La revolución de la bicicleta

Artículo publicado el 15 de Abril de 2008
Artículo publicado el 15 de Abril de 2008
Cada cierto tiempo, los ecologistas piden sobre sus bicicletas una humanización de la ciudad. En contra del caos del tráfico.

Los ciclistas cruzan una calle china de forma caótica… La escena se extrae de Return of the Scorcher, un documental a favor de la ecología filmado en 1992 por el realizador americano Ted White. Al principio, el espectador solo ve ciclistas aislados y dudosos. Poco a poco van siendo más numerosos, hasta formar, al final, eso que se llama una masa crítica. Llegan sin señal, esperando hasta que un grupo suficiente de ciclistas se les hayan unido. Una manera de oponerse a los automovilistas y a los conductores de camiones. Sin que el asunto degenere en altercado o accidente, los ciclistas infiltrados en la circulación, acaban por ser mayoría. La fuerza evocativa de esta escena, que cambia las tornas a una situación que ocurre a diario, es el origen de un movimiento mundial, la critical mass, la masa crítica. Este tipo de encuentros nació en San Francisco en los Estados Unidos, y se propagó por otras grandes ciudades del mundo, regularizándose poco a poco.

”Nostros somos la circulación”

La evolución bici-revolucionaria (Beyond20khz/flickr)

En Europa, el movimiento se ha hecho popular y ha encontrado adeptos en todas las grandes ciudades. Los participantes actúan sin ser capitaneados por ningún organizador, asociación u otro responsable. Estos encuentros tienen lugar cuando una convocatoria ha reunido a suficientes participantes. Pero el éxito de un encuentro es también fruto de la distribución de octavillas, del boca a boca y de anuncios difundidos por Internet.

Sin embargo, la masa crítica no debe ser considerada como una manifestación pública. Por otro lado, podemos leer sobre el sitio de Internet del grupo berlinés del movimiento: “No hacemos manifestaciones organizadas. ¡Nosotros somos la circulación!”. Los participantes de la masa crítica se reúnen simplemente porque quieren. No persiguen ningún objetivo político, no se unen por la defensa de una misma causa. Las manifestaciones no están anunciadas, cada uno debe respetar escrupulosamente las reglas de circulación y es responsable de sí mismo.

Este es el principio que diferencia a la masa crítica de otros grupos de ciclistas, como por ejemplo los rallies de bicicleta, que organizan la Allgemeine Deustche Fahrrad Club Berlin e.V. (ADFC) la Federación Alemana de ciclismo de Berlín. Así que, una vez al año, los ciclistas salen de todas partes en dirección a la Gran Estrella, la plaza central de la calle del 17 de junio de Berlín, la ADFC de Berlín anuncia el evento como una manifestación. Durante la última Sternfahrt, en español, circuito de la estrella, en junio de 2007, se reunieron 250.000 participantes venidos de toda Europa. Coincidió de forma intencionada con el día mundial del medio ambiente, para significar el compromiso de estos ciclistas por la protección del clima. Pero el movimiento reivindica también la bici como un medio seguro y bueno para la salud.

La bici-revolución en Budapest en 2007

¡Viva la revolución!

En Francia la ’bici-revolución’ se une a la masa crítica. En la llamada de París, los bici-revolucionarios piden la prohibición de los coches. Según ellos, toda la ciudad está hecha a la medida de los vehículos, que son la principal fuente de ruido, contaminación, de estrés y accidentes. Ellos acusan a los coches de una doble contaminación, visual y medioambiental. Los activistas señalan también que, al contrario que la bici, los vehículos concebidos para cinco personas son de media utilizados por 1,2 personas.

Los bici-revolucionarios reivindican, entre otras cosas, la colocación de zonas verdes que unan los barrios de la ciudad: pistas generosas para los patinadores, los ciclistas, los peatones y todos los otros medios de transporte no motorizados. Los bici-revolucionarios están atentos al compromiso de la ciudad, y no dudan en manifestarse en contra de proyectos de construcción concretos.

Bicicletas multicolor, sí. Coches contaminantes, no.

Aunque algunos están más politizados que otros, este combate común une a todo el mundo por la defensa de los derechos del ciclista contra la motorización general que reina en las ciudades. En la cabeza de los activistas ronda la idea de un nuevo urbanismo ecológico, en el que las bicicletas ocuparían un lugar central. El punto en común de todos estos movimientos es la petición de una reapropiación colectiva de la calle. De un lado, un desfile multicolor de ciclistas, haciendo ruido y adornados con banderas. Del otro, la tristeza de un trozo de metal que apesta.

En Hanover, la primera manifestación en bici organizada por los habitantes, en mayo de 2007