La vida en barbecho de los jóvenes agricultores

Artículo publicado el 7 de Abril de 2015
Artículo publicado el 7 de Abril de 2015

La Política Agrícola Común (PAC) es una de las medidas con más historia de la Unión Europea. También representa la mayor partida presupuestaria aunque, en 30 años, ha disminuido del 75% al 40% del presupuesto total. Una nueva PAC entra en vigor en 2015. Para saber más, salgo en busca de los primeros afectados: los jóvenes agricultores.

“Me gustaría hablar de la nueva PAC, pero no sabemos realmente de qué se trata…”. Para empezar, Jean-Philippe Chollet, 28 años, ganadero, productor de cereales y presidente del sindicato Jóvenes Agricultores en el departamento de Charente Marítimo (este de Francia) se muestra hastiado. “Debía haberse anunciado algo en el Salón Internacional de la Agricultura de París… Pero nada”. En mayo, se deberá presentar, como todos los años, la declaración de la PAC, en la que los agricultores informan de su situación. “Nos preguntamos qué está haciendo el ministro. Con todo sembrado y  preparado, va a sacarnos la norma”, explica Jean-Philippe, refiriéndose a las cuotas que, finalmente, se han anunciado con retraso. Según Matthieu, 26 años, viticultor y también productor de cereales y tesorero del sindicato, la información llega con cuentagotas. “Seguramente se llegue a una solución, pero de momento estamos en un terreno difuso. Además, la nueva PAC es para 2015 y el año empezó hace ya dos meses”.

Las dudas persisten en lo que respecta a los derechos de pago básico, antes denominados derechos de pago único. Se trata de una ayuda económica que se calcula en función del número de hectáreas. Matthieu lleva dos años asociado a su padre en la explotación familiar: 20 hectáreas de viñedo destinado a coñac y 80 de cereales. “Hemos hecho una simulación con nuestra asociación agraria y la prima de la PAC no debería bajarnos mucho a nosotros, pero no será igual para todos los agricultores”. Jean-Phillipe cree que algunos se llevarán “malas sorpresas”, principalmente en el caso de tierras heredadas.

“Cuando las cosas se hacen en un despacho...”

Otra novedad de la PAC es el medio ambiente. Para los dos agricultores, en este terreno se han introducido “aberraciones”. Jean-Philippe, por ejemplo, no puede arar las tierras en las que pastan sus vacas. “¿Resultado?: Cogen enfermedades". Para Matthieu, decisiones como esta son la señal de que Francia y Europa no confían en sus agricultores.

“Nosotros trabajamos en el medio ambiente. Al agricultor le interesa que su suelo y sus animales estén sanos. Siempre hay excepciones: gente que no está en absoluto concienciada. Por el contrario, nuestra generación ha ido al colegio y al instituto, estamos concienciados con la ecología y con el ecosistema. Son aspectos que conocemos y sabemos controlar. Tenemos a técnicos que nos asesoran, las cámaras agrarias y otros organizaciones. Creo que tenemos los medios -eso sí, siempre es importante que se fijen unas directrices-para ser competentes y que se puede confiar en nuestro trabajo”.

A todo esto se suma el papeleo. Prohibido tener fobia administrativa. Hace diez años, cuando se incorporó a la explotación, Jean-Philippe veía a su padre pasar cada vez más tiempo en la oficina. Hoy, casi le haría falta contratar a una persona a tiempo parcial para cumplimentar documentos. La declaración de la PAC de mayo supone “una semana entera de oficina”. Y Matthieu añade: “Se habla de simplificación, pero no se va en esa dirección".Mathieu jeune agriculteur

De sol a sol

Para fomentar la incorporación de los jóvenes al campo, la Unión Europea ha aprobado una ayuda específica para ellos que se cobra “los cinco primeros años, creo”, indica Matthieu, que señala que “el relevo generacional también es una preocupación en este ámbito”. Para él, el campo era su vocación y ha debido hacer frente a múltiples obstáculos con gran convicción. Jean-Philippe subraya que “no es fácil lanzarse con tantos impedimentos y que además, siendo joven, la explotación está en plena evolución. Trabajamos entre diez y doce horas al día", reconoce.

Este joven considera que la Unión Europea está bien… En sus principios. “Existen tantas diferencias entre países que parece difícil aplicar un marco a nivel europeo. Conozco a agricultores de Polonia y nuestras tierras son muy diferentes". También las superficies. Matthieu destaca que “en Francia, las explotaciones son relativamente pequeñas, por lo menos en Charente Marítimo. En Inglaterra, en cambio, las explotaciones son muy extensivas. Por otro lado, hay productos químicos que están prohibidos en Francia pero permitidos en otros países europeos, y eso mientras se supone que las normas son iguales para todos”. Para Matthieu, avanzar en un sistema común supondría “que las normas se igualen para todos”. Y concluye: “Teniendo en cuenta también las diferencias de cultivos, no resulta fácil”.

Este artículo se ha publicado en el sitio web de Europe next door, un proyecto que recorre Europa al encuentro de jóvenes europeos en 28 países distintos.