La política de refugiados de Grecia: Una brecha peligrosa

Artículo publicado el 15 de Julio de 2015
Artículo publicado el 15 de Julio de 2015

Mientras que el tema principal sobre Grecia para la mayoría de los medios es su situación financiera y cómo lidiar con los problemas económicos, además de las diferencias políticas, hay una historia que ha sido dejada de lado: la política de refugiados en el país.

Es probable que ningún otro país europeo, excepto tal vez Italia, esté luchando con el número de refugiados que recibe tanto como Grecia.  Es una contradicción difícil de entender. 

Los principales puntos de entrada de los refugiados a la Unión Europea son Creta, Santorini, Lesbos y Cos. Sólo en 2015, el número oficial de refugiados excede ya los 55.000. Los números no oficiales suelen ser más altos, ya que incluyen a quienes intentan entrar pero no lo logran. Aún así, esta es una cifra demasiado grande como para que los Centros de Refugiados griegos, tan faltos de personal, puedan lidiar con ella de forma apropiada.

Para Yonous Muhammadi, presidente del Foro Griego para Refugiados en Atenas y exrefugiado, el problema no es el aumento súbito de refugiados, sino las estructuras ineficientes y la falta de voluntad para tratarlas adecuadamente. 

Tras haber estado involucrado en cuestiones de refugiados desde 2001 y haber  experimentado en carne propia el trato que recibe quién no pertenece verdaderamente a la sociedad griega, Muhammadi critica el modo en el que las autoridades del país están intentando lidiar con el aumento de inmigrantes. Cree que intentar prevenir que los refugiados busquen la libertad en otro país no ha funcionado y nunca lo hará.

“No puedes detener a los refugiados que quieren venir a Europa mediante políticas como crear una cerca o cerrar las fronteras, o como Frontex; es imposible. Cuando se produce un bombardeo en su país, como en el caso de Siria, ellos nunca pensarán en que existe una cerca. Simplemente vendrán y buscarán otro modo de entrar”, asegura.

Pero incluso si han encontrado otro modo y han entrado al país, la situación no se vuelve más sencilla, sino que se encuentran con una infraestructura deficiente en varios aspectos, por ejemplo en las oficinas de refugiados. Existe una oficina central de refugiados en Atenas, pero en este caso “central” no refiere al lugar desde el cual se coordinan los procesos, sino a la única oficina disponible.

No existe otro lugar en todo el territorio al que los refugiados puedan acudir en busca de asilo, todos deben viajar a Atenas. Y esta oficina no es lo suficientemente grande: actualmente trabajan 70 personas allí, capaces de procesar de 15 a 20 solicitudes de asilo al día. Todos los demás deben esperar y mantenerse como “ilegales” hasta que las autoridades encuentren el modo de abordar su caso.

Y como Atenas es el único lugar donde se puede realizar la tramitación, esto también implica que las condiciones de vivienda empeoran cada vez más. No hay suficientes apartamentos, lo que supone que muchos refugiados deben vivir en parques o edificios abandonados que no cuentan con electricidad ni con agua corriente.

“Los motivos para ello se remontan al pasado”, afirma Muhammadi, ya que “Grecia nunca tomó en serio todo esto”. Puesto que no se consideraba a sí misma como un país de inmigración, y al no reconocer que era necesario contar con una cierta estructura oficial, construyó las bases que han llevado a la situación actual. 

“El problema comienza ahí, porque en Grecia no existía un sistema de recepción para ellos, de manera que esta falta de políticas de asilo y migración en Grecia acabó generando una gran brecha, una brecha que ha sido poco a poco utilizada por algunos grupos de extremistas”, sostiene.

A nivel público, esto se demuestra mediante los discursos de odio. Se les grita a los inmigrantes, e incluso el Foro Griego para Refugiados en una ocasión fue atacado por estos discursos, según señala su presidente. A los habitantes de Atenas les preocupa que los números sean demasiado altos como para poder manejarlos, y suelen sentirse avasallados. 

Al mismo tiempo, las autoridades en materia de Turismo en el país se cuestionan el hecho de que tal vez a los turistas pueda molestarles que haya tantos inmigrantes en la ciudad. Pero en lugar de cambiar la situación a través de la implementación de nuevos centros de asilo en varias ciudades, el gobierno ni siquiera lo intenta (consideran que el rescate financiero es una cuestión mucho más urgente).

“Ni siquiera los gobiernos municipales y locales de cada ciudad admiten esta responsabilidad. Si el gobierno quisiera construir un centro de recepción fuera de Atenas, habría manifestaciones de los gobiernos locales... Todos ellos dirían 'no, no queremos este centro de recepción, no queremos inmigrantes en este lugar'".

Al tomar esta posición, las municipalidades están olvidando que, al mismo tiempo, ellos mismos están perpetuando estereotipos en las mentes de los ciudadanos. “¿Cómo pueden las personas estar de acuerdo en crear un nuevo centro para refugiados en su ciudad natal si el propio gobierno de la ciudad no lo quiere?”, se pregunta Yonous Muhammadi.

Esta imagen se consolida aun más a través de los medios, por ejemplo, al crear vínculos entre quienes buscan asilo con los índices de criminalidad, lo que fortalece la idea en las mentes de los atenienses de que los inmigrantes son malos para la ciudad, y por tanto para el país. Sin embargo, hay un aspecto que nunca se menciona en los medios:

Siria es difícil de abandonar, Turquía es difícil de abandonar, Irán es difícil de abandonar porque les disparan en las fronteras. Hay minas y vallas. Dejar Grecia no es complicado para quienes buscan asilo”.

La cuestión es que Grecia no es el destino que buscan los refugiados. No es el destino final de muchos inmigrantes que llegan a Europa en busca de paz y libertad. Es tan solo una de las posibles maneras de entrar a Europa, y probablemente una de las más utilizadas. Pero al esconder el hecho de que un alto porcentaje de refugiados que llegan a Grecia no piensan en quedarse allí, los medios influencian a los griegos a pensar que cuanto más rápido se vayan, mejor será para el país, algo que sencillamente no es cierto. 

“Como todos sabemos, el problema de la migración, los refugiados y quienes buscan asilo no sólo es un problema de Grecia o Italia, es un problema europeo, es un problema global”, sentencia.

Escrito por Vivien Timmler, Martinaa Leljak y otros. Este artículo fue creado a través de un acuerdo entre cafébabel y el Foro de Estudiantes Europeos de Periodismo 2015 (FEJS), llevado a cabo en Atenas, Grecia, del 16 al 21 de abril.