y es en las regiones ultraperiféricas francesas, con el grado de autonomía más débil, donde se plasman los primeros estragos de esta movilización en auge. Todo esto entraña una serie de preguntas relativas a la eficacia y los resultados de la auronomía de dichas regiones.

Las regiones ultraperiféricas poseen particularidades institucionales y estatutarias que reflejan su disparidad espacial, geográfica, histórica, su insularidad y su alejamiento de las instituciones. La UE, promotora del principio de subsidiariedad (según el cual los poderes de decisión se delegan en la medida

de lo posible a los escalafones inferiores de una estructura jerarquizada), es quien necesita competencias relativas al ámbito de lo social. Y la puesta en práctica de estas políticas públicas requiere proximidad, ya sea a nivel regional o local.

Más política social

Sin embargo, a juzgar por los debates en el Parlamento Europeo, la distancia entre las instituciones de la UE y las realidades humanas de los pueblos de la Comunidad es grande. Por ejemplo, cuatro sentencias del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJCE) han hecho primar los derechos de las empresas sobre los de los asalariados de noviembre de 2007 a junio de 2008. El Parlamento Europeo ha demostrado que las tergiversaciones de la UE en materia social son reales y no pueden ser ignoradas. Así pues, parece

evidente que a la UE le costará progresar hacia un enfoque más social.

De este modo, las reivindicaciones contra el encarecimiento de la vida y a favor de aumentos salariales emprendidas en las regiones ultraperiféricas francesas no hacen que se incremente la afectividad de los pueblos hacia la Unión Europea. Sin embargo, las elecciones para elegir a los eurodiputados están al caer, y supondrán una ocasión de debatir sobre el carácter social de la UE y el lugar ocupado por el Parlamento en el seno del sistema político-administrativo de la UE.

Extracto de 'Autonomie : un phénomène réellement obscur'