La política de inmigración de la UE pone su foco en las relaciones entre Grecia y Turquía

Artículo publicado el 1 de Agosto de 2016
Artículo publicado el 1 de Agosto de 2016

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Desde hace unos días, el mar Egeo ha ido captando cada vez más la atención de los líderes de la UE a raíz de una llamada inesperada sobre Grecia y Turquía para iniciar patrullas conjuntas a lo largo de la frontera marítima común. La llamada, realizada antes del Consejo Europeo entre Angela Merkel y el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, provocó una serie de reacciones políticas.

La reunión ordinaria del Consejo Europeo, que tuvo lugar ayer en Bruselas, tuvo como tema principal casi exclusivamente la ininterrumpida crisis de refugiados. Esta ha sido la cuarta sesión del Consejo Europeo que se ha centrado en este tema en cuestión en el año 2015. Los líderes europeos, además de reafirmar las conclusiones sacadas en la anterior sesión de septiembre, acordaron reforzar aún más la cooperación con Turquía para así detener los flujos de refugiados. 

Este no es el único tema puesto sobre la mesa que tiene como protagonista a Turquía. A principios de semana, una declaración del portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, en la que se instaba a Grecia y Turquía a que iniciaran patrullas conjuntas a lo largo de su frontera marítima con el fin de detener el tráfico de personas y la ola de refugiados en Europa, provocó una serie de reacciones en Grecia. El país rechazó de forma inmediata la la idea y le pidió a la canciller Merkel que detuviera el juego de la rendición de cuentas y que se centrara en la solución del problema. Ese mismo miércoles, el presidente de la comisión, Jean-Claude Juncker, pidió a los griegos en Parlamento Europeo antes de la cumbre que reconsideraran su posición, ya que la cooperación de las fuerzas navales de ambos países “bajo los auspicios de Europa” sería “de mucha utilidad” en el Egeo.

Algo más tarde, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, respondió al presidente Juncker que Grecia está dispuesta a cooperar con Turquía sobre la base del derecho internacional y el proceso de adhesión de Turquía a la UE. Hizó además un llamado a la UE para buscar soluciones para el flujo de refugiados y también tomar decisiones para resolver la crisis en Siria. Esta declaración estaba en consonancia con la posición expresada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, que afirmaba que Grecia está dispuesta a cooperar con Turquía sobre la base del intercambio de información y la readmisión de los refugiados por parte de Turquía.

¿Movimiento de valentía u onda de pánico?

La posición tomada por Grecia no ha sorprendido a aquellos que están familiarizados con las relaciones entre Grecia y Turquía, especialmente si tenemos en cuenta que la zona del Egeo ha tenido un gran impacto en las relaciones entre ambos países en los últimos 45 años. La disputa por el Egeo ha dado lugar a crisis que casi acaban en hostilidades militares, tanto en 1987 como a principios de 1996. Incluso hoy en día, cuando los dos países se han acercado a través de negociaciones diplomáticas durante el proceso de adhesión de Turquía, existen todavía muchas cuestiones sin resolver sobre el Egeo.

En este contexto, llamar a un Estado miembro de la UE para abrir sus fronteras a un Estado no miembro y permitir que sus buques entren dentro de sus aguas territoriales es una medida que expresa el pánico y la falta de planificación estratégica en un tema tan crucial y complejo. Sobre todo, cuando ninguna de las partes involucradas está en condiciones de garantizar que esta medida no vaya a tener consecuencias a largo plazo.

La situación en el Egeo ha estado fuera de control durante los últimos meses y Grecia no tiene la capacidad administrativa ni los medios financiero y recursos humanos suficientes para abordar de manera eficaz el flujo de refugiados ni en su territorio ni, por supuesto, en la UE. Como destacó el presidente Juncker, la migración y crisis de refugiados actual no es ni un problema de los griegos ni de las relaciones entre Grecia y Turquía. Este es el enfoque correcto que la UE debería tener si se quieren encontrar soluciones.

Parece que los líderes de la UE tomaron ayer algunas decisiones importantes que pueden dar una solución permanente a la crisis de la migración y de los refugiados. El acuerdo con Turquía para trabajar en un sistema integrado de gestión de fronteras que irá más allá del mandato de Frontex y que hará que sea un organismo más operativo y proactivo, es sin duda un paso hacia el buen camino, ya que, sobre todo, como dijo en un comunicado de prensa el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, "si la UE no es capaz de encontrar soluciones humanitarias y eficientes, serán otros los que encuentren soluciones y estas serán inhumanas, nacionalistas, y por supuesto, no europeas".