La República Checa adelanta a Holanda: “Más porros y menos mentiras”

Artículo publicado el 26 de Enero de 2010
Artículo publicado el 26 de Enero de 2010

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15 gramos de marihuana, 5 gramos de hachís o incluso 1,5 gramos de heroína. Desde el 1 de enero, los checos pueden conseguir drogas legalmente gracias a una nueva normativa. Este país se convierte así en el estado con la legislación más liberal de Europa. Sin embargo, falla la prevención

Cuando el gobierno pronunció el discurso de la nueva ordenanza sobre estupefacientes, David Polita, el dueño de un restaurante, respiró aliviado. “Por fin podremos fumar un porro sin miedo. Los insidiosos comentarios entre los vecinos se han acabado”. Polita se siente respaldado. Desde hace años lucha por la legalización del cáñamo con su restaurante Maha 4 All, en el norte de la región bohemia de Ústí nad Labem. Sus motivos: “Es una planta ligada a la cultura local”. Y sus clientes piensan lo mismo. Ya desde primeras horas de la tarde, el humo característico de la marihuana flota en el aire del local.

El gobierno estableció primero un tope a la posesión de estupefacientes y con ese nivel de tolerancia convirtió la República Checa en el país más liberal de Europa. No obstante, la posesión de drogas aún sigue estando penada, aunque tras aprobarse los nuevos límites vigentes a partir del 1 de enero no hay problema. Está permitida la tenencia de hasta 15 gramos de marihuana o cinco gramos de hachís para el consumo propio. Sin embargo también está permitida la tenencia de drogas más duras como el Pervitin –o checo, como se le llama en España, una metanfetamina a base de efedrín- (2 gramos), la heroína (1,5 gramos), la cocaína (1 gramo) o el éxtasis (4 pastillas). Esto es en parte tres veces más de lo permitido en Holanda. El cultivo de hasta cinco plantas de cáñamo tampoco está penado.

machen Tschechien zum liberalsten Land in Europa (Foto ©nati-panti/flickr)

Los topes actuales sustituyen a la laxa normativa anterior, según la cual estaba permitida la posesión de “una escasa cantidad” de droga. La en comparación represiva situación legal obligaba a la policía a perseguir también las infracciones menores. Primero, el tribunal valoraba si se trataba de “una escasa cantidad” y en vista de la masiva difusión del consumo de droga en la República Checa, el tribunal no podía sino dictar una sentencia benévola. Ahora el gobierno le ha dado a esta práctica una base legal sobre la que apoyarse y espera que a partir de ahora la policía, al no tener que ocuparse de los casos menores de consumo de drogas, pueda dedicarse a perseguir la producción y difusión de drogas, ya que en los últimos años los laboratorios ilegales de Pervitin y los campos de cáñamo han aumentado vertiginosamente.

Si la gente fumara más porros, no podrían mentirse tanto

Fumar marihuana forma parte de la cultura de los jóvenes en la República Checa. “Si la gente fumara más porros, no podrían mentirse tanto y quizás dejarían de abandonarse”, el actor Jiri Machacek recomendaba así en el año 2000 en la sumamente popular película Samotari (Los solitarios) la marihuana como panacea para todos los aspectos de la vida. Según un estudio realizado en toda Europa por el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (EMCDDA), la República Checa se sitúa en lo más alto de la lista de países con una elevadísima cifra de consumidores de drogas menores de 24 años. Pero también en el consumo de éxtasis se sitúa muy por delante de los restantes estados y un 15% de los checos lo han probado, mientras que la media europea se encuentra actualmente en el 6%.

Sin embargo, el país también es pionero en lo que se refiere a políticas liberales sobre el consumo de drogas. Pavel Bem, alcalde de la ciudad de Praga, es uno de los defensores de esta política. El anterior responsable del gobierno de los asuntos relacionados con las drogas, Josef Radimecky, califica la normativa de absolutamente positiva. “Ahora la gente admite antes su drogodependencia porque ya no temen que la policía los importune. Esto también alivia el incómodo trabajo de los servicios sociales, que ahora están más aceptados por los consumidores de drogas”, explica Radimecky, que también es el fundador de la organización de ayuda White Light (Luz Blanca), que se encarga de brindar ayuda a los drogodependientes. “Las políticas represivas no han dado frutos. La experiencia de años pasados nos ha enseñado que, al contrario de lo pensábamos, tenemos que aprender a vivir con las drogas. La única salida es una amplia prevención”, continúa Radimecky.

La prevención  aún tiene un largo camino que recorrer

Pero en eso algo falla. Aunque la tolerancia de la sociedad es tan alta como en los Países Bajos, la República Checa aún va por detrás del país del mar del Norte en cuanto a una resolución restrictiva. El motivo, según Radimecky, es la alta aceptación social, que en la República Checa ya permitía drogas como el tabaco y sobre todo el alcohol: “La cerveza es en cierto modo la bebida nacional de nuestro país”. Mientras 30.000 drogodependientes se sienten criminalizados, no se habla de las 300.000 personas con severos problemas de alcohol. “Somos el país europeo en el que aún está permitida la publicidad masiva de tabaco y alcohol. Paradójicamente esto ocurre sobre todo en el contexto de eventos deportivos”, denuncia Radimecky.

Sin embargo, entre dueños de restaurantes y clubes nace la esperanza de que Praga y otras ciudades checas puedan convertirse en una segunda Ámsterdam y eso atraiga a muchos turistas del cannabis. David Polita, del Maha 4 All, se conforma con la situación actual. “Estamos contentos de que al menos ahora haya menos represión”, señala guiñándole un ojo al hombre que está a su lado, alemán. Sin embargo, no debe tener nada que objetar de los turistas alemanes que llegan a su local para fumarse un porro con tranquilidad. 

El autor del artículo, Steffen Neumann, es corresponsal del diario n-ost.

Foto: ©capt.tim/flickr; nati-panti/flickr