La trampa del 'volunturismo'

Artículo publicado el 20 de Enero de 2016
Artículo publicado el 20 de Enero de 2016

Salvar el mundo, vivir una experiencia alucinante y enriquecer su CV. Jugando con las complejas aspiraciones de los jóvenes, algunas organizaciones han comprendido rápidamente que el sector humanitario es un mercado formidable. Así es como un proyecto altruista puede transformarse en un negocio del que saca partido todo el mundo. Excepto las comunidades locales.

"Perú figura entre los países más pobres del continente sudamericano. (…) Con más de una persona de cada dos subalimentada, una tasa de analfabetismo del 9,5% y una tasa de mortalidad infantil de más del 30%, son muchas las necesidades y la ayuda de nuestros voluntarios, particularmente apreciada. Vuestra estancia también os permitirá descubrir la fascinante cultura de este país, que mezcla orígenes indios y mestizos, las riquezas históricas precolombinas del Valle Sagrado y una naturaleza que corta la respiración".

Resolver en tres semanas la pobreza de un país de América del Sur y lucir una camiseta con el lema “volunteer”, pero ¿también bailar salsa y navegar por el lago Titicaca? ¡Buenas noticias! La fórmula existe. La empresa Projects abroad la ofrece por unos 3.000 euros, billete de avión a parte.

Desde 1992, la organización ha enviado a casi 10.000 personas a los cinco continentes. Es decir, a una treintena de países, en su mayoría, en vías de desarrollo. Su página web da cuenta de numerosos “destinos” acompañados de seductoras imágenes: Costa Rica, Bolivia, Senegal, Madagascar, Camboya, Fiyi… Gracias a una red local bien implantada, Projects Abroad puede hacerte partir durante todo el año, sea para la misión que sea. Construir una biblioteca, dar clases en un orfanato o, más en serio, defender los derechos humanos o practicar medicina dental, no importa demasiado tu nivel de  competencias: Lo importante es la motivación. Ganarás una experiencia sobre el terreno y los autóctonos se beneficiarán, de paso, de tu saber hacer.

Albañilería y safari

¿Qué hay más generoso que ir a un país en desarrollo y donar gratuitamente tu tiempo? En la práctica, muchos jóvenes de buena voluntad caerán en la trampa. Debatiéndose entre el deseo de vivir una experiencia fuera de lo común, las ganas de viajar y un altruismo natural, pagarán por un proyecto que les propone todo eso al mismo tiempo. “Projects Abroad es una organización que no dice su nombre. Hace soñar a los jóvenes y juega con la ambigüedad: Una organización no política, ONG, humanitaria… En realidad, es una empresa. Y tú eres el cliente”, acalara Pierre de Hanscutter, director del Servicio de Voluntariado Internacional de Bruselas. “El precio tranquiliza a los candidatos y a sus padres también. Tienen la impresión de que se trata de algo serio, una prueba de calidad”.

Projects Abroad os enseña cómo funciona todo

¿Qué ocurre una vez sobre el terreno? El dinero desembolsado no financia prácticamente nada del proyecto asociativo o local. Al ser contactada, la organización deja caer algunas pistas confusas: Gastos de organización, remuneración del equipo de apoyo…. Una cosa es segura, los voluntarios son alojados y trabajan. Pero los puntos de vista varían. Amy*, futura maestra, ha vuelto entusiasmada de su misión de enseñanza del inglés en Perú: "Ese país fue mi Eldorado durante dos meses. Deseaba obtener una experiencia que me permitiera adquirir competencia que no puede transmitirse en  un 'pupitre de escuela'. (…) Me fui con la gramática y el vocabulario muy básicos a través de juegos y actividades. Además, ¡uno tiene que ser creativo para captar su atención!". Pippa, una joven estadounidense apasionada de los viajes, cuenta sus dos semanas en Tanzania con un enfoque particular: "El objetivo de nuestro viaje era construir una biblioteca. Pero nosotros teníamos una ignorancia total sobre las labores básicas de la construcción. Así que cada noche los obreros quitaban nuestros ladrillos y volvían a hacer el trabajo. Por la mañana, no nos dábamos cuenta de nada. La segunda semana nos fuimos de safari".

Pippa ha sacado a relucir el primer problema planteado por numerosos voluntarios: Su incomptencia. Ella se siente molesta: "Importamos jóvenes poco formados para que progresen allí. Todo está concebido para ellos". Una marca de fábrica de la que se jacta Projects Abroad, pero que puede tener consecuencias graves: "Tenemos a gente en primer año de medicina que van allí para ganar experiencia. ¡Se realizan partos y puntos de sutura a manos de personas totalmente noveles! ¿En qué país de Europa se permitiría esto?", reacciona Pierre de Hanscutter. Sin embargo, para el voluntario, esto supone una experiencia positiva que añadir en su CV.

Incluso aunque sean competentes, la mera presencia de los voluntarios puede tener consecuencias en el empleo local. Pippa se pregunta: "Si una escuela puede contar con extranjeros voluntarios como profesores ¿para qué formar y contratar a profesores locales? De manera generalizada, este sistema tiene un fuerte impacto en el crecimiento y la independencia de las comunidades en las que trabajan los volunarios". Todo lo contrario de lo que se pretende inicialmente. Un funcionamiento que afecta también a los alumnos, que ven a los voluntarios sucederse semana tras semana en su clase, con todo lo que esto conlleva: La necesidad de adaptarse cada vez a una personalidad y a un programa diferente.

Querer ayudar no basta. "Con las mejores intenciones del mundo, hacemos daño. Muchos jóvenes quieren hacer algo guay, que se salga de los caminos preestablecidos. No se dan cuenta de que transforman el proyecto de voluntariado en un zoo", analiza Pierre de Hanscutter. Formado a raíz de las palabras "voluntario" y "turismo", el término "volunturismo" abarca situaciones muy diferentes, desde el joven ingenuo al futuro profesional, pasando por el aventurero en busca de experiencias fuertes. Pero todas ellas se caracterizan por una mala comprensión del voluntariado y por un impacto nefasto en la sociedad local.

Actuar a largo plazo

¿Existe entonces un "buen" voluntariado? "No se debe tener la fantasía del voluntariado muy lejos o muy rápido. Hay que proceder por etapas. Numerosos trabajos de jóvenes de dos o tres semanas existen en Francia. Eres voluntario y conoces a personas de horizontes diferentes, con un impacto a largo plazo", explica Frédérique Williame, de France Volontaires. Ayudar a los jóvenes a tener los pies en el suelo es el objetivo del Servicio de Voluntariado Internacional, según su director. "Un proyecto existoso significa actuar a largo plazo. Haber comprendido algo y, a la vuelta, actuar en el entorno de uno. Es una herramienta ciudadana y tiene una finalidad. Hay que plantearse las buenas preguntas y aceptar dar un paso atrás". Y evitar, pues, las ofertas demasiado tentadoras. Pero incluso sin ser voluntario, un simple viajero puede hacer mucho: "Si te preguntas cómo ayudar, consume productos locales,  alójate en casa de un habitante de la zona o en el hotel, desayuna en el restaurante de la esquina, compra en los pequeños comercios. Así, tu dinero va a parar a la economía local. Das la capacidad a la comunidad de crecer y de desarrollarse a su manera", concluye Pippa.

_________

* El nombre ha sido modificado

__

Artículo coordiando por la redacción local La Parisienne de Cafébabel