La UE apuesta por mojarse en Darfur

Artículo publicado el 27 de Septiembre de 2007
Artículo publicado el 27 de Septiembre de 2007

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Antes de que la UE pueda enviar sus soldados a Darfur, tal y como se va a hacer con los países vecinos de Chad y República Centroafricana, debe aprobarse primero una resolución de la ONU, perdiéndose un tiempo valioso.

Lunes 17 de septiembre de 2007. En la pista de aterrizaje de la base de apoyo militar francesa cerca de la capital del Chad, N’Djamena, aprieta el calor. Como cada día se espera el regreso de los aviones de reconocimiento que realizan sus vuelos en las fronteras del Chad. Unas fronteras que de hecho no existen desde hace tiempo. Grupos de criminales armados, que reclutan sus miembros entre el enorme número de jóvenes en paro, han convertido la región fronteriza entre Sudan, Chad y la República Centroafricana en una de las regiones más peligrosas del mundo.

Desde que en 2003 rebeldes armados de Darfur se rebelasen contra el gobierno central de Sudán, a lo que éste respondió con la entrada de las milicias árabes Yanyawid, la región se encuentra asolada por una sangrienta guerra civil. Al menos 200.000 personas han muerto y casi 2 millones han huído. Desde hace tiempo, los enfrentamientos se han extendido a los países vecinos, donde alrededor de 370.000 personas han debido abandonar su hogar. Ante el problema, los países de la zona han solicitado repetidas veces ayuda internacional. Esta llamada ha sido respondida sólo por Francia, que muestra, como en el pasado, su presencia militar en sus antiguas colonias.

Los Estados Miembros llegan a un acuerdo sobre la misión de la UE

En el edificio del Parlamento en el barrio europeo de Bruselas se percibe esta mañana una gran agitación: los representantes de los 27 Estados miembro debaten sobre una de las más difíciles intervenciones militares en la historia de la Unión Europea: la planificación de la misión de la UE en la República del Chad y la República Centroafricana. La tropa de apoyo formada por 3.000 hombres, en la que participarán principalmente Francia y Polonia, y quizá una compañía de otros Estados como Bélgica, Suecia, España e Italia, debe proteger a los refugiados a lo largo de la frontera de los 3 países contra las constantes intrusiones de los sudaneses.

El que la Unión Europea, quien debido a su relativa inactividad en el conflicto del sur de Sudán ha recibido en ocasiones duras críticas, se haya comprometido a actuar no sólo financiera, sino también militarmente, tiene su origen en una iniciativa del presidente francés Nicolás Sarkozy. Su ministro de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, ha incitado hace poco a la UE a actuar. Tras las conversaciones mantenidas con el presidente del Chad, Idriss Déby, se consiguió por fin la aprobación del envío y mantenimiento de tropas europeas. La misión de la UE debe acompañar la entrada de 26.000 hombres de la tropa común formada por la Unión Africana y Naciones Unidas en Darfur decidida en julio pasado. Si se acompaña esta entrada y de qué forma es lo que se debate desde entonces entre los gobiernos europeos. En cualquier caso, se espera que en las próximas semanas se apruebe una acción común. A finales de octubre deberían encontrarse los primeros soldados en África. Sin embargo, en los círculos de Bruselas se menciona enero de 2008 como la fecha más realista para el comienzo efectivo de la misión.

Retos militares y psicológicos

El compromiso francés en África no se valora siempre positivamente. Por otra parte, el gobierno sudanés ha reprochado también a los países europeos perseguir sus propios intereses con la proyectada intervención militar de la UE. “Naturalmente hay diamantes y materias primas en África, pero esa no es la razón por la que hemos sido enviado aquí”, afirma un soldado francés rechazando las críticas. Para eso, este tipo de operaciones resultarían demasiado costosas. “Nosotros estamos aquí sólo para evitar una guerra civil”. Para él, tal razón fue suficiente para apuntarse como voluntario a la misión.

La planificación de la misión de la UE se encuentra todavía en su fase inicial. Lo único seguro es que tendrá lugar, después de que el Consejo de Seguridad de la ONU haya dado la luz verde a la UE el pasado 27 de agosto. En la Delegación Permanente polaca están satisfechos: “Todo marcha según lo planeado, no hay en las negociaciones ningún retraso”. Polonia fue uno de los primeros países que se posicionó al lado de Francia comprometiéndose a enviar tropas para la misión. En los alrededores de Gliwice se entrenan ya los soldados polacos para la intervención internacional en campos de entrenamiento especiales. Su preparación incluye, además de los ejercicios militares, cursos sobre cultura y civilización africana. Sólo se enviarán los mejores soldados, ya que se espera una considerable carga militar y psicológica, según un subteniente. La visión de refugiados desnutridos o niños que combaten en bandos contrarios son allí la triste realidad cotidiana. Además, existe el peligro omnipresente de sufrir bajas al luchar en territorio desconocido.

Por esa razón, insisten los ministros de Asuntos Exteriores de la UE en aprobar una resolución con una clara estrategia de salida. Eso plantea la pregunta de hasta qué punto es real el compromiso europeo. Tras 12 meses, las tropas de la ONU deben asumir cómo conservar todavía el acuerdo con Déby. Ante los diplomáticos de Bruselas quedan aún muchas preguntas por resolver. Los civiles africanos esperan ante todo un pronto acuerdo, mientras continúan la guerra y la persecución.

Acción común

La llamada “Acción Común” es un instrumento jurídico de la Unión Europea que consiste en acciones operativas coordinadas de los Estados miembro. La Acción Común prevé el empleo de recursos financieros, humanos, de peritaje o equipamiento para conseguir unos objetivos militares concretos. El modo y la manera de ponerla en marcha, así como la duración de la mencionada acción común, deben mencionarse por explícito en el correspondiente documento. La decisión se tomará entre los Estados miembro de la UE por unanimidad.