La UE prohíbe la mala leche china mientras sirve café tóxico

Artículo publicado el 4 de Diciembre de 2008
Artículo publicado el 4 de Diciembre de 2008

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Después de haber prohibido la leche de China y sus derivados en septiembre, la UE ha decidido extender las restricciones a la comida importada desde el lejano oriente el 3 de diciembre. Los altos niveles de melanina tóxica se encontraron también en huevos chinos y en productos con soja

La seguridad, lo primero. Ese es el lema de la Comisión Europea que la ha llevado a hacer pruebas de niveles de melanina en todos los productos que contengan soja, leche, huevos y levadura en polvo. Eso es, grosso modo, todo lo que se puede encontrar en los dulces de las pastelerías chinas de toda Europa.

Las sanciones han sido bien recibidas por los consumidores, políticos y los agricultores europeos. Pero, mientras los comisarios de la UE estaban preocupados asegurándose de la seguridad de los productos importados, no se dieron cuenta de que el café que bebían desde enero de este año contenía unos niveles de níquel superiores a los permitidos. 

(Foto: World Economic Forum/ Flickr)Un empleado austriaco que trabajaba en el edificio Berlaymont, la sede de la Comisión en Bruselas, notaba un sabor extraño en su capuchino desde que las viejas cafeteras fueran reemplazadas por veinte máquinas último modelo provenientes de Italia. Se invirtieron 100.000 euros en el nuevo capricho cafetero, es decir, 5.000 euros por máquina. Ahora el follón es mucho mayor, y no solo por las cuestiones sanitarias. ¿Por qué necesitaban los líderes de la UE nuevas máquinas de café a la moda cuando las antiguas estaban funcionando bien, según comentó el comisario de Industria alemán, Günter Verheugen, a la revista alemana Der Spiegel? Probablemente nunca sabremos la respuesta (ese tipo de responsabilidades recae sobre todo en el edificio Berlaymont). Pero mientras no haya rastros de leche en polvo china en los capuchinos de Bruselas, no hay de qué preocuparse.