La población vota al presidente para salvar el pellejo

Artículo publicado el 31 de Julio de 2006
Artículo publicado el 31 de Julio de 2006
El sociólogo Rémy Bazenguissa-Ganga, del Centro de Estudios Africanos de París, habla de los motivos que empujan a las sociedades subsaharianes a la corrupción contra un modelo estatal importade de Europa.

A pesar del discurso sobre la obligación de rendir cuentas (accountability), y el buen gobierno, ¿cómo funciona realmente el Estado en el África subsahariana?

Si entendemos el Estado en el sentido weberiano, como aparato burocrático europeo, no existe tal en África. Sin embargo, sí que existe una política centralizada. Aunque haya violencia, guerras y corrupción en unos cuantos países africanos, estas dinámicas no se llevan a cabo de cualquier forma, sino que existen unas reglas que hay que respetar. Por otro lado, la corrupción no va contra el Estado, sino que forma parte de él. En África, se repite a menudo que “el Estado somos todos” y los ciudadanos se creen con derecho de exigir y robar aquello que les pertenece. Cuando un funcionario no recibe su salario, empieza a trabajar menos y roba todo lo que puede.

Durante la Guerra Fría, el poder pasaba de unas manos a otras en lo que se dio en llamar “la encarnación del poder”. Existía un sistema unipartidista en el que el más fuerte llegaba al poder a través de un golpe de Estado y tenía legitimidad para gobernar hasta que oprimía lo suficiente a la oposición como para que se sintiera legitimada para emprender, a su turno, otro golpe de Estado, perpetuando así un círculo vicioso. Después de la década de los noventa, la democratización de estos regímenes amplía el campo de la violencia, que ya no está sólo en manos de las elites (el antiguo partido único), sino también de la población. Se trata de la “popularización” de la guerra, en la que la población cree tener derechos políticos y los ejerce a través de la violencia. La violencia política produce así sujetos políticos.

Algunos autores, como Jean François Bayart, hablan de Estado africano rizomático (basado en redes informales y horizontales). Cree que la corrupción es más legítima en África que en Occidente?

Lo que podemos afirmar es que hemos implantado por todos lados el mismo sistema: un Estado de derecho, una constitución, la herencia del republicanismo en las ex colonias francesas, etc. Pero la lógica cambia en la mayoría de Estados africanos. Existe una perversión de este sistema y la racionalización de la burocracia es relativa: los funcionarios pueden exigir discrecionalmente al ciudadano que pague por unos papeles que en Occidente serían gratis. La presidencia también se ejerce como un derecho vitalicio. En todo caso, algunos autores aseguran que este comportamiento se debe a la inexistencia de Estado, pero en realidad esto demuestra que el Estado existe. Al final del Zaire de Mobutu, por ejemplo, muchos preveían la explosión del país y del Estado, pero aún hoy el Estado de la República Democrática del Congo existe y no es cuestionado como tal.

A menudo se presenta el dilema -como hoy en la RDC- entre convocar elecciones (democracia) o facilitar el fin de la violencia (seguridad). ¿Qué viene primero?

Las elecciones son convocadas a menudo para poner fin a un conflicto. Sin embargo, la guerra reapareció en Angola justo después de las elecciones. Son lo que yo llamo “guerras electorales”; guerras producidas o reforzadas por unas elecciones. Los comicios pasan a formar parte del proceso de la guerra. La elección de Charles Taylor en Liberia mediante unas elecciones se explica porque los electores prefieren tenerlo en el poder, a cambio de salvar la vida. La elección de Denis Sassou en el Congo-Brazzaville es el resultado de la misma lógica: “Más vale que [Sassou] nos dirija, antes que nos mate”. De aquí la dificultad de celebrar unas elecciones libres en un sistema de guerra. En todo caso, no se ha encontrado la solución para acabar con la violencia. El ex director general de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza, consiguió en 1997 un acuerdo de “cultura de paz” en el Congo-Brazzaville entre los grupos armados. Dos meses después de la firma, resurgió la violencia... Hace falta que los actores armados estén cansados de luchar y quieran realmente sentarse a negociar.

Por qué la RDC ha recibido en los últimos años tantos millones de euros de ayuda oficial al desarrollo –excepcional en el continente-, sin dar los frutos esperados?

Hay cuestiones geopolíticas con los países vecinos del este, pero la RDC es ante todo un país con una riqueza natural extraordinaria. Su colonización se basó en la explotación por parte de empresas internacionales... ¡No invertir hoy en la RDC sería casi un insulto!