¿La UE al rescate Palestina?

Artículo publicado el 5 de Enero de 2006
Artículo publicado el 5 de Enero de 2006

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El Consejo Europeo ha lanzado el 1 de enero una misión policial destinada a los territorios palestinos y bautizada EUPOL-COPPS. Es un proyecto de envergadura que da fe de la responsabilidad de la UE en el proceso de paz en Oriente Próximo.

Desde su nacimiento en 1994, la Autoridad palestina no ha dejado de verse envuelta en problemas. Con esta nueva misión, la UE amplía su campo de acción, hasta ahora centrado en lo económico. Ha enviado una cohorte policial para apoyar a la policía local y cooperar con la Autoridad palestina prestando consejo en el ámbito de la justicia.

Siempre en positivo

Es probable que para los palestinos sea una buena noticia. La UE es ya de por sí el mayor donante de ayuda económica de Palestina. Esta misión demuestra la voluntad y la celeridad de la UE en asumir sus responsabilidades en el proceso de paz en Oriente Próximo y en el establecimiento de una Autoridad palestina sólida. En contrapartida, Palestina debería convertirse en un socio más estable y capaz de negociar una paz duradera con Israel. Este equilibrio es tanto más necesario cuanto que Ariel Sharon, el anciano primer ministro del Estado hebreo de 77 años de edad, ha sufrido esta pasada madrugada un infarto cerebral y se ve incapacitado para ejercer el poder, en manos ahora de su vice primer ministro Ehud Olmert.

Para los europeos, esta delegación policial de 33 miembros de las fuerzas del orden desprovistos de armas, es un buen ejemlo de misión civil en el marco de la Política europea de seguridad y defensa (PESD). Tras el lanzamiento de la PESD en 1999, muchos temieron que se tratara de un nuevo impulso militar en la política exterior comunitaria. En cambio, este ejemplo ilustra bien el compromiso de los 25 y la importancia que le conceden al brazo civil en la gestión de las crisis.

No vendamos la piel del oso sin antes cazarlo

De todos modos, la UE sabe de sobra que en el presente entorno tan complejo, un fracaso de dicha misión daría al traste con su credibilidad como actor en la escena regional y global. Un motivo que basta para entender por qué los objetivos de la misión son tan modestos y basados en la experiencia de otras delegaciones policiales del mismo tipo desplegadas en Bosnia Herzegovina.

Mediante el cuerpo EUPOL-COPPS, la UE quiere concentrar sus esfuerzos en las instituciones: la policía, la ley, la administración y la protección civil. Si por un lado esta obligación parece de gran importancia, pues condiciona en parte la existencia de un Estado de derecho y en paz, por otro, la labor de tender puentes entre las distintas comunidades o la reinserción de ex combatientes se ha dejado en manos de ONG. Esta delegación de tareas no es, cierto es, un problema en sí misma, pero propicia una disminución del compromiso de la UE en estos sectores, con el riesgo de que después queden olvidadas en las declaraciones oficiales y el presupuesto comunitario.

EUPOL-COPPS es un buen ejemplo de las limitaciones del papel europeo en el exterior: las raíces del conflicto israelí-palestino nunca se tienen en cuenta. Antes de concentrarse en exclusiva en la prevención o en la gestión de conflictos, la UE debería abordar “la transformación de conflictos”, un método preconizado por varias ONG. Es decir, antes de querer eliminar o controlar las tensiones, es necesario reconocer la naturaleza verdadera de las guerras e interactuar con la sociedad civil para evitar las escaladas de violencia.