“La UE necesita una Constitución que le permita funcionar adecuadamente

Artículo publicado el 31 de Enero de 2005
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Artículo publicado el 31 de Enero de 2005

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En una entrevista para Café Babel, Aurora Wanlin, Investigadora en el Centro para la Reforma Europea (CRE), señala las ventajas y los puntos débiles de la Constitución.

Aurora Wanlin trabaja para el think-tank europeo CRE, con sede en Londres. Trabajó previamente en Bruselas en el Gabinete del Comisario para el Comercio, Pascal Lamy, y en ele Centro Jean Monnet, un think-tank con sede en Berlín. También ha ejercido en el Ministerio francés de Asuntos Exteriores, en el departamento para las relaciones franco-germanas.

¿Hasta qué punto es necesaria es una Constitución para el futuro de Europa?

Depende de lo que quieras hacer de Europa. Si quieres una Europa ampliada que funcione adecuadamente y de un modo eficaz, la Constitución es absolutamente necesaria. Sin embargo, esto no quiere decir que si la Constitución no se ratifica la UE colapse. Tenemos tanto el Tratado de Niza como las instituciones para continuar trabajando. El problema reside en que, sin la Constitución, la UE no puede trabajar adecuadamente dado que estas instituciones fueron diseñadas para 6, 12 o 15 Estados miembro. Ahora somos 25 y llegaremos a ser 28 en dos o tres años, con la posibilidad de que Turquía acceda dentro de unos 10 o 15 años.

Supongo que es como construir una casa para 6 personas, ¡pero que vivan 25 en ella!

Exacto: ¡estamos hasta arriba!

Entonces, ¿de qué modo podemos vender la Constitución al ciudadano medio?

Es complicado, ya que el problema con este tratado (no es sino un tratado) es que no introduce proyecto alguno. El Tratado de Maastricht introducía por ejemplo el euro. Al público se le planteó una pregunta bien sencilla: ¿quieres una moneda común o no? Pero este tratado se centra en las instituciones y en el proceso de toma de decisiones. Apenas excitante. Como resultado, la pregunta a formular es si la gente aún desea tomar parte activa en la integración europea. Es la oportunidad de que los Estados miembro renueven su pacto con la UE. Y es la ocasión para que los gobiernos vendan la integración Europea y así desmonten mitos. El problema es que las personas han olvidado muchos de los beneficios que la UE ha aportado a su vida diaria. Los dan por hechos.

¿Si estuviera en su mano, que aspectos en concreto cambiaría, omitiría o añadiría?

El Ministro de Asuntos Exteriores es una figura algo confusa. Será comisario y al mismo tiempo Secretario General del Consejo de la UE, con lo que tendrá un pie en el Consejo y un pie en la Comisión. Muchos quieren que Javier Solana sea el ministro (actualmente es el Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común y Secretario General del Consejo de la UE), que es más una persona del Consejo que de la Comisión. Pero entonces, ¿qué haces con Comercio?, ¿y con Desarrollo? Son competencias de la Comisión, ¿las devuelves al Consejo? […] Del mismo modo, intentaría encontrar un mayor grado de compromiso en la Comisión respecto al número de Comisarios. Considero acertado el reducirlo, pero el problema es que es un tema todavía muy en el aire, la decisión puede alterarse. Existen también problemas presupuestarios y respecto al proceso de ratificación. Ahora somos 25 Estados miembro y debemos aumentar el presupuesto de la UE si quieres que todo el conjunto funcione. Es cuestión de números. Si tienes más Estados miembro necesitas más dinero, y nosotros vamos justo en la dirección contraria: Francia, Alemania, el Reino Unido y otros Estados miembro quieren gastar menos. Segundo, a la hora de realizar cualquier cambio en el Tratado Constitucional, éste debe ratificarse por la totalidad de los 25 Estados miembro, con lo que se corre el riesgo de sufrir bloqueos en cualquier futuro proceso de reforma.

¿Dónde ves a la UE dentro de 25 ó 50 años?

No creo que llegue a ser nunca un súper Estado federal. Los Estados miembro todavía funcionan a nivel nacional, con una nación tras ellos, y no tendremos nunca una nación europea porque nunca existirá un pueblo europeo […]. Por otra parte, debemos profundizar más; debemos seguir adelante porque todas las cosas que nos hemos propuesto no funcionarán si no hacemos el esfuerzo para que funcionen. Por ejemplo, en lo que respecta al euro, […] necesitamos una mejor coordinación macroeconómica y, tal vez, ampliar la responsabilidad del Banco Central Europeo. El euro ha funcionado mucho mejor de lo que mucha gente pensaba, aunque necesita ser mejorado. Y esto es igualmente aplicable a otras muchas áreas: el mercado único esta lejos de ser perfecto, el tema de Justicia y Asuntos de interior esta aún en el horno; queda, pues, todavía mucho por hacer.

¿Es posible que el hecho de que los Estados tiren unos de otros según el tema de que se trate por lo que siempre existirá un elemento de fragmentación?

Es parte del juego de los Estados nación a la hora de defender sus intereses. Siempre ha sido así. El problema está en que con la Ampliación es más difícil trabajar juntos. El nivel de confianza mutua está descendiendo. Y es que dado que los Estados miembro no pueden estar seguros de que las decisiones tomadas a nivel de la UE serán respetadas por todos, tienden a estar cada vez menos interesados en el compromiso. Esta tendencia es preocupante.