La prensa europea se preocupa por Afganistán

Artículo publicado el 12 de Octubre de 2006
Artículo publicado el 12 de Octubre de 2006
La violencia no cesa en Afganistán. Después de una serie de atentados contra las fuerzas de ocupación en septiembre, los periódicos europeos comienzan a preocuparse por la precaria situación del país.

Los medios de comunicación hablan al unísono de una “guerra contra el terror”. Tras la guerra en Irak y Líbano, la prensa vuelve a prestar más atención a Afganistán. El conflicto en el Hindukush se ha convertido en una “guerra olvidada”, que ha “despertado de nuevo”, tal y como lo formula The Independent en Gran Bretaña.

El desencadenante: el barrio más seguro de Kabul, que alberga la embajada de los Estados Unidos, fue alcanzado por “el peor y más mortal atentado desde el despliegue americano en 2001”, tal y como lo describe el francés Le Monde. El diario El País menciona el motivo. Este periódico parte de “un resurgimiento del movimiento talibán en 2006, que ha quitado la vida a más de 2.000 personas desde comienzo del año”.

La OTAN desbordada

En el austriaco Standard, un representante de la OTAN admite “haber infravalorado la fuerza del movimiento talibán”. Las fuerzas armadas no dan de sí para controlar las difíciles condiciones de lucha. En el francés Le Figaro, el portavoz de la OTAN asegura que la situación en Afganistán “es mucho peor que la violencia diaria en Irak” y habla de “la peor resistencia a la que las fuerzas de la OTAN se han enfrentado jamás”. Por esta razón, en el periódico The Guardian, la OTAN llama a la Unión Europea a enviar más refuerzos al sur del país, donde la violencia es especialmente grave.

Ante el recrudecimiento del conflicto y el elevado número de víctimas, los medios se muestran inquietos por el futuro de Afganistán. Süddeutsche Zeitung observa, que “la seguridad en Afganistán está peor que nunca desde la caída de los talibanes” y Der Standard se pregunta si es posible “controlar el país ante la situación actual”.

El problema del opio

La producción masiva del opio impide la estabilidad del país. Le Monde estima que en 2005 más del 90% de la producción mundial de opio provenía de Afganistán. El periódico también nombra las razones: los campesinos, que viven bajo el umbral de la pobreza en su mayoría, prefieren el cultivo de la droga al de productos agrícolas, ya que es la única forma de que sus familias subsistan. Tal y como lo afirma Frankfurter Allgemeine Zeitung, “los intentos de ofrecer al campesinado afgano otros medios de ganarse un sueldo han fracasado”. El dinero del narcotráfico financia las “sublevaciones y los carteles internacionales de la droga”, explica la FAZ.

¿Pero cómo superar la crisis en Afganistán? ¿Puede una simple ocupación militar salvar el país? Der Standard busca una respuesta a esta pregunta en su entrevista con Joanna Nathan, una experta del Think Tank International Group. Según Nathan, “hace cinco años que se ha dejado de lado Afganistán” y, si en adelante “sólo se toman medidas militares”, no se podrá acabar con los insurgentes. Hacen falta esfuerzos diplomáticos importantes. “Sin una presión masiva sobre Pakistán para que acabe con los refugios de los talibanes”, no se podrá controlar esta crisis, concluye la experta.