La UE, una Venus compuesta y sin novio

Artículo publicado el 28 de Febrero de 2005
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Artículo publicado el 28 de Febrero de 2005

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La inexistencia de una diplomacia y un ejército europeo evidencian la ausencia de un Estado Europeo. Mientras la mayoría de Estados y ciudadanos no quieren hablar de esto, se prevé un servicio diplomático europeo para 2015.

La Comisión Europea tiene un rol cada vez más importante en el mundo. Representa a los Estados miembro de la UE ante la OMC (Organización Mundial del Comercio) y tiene delegaciones en la mayoría de capitales del mundo, algo así como una embajada de la UE en lo que les compete. Eso explica el éxito de la política comercial común. Sin embargo, la UE es silenciada por sus Estados en Naciones Unidas (Gran Bretaña y Francia son los únicos miembros europeos del Consejo de Seguridad y con bomba nuclear), en la OSCE o en el Consejo de Europa. Así, la UE sigue siendo un gigante económico (enfermo), un enano político y un gusano militar.

Instalando el cable telefónico: el nuevo Ministro de Asuntos Exteriores de la UE

¿A quién han de llamar las potencias mundiales para hablar de acciones militares o relaciones exteriores con los europeos? En intervenciones como la de Kosovo o Afganistán, Washington ha llamado a Londres, París y Berlín, y después a Javier Solana, Alto Representante de la PESC, y a algún comisario. Hasta hoy seguimos sin un único teléfono a donde llamar.

Desde el Consejo Europeo de Colonia (1999), se implementa la PESD, y desde 2000, la UE busca desarrollar las capacidades civiles priorizando ciertas áreas (policía, Estado de derecho, administración civil y capacidades de protección civil). Busca tener herramientas para actuar a escala internacional, pero en ningún momento quiere crear un ejército europeo. El mismo señor Solana afirma: “No vamos a crear un ejército europeo”. Las fuerzas armadas siguen en manos estatales y sólo estarán encabezadas por un comandante supremo militar durante la misión correspondiente de la UE.

Programas como la Fuerza de reacción rápida, la Agencia Europea de Armamento, Búsqueda y Capacidades militares, la alianza militar europea del “grupo de los 4” en abril 2003, los 13 “grupos de batalla” operacionales en 2007, o el Galileo operativo en 2008 muestran cambios importantes. A pesar de un conjunto de organizaciones internacionales complejo, la UE no tiene intención de quedarse con unas misiones (Petersberg) interpretadas sólo como de mantenimiento de la paz, sino que cabe esperar un cambio de relaciones con la OTAN, encargada de la defensa colectiva, y la OSCE, identificada con la diplomacia preventiva y la gestión de crisis. Sin embargo, hoy, de acuerdo con el principio de un único sistema de fuerzas, la UE tendrá que coordinar el desarrollo de sus capacidades con la OTAN, y tendrá que reforzar la solidaridad transatlántica dada la ampliación al este y en tanto que la participación en las operaciones de la PESD permanecen voluntarias. Ahora, la prueba clave para las ambiciones de defensa europea será el traspaso de la misión de mantenimiento de la paz en Bosnia-Herzegovina a principios del presente año.

La UE, víctima del complejo de Electra

En este estado de cosas, la Constitución puede representar el fin de la larga etapa de crisis de años los noventa. Ahora se tendrá que decidir si la UE quiere seguir permitiendo que los Estados Unidos sean el chef de la cocina del mundo y, si no es el caso, si conseguirá ser eficaz sin perder su personalidad venusiana, metrosexual, persuasiva.

En cuanto a la diplomacia, la Constitución da al Ministro de Asuntos Exteriores una responsabilidad diplomática más directa que la de los cargos anteriores, pues tendrá que coordinar un servicio europeo de acción exterior que trabajará en colaboración con los servicios diplomáticos de los Estados miembro y estará formado por funcionarios de los servicios competentes de la Secretaria general del Consejo, de la Comisión y del personal de los servicios diplomáticos nacionales. Para tener una diplomacia europea, se prevén tres fases: 2007, 2012 y 2015.

Con la Constitución, sin embargo, el Presidente del Consejo Europeo sigue como titular de la representación exterior de la UE en asuntos de política exterior. La creación de un ejército europeo se ve muy lejos, así también la de una diplomacia transnacional europea a corto y medio plazo. A pesar de que la Constitución no suponga grandes avances en los ámbitos social, fiscal y de defensa, las diferentes coordinaciones fuera del integracionismo están en marcha, por lo que cabe esperar cambios importantes en los próximos años. Por ahora, la UE es una reina que espera casarse, aunque le falta el pretendiente, a lo mejor porque sufre del complejo de Electra. Quizás vive aún adolescente, enamorada de su padre, los Estados Unidos.