¿La Unión Africana, tras los pasos de la Unión Europea?

Artículo publicado el 26 de Julio de 2004
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Artículo publicado el 26 de Julio de 2004

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La Unión Africana dispone de una estructura similar a la de la UE. Pero por ahora las semejanzas se detienen ahí. A menos que la UE quiera darle la mano a su hermana menor...

Fue durante la cumbre de Lomé, en 1999, cuando la Organización para la Unidad Africana (OUA) pasó a ser Unión Africana (UA); una transformación simbólica que prueba la voluntad de sus Jefes de Estado de acelerar las reformas políticas y económicas en el continente africano. La puesta en marcha definitiva de la nueva organización se produjo a raíz de la cumbre de Durban en 2002, teniendo lugar la primera reunión de Jefes de Estado y de Gobierno. La estructura de la UA se asemeja en muchos puntos a la de la UE. ¿La UE, pues, logra exportar su modelo de organización regional mientras que la UA se dirige hacia un modelo similar al de la UE?

La idea de Unión Africana

Según Ndongo Aboubakri Sidi, autor de la memoria titulada «¿Hacia qué vía africana de la Unión?», el concepto de Unión Africana dista de ser nuevo, poseyendo precursores antes incluso de que Kwamé Nkrumah publicara en 1963 «Africa must unite». Si en el origen de la OUA encontramos ilustres como Houphouët Boigny, Léopold Sédar Senghor, o Patrice Lumumba, en 1999 la iniciativa por la UA provino del coronel Ghadafi.

53 países componen la UA. Cuenta con una Comisión, un fondo monetario africano, una Banco Africano de Inversiones y una Corte de justicia. Un esquema que recuerda al europeo… La gran innovación es la creación de un Parlamento panafricano con sede desde marzo de 2004 en Addis-Abeba, y cuya misión, según el acto constitutivo de la UA consiste en asegurar «una plena participación de los pueblos africanos en la gobernanza, el desarrollo y la integración económica del continente». Cada miembro de la UA designa a 5 parlamentarios (con una mujer como mínimo). A la Corte Africana de Justicia le compete conocer de todos los «litigios y cuestiones que le sean sometidos conforme al acto constitutivo de la Unión». 11 jueces designados para un mandato de 6 años por la Conferencia de Jefes de Estado y de Gobierno la componen. La UA también cuenta con un Consejo Económico, Social y Cultural (ECOSOCC) con competencias consultivas, en el que los sectores profesionales también quedan representados.

También en la filosofía que le inspira la UA se halla próxima a la Unión Europea, pues su objetivo es alcanzar la paz entre los pueblos y favorecer la solidaridad política en un continente en el que los conflictos son numerosos; un espíritu funcionalista, pues, los anima. Finalmente, la UA se ha arrogado un derecho de injerencia que le permite intervenir en caso de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidios. Los asuntos relativos a conflictos son gestionados por un Consejo de Paz y Seguridad -compuesto por 15 miembros- inspirado en el de la ONU.

Encontrar la vía propia en un continente aún marcado por las dictaduras

La UE aporta un valioso respaldo para el desarrollo de la UA, apoyando especialmente la Nueva Cooperación para el Desarrollo de África (NEPAD). Esta estrategia a largo plazo ha sido concebida por los Jefes de Estado y de gobierno africanos para encarar de una vez por todas la extensión de la pobreza, el subdesarrollo y la endémica marginación de África. Si la Comisión Europea ha sabido apoyar a la UA de modo oficial estando presente durante la primera sesión, no es sino de una manera más informal el modo en que se ha asegurado el diálogo continuado. Así, en 2003, la Comisión panafricana visitó a su homóloga europea, haciendo acopio de consejos en materia financiera, de transportes o de Educación. La Comisión de la UA, presidida por Alpha Konaré (remplazado a principios de julio por el presidente nigeriano Olusegun Obasanjo), tiene ante sí considerables desafíos en el terreno de la paz, la democracia y el desarrollo económico.

En relación a la crisis de Darfur, la UA ha decidido, durante lacumbre de Addis-Abeba, enviar en julio una fuerza de protección de 300 hombres para proteger a los 60 observadores de la UA y vigilar la frontera del Chad en la que se refugian 200000 sudaneses. Si se materializa, estaremos ante la primera iniciativa africana para sacar a un país de un conflicto. En materia de prevención de conflictos, la UA quiere articular un «Sistema Continental de Alerta Rápida», y de aquí a 2010 espera tener lista una «Fuerza Africana», a imagen y semejanza de la Fuerza de Reacción Rápida europea.

No obstante, aunque la UA se beneficie de la experiencia de la UE, aún debe definir de modo autónomo sus prioridades y encontrar su propia vía, una vía adaptada a sus realidades socioeconómicas y políticas. No parece fácil «calcar» un modelo europeo heredero de una Historia particular. Ya en la primera sesión parlamentaria sólo 38 países han enviado a sus parlametarios. Los 53 miembros de la UA no comparten la misma tradición democrátca que los miembros de la UE, y algunos Estados son todavía dictaduras, como lo confirma elllamamiento de Kofi Annan a los Jefes de Estado africanos para que pongan fin a la autocracia y al monopartidismo. En este sentido, la UE mantiene una actitud ambigua, pues algunos miembros, como Francia, cultivan muy buenas relaciones con dictadores como Idriss Déby en el Chad, o Ismaël Omar Guelleh en Djibuti.

Quizá sea esta la gran responsabilidad de Europa en el plano político: la propia Comisión europea ha decidido desenrollar la alfombra roja a la llegada del coronel Ghadafi en su última visita, mientras persisten las violaciones de los Derechos Humanos en Libia. En cuanto a medidas económicas, la UE podría reconsiderar la PAC, para que los productores africanos accedan al mercado europeo, en vez de repartir prebendas entre los caciques locales.